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España: Las acciones verdes del Santander
La finca de La Trapa, en Mallorca; el Embalse de Talaván, en Cáceres, o las Turberas de Roñanzas, en Asturias son espacios emblemáticos de la geografía española. Pero su aspecto actual poco tiene que ver con el de hace unos pocos años, cuando el fuego o la explotación minera degradaron esas zonas. Del antes y el después da constancia el ciberespacio, mediante esta potente herramienta compuesta por vistas panorámicas y un zoom a vista de águila que recorren una línea temporal que explica minuciosamente todas las intervenciones ejecutadas sobre esos ecosistemas
Además, también ofrece la posibilidad de descargar una guía sobre las actuaciones llevadas a cabo. El resultado es una completa información de gran utilidad para expertos, aficionados al turismo medioambiental y educadores, entre otros usuarios. Según destaca el director de la Fundación, Borja Baselga, “lo más destacado de este multimedia pionero es su visualización por medio de gigapixeles”. Así, las imágenes son de súper alta resolución (entre 500 y 1.500 veces superior a la resolución de una fotografía digital) por lo que se pueden ampliar hasta el punto de poder ver aspectos que escapan al ojo humano. “Esta técnica ya la utilizamos en nuestro proyecto Obras Maestras”, añade el director. El acceso a esta información es gratuito y accesible con un solo clic de la página web de la Fundación. Proyectos futuros Hasta 2012, la Fundación Banco Santander ha impulsado once proyectos de recuperación medioambiental, en los que ha invertido más de un millón de euros. De todos ellos da cuenta la nueva herramienta, aunque, de momento, sólo está disponible la información completa de las actuaciones en Cáceres, Asturias y Mallorca. Los planes para los próximos meses son la reintroducción del ágila pescadora (una especie que se extinguió como reproductora hace tres décadas) en las Marismas del Odiel, en Huelva, y el acondicionamiento del hábitat del oso pardo en la región del Alto Sil, para el que se cubrirá una extenión de 30 hectáreas con 18.000 frutales. Sin embargo, la trascendencia de este trabajo va más allá de lo meramente económico. Para el naturalista Rafael Araujo, “el objetivo es que la sociedad perciba la naturaleza como un bien cultural. La recuperación de las especies naturales debería figurar entre las Bellas Artes”. El biólogo subraya que “el ser humano, por mucho que avance, no es capaz de crear ecosistemas. Pero sí podemos dedicarnos a la recuperación, a dar oportunidades a la naturaleza para que siga con su creatividad”, una afirmación que revela el alcance de las iniciativas de la Fundación. VÍA/EXPANSIÓN
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