Columnas |
Más nombres para la RSE y RSC: Necesitamos un diccionario |
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Con motivo del segundo aniversario del blog de Antonio Vives, el autor publicó la siguiente columna: Y en ese tiempo se han dado mas y mas nombres a la responsabilidad social de la empresa o corporativa. Cada día sale algún nuevo significado de las siglas. Para facilitar el trabajo de los que le quieren poner nombres nuevos he decidido preparar un diccionario. Aunque prefiero el nombre de RSE, voy a comenzar con RSC, ya que la “C” se presta mucho mejor a variaciones. Supongo que después de un año de crisis necesitamos un poquito de humor. A lo mejor podemos escribir un segundo “volumen” con la “E” de empresa. Y no faltará quien ofrezca otras “terceras letras” para la RS, con lo podremos hacer otros “volúmenes” (RSA….., RSZ, lo que sea). Invito a los lectores a añadir significados a las siglas RSE, RSC, ¡pero que no pretendan que sea en serio! Quizás podemos comenzar un WikiDiccionario de RS. DICCIONARIO DE RSC RSC: Responsabilidad Social Corporativa: Lo que se debería hacer RSC: Responsabilidad Social Cacofónica: Lo que se hace año tras año, sin saber porqué RSC: Responsabilidad Social Calculada: Lo que se hace después de calcular si conviene RSC: Responsabilidad Social Caliente: Lo que se hace porque es lo último de la moda |
La dimensión espiritual de la gestión gerencial |
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Nos acercamos a un punto de inflexión social. Los crecientes desarreglos y desequilibrios en prácticamente todos los quehaceres del humano, son una invitación a repensar el modelo de relaciones que hemos establecido. En este proceso, las empresas, por su importancia, visibilidad e impacto, son posiblemente la institución sobre la cual descansan las más grandes expectativas de una transformación lo suficientemente profunda como para hablar de un antes y un después. La gerencia está sintiendo la necesidad de pensar más allá del clásico grupo de interés constituido por clientes, proveedores, accionistas e inclusive comunidad. |
“Verde, inteligente y creativo” |
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Columna de Soledad Teixidó, presidenta ejecutiva de Fundación PROhumana Si Chile es modelo para la región y el mundo en crecimiento económico y consolidación democrática, ¿por qué no aprovechar esa atención para ser líder también en desarrollo sostenible? La influencia de Chile en los acuerdos climáticos globales es baja por no decir nula. Es cierto, el país no puede cambiar la dirección del viento porque las decisiones dependen hoy de las grandes naciones, pero sí puede ajustar sus velas prestando atención a la tendencia económica-ambiental para navegar sin problemas hacia el destino que depara la nueva economía mundial, que más temprano que tarde será una economía pro ambiente. Esta tendencia se plasmó en 2006 con el Informe Stern, documento solicitado por el Reino Unido al economista Nicholas Stern, quien planteó que el mundo no tiene que elegir entre evitar el cambio climático o promover el crecimiento y el desarrollo. Al contrario. La estrategia correcta sería hacer frente al cambio climático a favor del crecimiento de los países −ricos y pobres−, ya que de lo contrario el mundo correría el riesgo de un quiebre de la actividad económica y social del nivel de las guerras mundiales y de la Gran Depresión. |
Negociantes o Dirigentes: ¡He ahí el dilema! |
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En Colombia, y en buena parte del mundo, el desarrollo sufre de un gran déficit dirigencial que se caracteriza por tres crudas realidades: En verdad, produce mucha desesperanza ver aferrados a posiciones de poder -político, empresarial, gremial- a muchísimos personajes con mentalidad de negociantes. Tal vez por eso las revistas de management, casi sin excepción, llevan nombres como “Poder”, “Dinero”, “Fortune”. Es la mentalidad depredadora del poder entendido como dominación y no como servicio. En este ambiente, será difícil migrar a modelos de desarrollo sostenible y responsable. Necesitamos invertir la pirámide del liderazgo de nuestras sociedades. De lo contrario, lo que nos esperará en el siglo 21 será una sucesión de crisis recurrentes, cada vez más frecuentes, cada vez más profundas. Crisis sociales, económicas y ambientales, por igual. Para empezar, las universidades deben estar replanteándose a fondo sus currículos, tanto de sus carreras “técnicas” como “gerenciales”. Uso comillas porque esa dicotomía entre técnicos y gerentes es falsa y habrá que superarla. Igualmente nuestras organizaciones deben estar revisando a fondo sus perfiles gerenciales y sus modelos de compensación, especialmente aquellos relacionados con las áreas comerciales, para cambiar los paradigmas del éxito profesional y empresarial. Para empezar, no más yuppies, ¡por favor! ¡Es lo mínimo! Esto fue escrito por Ramiro Restrepo, Presidente del Comité Técnico 180 de IcontecNuestras, en su blog. |
Para reflexionar: 9 pinceladas y una herida del 2009 |
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1. El cambio ha dejado de ser una retórica y se ha convertido en un imperativo determinado por los hechos en la mayoría empresas. Hay que reinventar estrategias o modelos de negocio. El cambio es una oportunidad. Da vértigo, pero es la oportunidad. 2. La innovación ha dejado de ser una opción. La crisis ha empujado a una innovación resultadista, que quiere ROI a corto plazo de los funnels de innovación, improvisando culturas de innovación inexistentes y abriéndose atolondradamente a una innovación abierta que se consolida como modo natural de la innovación en muchas empresas. Veremos más innovación en el core business y menos innovación periférica. Esto va en serio. |
Un camino de RSE con bases sólidas |
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Oriencoop siempre ha entendido que la RSE no es una mirada de corto plazo o una moda pasajera de hacer negocios, sino que es una forma responsable de enfrentarse a la vida y a los negocios que contribuye enormemente como un aspecto diferenciador en el mercado, ya que cada día los clientes o consumidores demandan que los productos o servicios que adquieren o consumen sean producidos por empresas responsables en las dimensiones de los negocios y con el medioambiente, ya que se ha posicionado el concepto de la sustentabilidad como una forma de concebir un futuro más auspicioso para las futuras generaciones. |