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Desarrollo sostenible: del dicho al hecho…
Acaba de finalizar en Buenos Aires la reunión de sociedad civil preparatoria para la reunión ministerial sobre desarrollo sostenible de la OEA, que se realizará en Santo Domingo, República Dominicana, en noviembre próximo. Nos reunimos miembros de la sociedad civil de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú, para evaluar el cumplimiento de los compromisos que adquirieron los gobiernos de nuestra región en Santa Cruz en 1996. Como resultado de la reunión, formulamos propuestas para la declaración que firmarán los ministros. Una de las temáticas recurrentes -y también una de las principales recomendaciones entregadas para incluir en la declaración- fue la urgente necesidad de promover el ejercicio de los derechos de acceso a la información, la participación y la justicia de la ciudadanía en los temas ambientales y desarrollo sostenible. Claramente, nada nuevo bajo el sol, pero cuando no existen avances sustanciales no podemos pasar a otra agenda, debemos persistir en la incompleta. En el principio diez de la declaración de la Cumbre de Río de 1992, ya los gobiernos se comprometieron a promover estos derechos, conscientes de que quién mejor que la ciudadanía para fiscalizar y garantizar el cumplimiento de los acuerdos adquiridos. ¿Fue sólo una declaración de buenas intenciones o un saludo a la bandera? Porque después de tanto tiempo resulta inexplicable que la voz de la ciudadanía se escuche tan poco a la hora de tomar decisiones en relación a medioambiente. Durante la reunión se habló de áreas protegidas, de recursos hídricos, de la necesidad de diversificar la matriz energética. Obviamente, todo me evoca la contingencia de la comuna de La Higuera, en la Región de Coquimbo. Específicamente lo que ocurre en las localidades de Los Choros, Punta de Choros y Chungungo. Veo esa reserva natural única. Veo al pingüino de Humboldt, en peligro de extinción, que se pasea ingenuo y confiado, por donde quieren instalar más de una central termoeléctrica a carbón. Pobre, ¿creerá que la implementación de los compromisos de las cumbres de la Tierra van viento en popa? Pero, sobre todo, veo a la comunidad local, a ciudadanos y ciudadanas que no son escuchados, aunque lejos de dar la causa por perdida se desvelan generando estrategias innovadoras y pacíficas para dar a conocer su postura, sus razones sólidamente argumentadas y sus propuestas. Son personas con nombre y apellido, que cultivan olivos, que viven de la pesca, otras del turismo. Pero por encima de todo son ciudadanía comprometida, consciente de sus derechos, de que son parte de una comunidad, de que la realidad existe más allá de su metro cuadrado y que practican a diario la solidaridad y la participación. Desde Participa trabajamos desde hace más de 20 años en promover una ciudadanía informada y participativa. Y por eso queremos destacar el arduo trabajo de la comunidad de La Higuera y de organizaciones como Modema. Es de esperar que esa voz se escuche en serio. De paso como país daríamos una buena señal, en el sentido de que no sólo firmamos las declaraciones internacionales para la foto, sino que somos consecuentes con ello en nuestras acciones. VIA/ LA NACION |
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