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![]() Según estudio, el cambio climático pone a prueba la coherencia de las empresasLos dinámicos posicionamientos corporativos con respecto al cambio climático ponen a prueba la coherencia institucional de las empresas. El caso más usual y elocuente es el de aquellas que al mismo tiempo que plantean públicamente nuevas y más ambiciosas metas de lucha contra el cambio climático, financian y participan de asociaciones comerciales que despliegan agresivos lobbys contra las políticas climáticas de los gobiernos.
De acuerdo a un nuevo estudio de la Universidad de Westminster muchas de las principales empresas multinacionales con fuertes políticas de sostenibilidad, son al mismo tiempo miembros de asociaciones comerciales que se oponen a la política climática de la Unión Europea. “Las empresas que están asumiendo compromisos fuertes para hacer frente al cambio climático deben garantizarse que sus asociaciones comerciales están en la misma sintonía. La Unión Europea ha sido un líder internacional en la adopción de medidas políticas para combatir el cambio climático. En el período previo a la COP21 en París , este liderazgo no debe ser socavado por las asociaciones profesionales de lobby que buscan proteger intereses industriales estrechos de corto plazo”, advierte Ben Fagan-Watson, académico a cargo del estudio. Las cámaras empresarias utilizan una variedad de herramientas para ejercer influencia sobre la política climática de la UE, al empujar nuevas iniciativas políticas, suministrar información técnica y asesoramiento y organizar reuniones y cenas entre directores generales de grandes las empresas y los funcionarios de la UE. En esas reuniones, se argumenta que la política climática socava la competitividad y dará lugar a la desindustrialización. Un ejemplo de esta contradicción, citado en el trabajo académico, es Unilever. Si bien la empresa, abandonó pocos meses atrás su membresía con la organización Business Europe por discrepancias con respecto al Cambio Climático, permanence asociada al Consejo Europeo de la Industria Química (CEFIC), que de manera sistemática se opone a la reforma del mercado del carbono europeo. CEFIC se ha opuesto a la acción para el fortalecimiento del Sistema de Emisiones de la UE de, afirmando que “rechaza la idea de una intervención en ausencia de un acuerdo de política climática global”. Otras empresas mencionadas por inconsistencia entre sus políticas y su pertenencia a CEFIC son Bayer, Statoil y Johnson & Johnson. Johnson & Johnson estableció en 2012 que “hasta que no exista una política pública energética eficaz para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, las empresas deben avanzar en la reducción voluntaria y en mejorar de manera continua la eficiencia energética de sus operaciones,productos y servicios”. Otras organizaciones como FuelsEurope, que nuclea a las refinadoras europeas y que no cree posible la meta de reducción del 40% de las emisiones que plantea la UE, tiene miembros como Total, BP, Shell y Exxon Mobil, que por su parte han puesto en marcha en los últimos dos años medidas de mitigación de su impacto en material de cambio climático, presionadas por sus accionistas. VÍA/COMUNICARSE
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