David Ockwell, experto en política ambiental, política de cambio climático, asesor de la OCDE, PNUD, CMNUCC, entre otros, dio de forma exclusiva a los miembros de la RED PROhumana Empresarial una interesante exposición sobre economías de bajo carbono y medio ambiente. Conversó además sobre el cambio climático y otros temas que atentan la apacible vida en el planeta Tierra.
El experto explica que en el mediano plazo el cambio climático podría devastar la economía de un país, por ejemplo Chile, reduciendo sus reservas de agua, haciendo la tierra improductiva y reduciendo las exportaciones, porque los países a la vanguardia en este tema no importarán productos con alta huella de carbono.
Para enfrentar los problemas del cambio climático, es necesario “descarbonizar” el suministro de energía y hacer la transición hacia un sistema de economía bajo en carbono, lo que es fundamental si Chile quiere continuar creciendo económicamente, ya que le presenta numerosas oportunidades para el Estado y las empresas, detalla Ockwell.
Con respecto al Estado, esta es la oportunidad de mostrar liderazgo a nivel internacional y nacional: “Una posición clara y fuerte sobre las implicancias del cambio climático colocará a Chile como líder de la región. También le permitirá a al país ser referente frente a otras economías, por ejemplo China y tener un importante papel en la convención marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y en las reuniones del G77”, agrega.
Respecto a la industria, la transición a una economía baja en carbono atraerá importantes inversiones internacionales, lo que permitirá la creación de miles de empleos verdes que ayudarán a Chile a evitar los futuros impactos del cambio climático. A modo de ejemplo, David Ockwell comenta que: “la inversión en energías limpias crea de 2 a 4 puestos de trabajo por cada puesto creado por la industria de las energías fósiles. Actualmente a nivel mundial, los puestos de trabajo en industrias de energía renovable contabilizaron más de un millón en el año 2009”.
Las inversiones permitirán que Chile se posicione estratégicamente para competir en la carrera global que implicará ser una economía baja en carbono. Este cambio traerá grandes oportunidades comerciales, ya que la adopción de tecnologías energéticas bajas en carbono, construirá nuevas capacidades a nivel país, implicará innovación y permitirá hacerle frente al cambio climático, concluye Ockwell.
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