Columna de Nicolás Opazo, Gerente General de CompostChile, Consultores en Educación y Gestión Ambiental.
Muchas veces que tengo la suerte con encontrarme en paisajes naturales, tengo la oportunidad de ver como parte de nuestros coterráneos, cree que las basuras producidas en sus paseos, deben formar parte de aquellos paisajes que tanto disfrutamos.
Parto del supuesto que todas las personas cuando salimos a disfrutar de las bondades naturales de nuestro país, lo hacemos por el gusto de salir de la rutina y contactarnos con algo distinto a lo que encontramos a diario en nuestras ciudades. En mi caso particular, por lo general busco lugares que destaquen por estar lo más libres de todo tipo de contaminación, que posean ecosistemas lo más prístinos posibles y que me permitan alejarme del ruido de la ciudad.
Debo decir que he tenido la suerte de recorrer y conocer gran parte de Chile y no es difícil sorprenderse con los incivilizados hábitos de muchos de nuestros compatriotas, en lo que respecta a manejo de los residuos. Lamentablemente me ha tocado presenciar como familias tiran sus bolsas de basura desde sus vehículos en movimiento, como padres les abren helados a sus hijos y arrojan los envoltorios al río, como algunos dejan sus envases de bebidas en la arena después de un día de playa.
Sin perjuicio que lo mencionado es simplemente deplorable, lo que más me llama la atención es la actitud de algunos cuando haciéndoles ver lo incompatible de su actitud con una sana convivencia con su entorno (en el cual se incluye el resto de los visitantes y los habitantes de la zona), simplemente dan media vuelta y dejan sus desperdicios tirados o no reconocen ser los responsables de aquellos residuos o peor aún, con muestras de agresividad e incapacidad cívica, se niegan a recoger lo botado.
Por suerte no todos en este mundo tienen las actitudes descritas, hay muchos que disfrutan de un lugar y lo dejan mejor (o más limpio) de lo que lo encontraron, no sólo por que volverán a visitarlo, si no porque es responsabilidad de cada uno de nosotros mantener nuestro entorno limpio, para que otros lo puedan disfrutar al igual que nosotros.
Pensando en el mismo tema no quiero dejar de mencionar como muchos fumadores, que “jamás votan la basura en el suelo”, arrojan miles de colillas de sus cigarros en veredas, plazas, o entornos naturales. Señores fumadores las colillas de sus cigarros también son basura paren a mirar como tienen regadas nuestras áreas públicas con sus desechos.
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