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Shanghai mejorará sus mediciones de polución
Las autoridades de Shanghai, capital financiera de China, invertirá el dinero necesario a sus presupuestos de 2012 para dotarse de equipos de medición de la contaminación más modernos. La decisión se tomó después de que un alto funcionario del Ministerio de Protección Medioambiental, Zhu Jianping, dijese hace unos días que el dinero era el obstáculo por el que China no había modernizado hasta ahora sus obsoletos sistemas, cuyas cifras crean un creciente malestar en el país por ser muy poco realistas.
El nuevo sistema de medición, similar a los utilizados en occidente, ya se aplica de manera experimental en Shanghai, la segunda ciudad del país y su principal enclave económico, con más de 23 millones de habitantes y una densa neblina de humedad y contaminación durante la mayor parte del año. Este nuevo sistema incluirá por primera vez las partículas menores a 2,5 micras (conocidas como PM2,5). La idea del Ministerio es que Pekín, Tianjin, y las principales ciudades del delta del Yangtsé (este) y del delta del Perla (sureste) se sumen a Shanghái en los meses siguientes, para ir extendiéndose con el tiempo por el resto del país. Sin embargo, según Zhu la maquinaria de medición de PM2,5 pude llegar a costar hasta 380.000 yuanes por equipo (46.670 euros, 60.300 dólares), por lo que la inversión total para implementar este sistema en todo el país puede ascender a 2.000 millones de yuanes (245 millones de euros, 317 millones de dólares). Tras conocerse esos detalles, la ingeniera jefe del Centro de Seguimiento Medioambiental de Shanghái, Fu Qingyan, anunció que aunque el gasto necesario no figura en el presupuesto municipal de 2012, el Gobierno local ya ha aprobado hacer ese gasto extra. “En varias ciudades, incluida Shanghái, hemos empezado a hacer pruebas de medición de PM2,5 (desde 2005), aunque en cada una usamos métodos diferentes de seguimiento y medición”, reveló Fu, y adelantó que “todas hemos enviado nuestros métodos al ministerio, que decidirá un método de medición unificado en unos seis meses”. Las PM10 están fuera de las lecturas actuales En estos momentos, China sólo contempla en sus lecturas de polución las partículas de entre 2,5 y 10 micras (conocidas como PM10), por lo que deja fuera de sus mediciones a elementos más pequeños que pueden ser muy peligrosos para la salud. Con ese tamaño (PM2,5), unas 30 veces menor que el diámetro de un cabello humano, este tipo de partículas puede alojarse en las profundidades de los pulmones e incluso entrar en el flujo sanguíneo, lo que a largo plazo puede causar graves deterioros de la salud e incluso la muerte de los afectados. Como en todas las grandes urbes de China, en Shanghái muy a menudo una espesa neblina envuelve los más de 15.000 rascacielos de la ciudad, cuyos habitantes sufren tos seca, irritación de ojos, dificultades para respirar y fatiga, aunque están habituados a pasar períodos de fuerte contaminación cada cierto tiempo. Distintas clasificaciones El frecuente contraste entre las cifras oficiales chinas y lo que se respira en sus grandes ciudades suele provocar que sus mediciones sean contempladas con escepticismo, una diferencia que en Pekín se puede contrastar de manera llamativa con el parte diario que publica, utilizando equipos más precisos, la Embajada de EE.UU. El sistema de medición chino establece varias clasificaciones: de 50 puntos o menos (calidad del aire “excelente”), de 50 a 100 puntos (“buena”, aunque para ese mismo rango las autoridades de Hong Kong advierten de riesgo para la salud a largo plazo), más de 100 puntos (“aire contaminado”) y más de 200 puntos (“muy contaminado”). Cuando se superan los 300 puntos (“peligroso”), “incluso la gente sana es propensa a experimentar una resistencia reducida durante actividades físicas y a sufrir fuertes irritaciones y otros síntomas”, indicaba en diciembre de 2010 la propia prensa oficial. VIA/EFEVERDE |
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