Columnas |
Columna: La rentabilidad de la RSE, el cuento de nunca acabar |
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Si hay un tema recurrente en los debates sobre la RSE es el de preguntar por su rentabilidad. Claro que sin saber en qué está pensando y qué idea de RSE se tiene en la cabeza, esta pregunta es imposible de contestar. No tiene nada que ver, por ejemplo, si el que pregunta considera que la RSE habla de cómo gastas el dinero que ganas o si considera que habla de cómo ganas el dinero. No obstante, esta pregunta requiere una previa, porque si no es totalmente tramposa: ¿eso se lo pedimos sólo a la RSE o a todos? ¿Porque si estamos hablando de gestión, se supone que el preguntador, por una mínima coherencia, pregunta sobre la rentabilidad de la RSE porque está preguntando sobre la rentabilidad de todo en la empresa. O sea que antes -o después- también preguntará, por ejemplo, por la rentabilidad del departamento de relaciones públicas, los servicios jurídicos, la auditoría, el mismo consejo de dirección y/o el consejero delegado (sobre los que nadie suele preguntar si son rentables, quizá porque son los únicos que tienen derecho a hacer la pregunta o porque quizás mejor no saber la respuesta). Si lo hiciéramos así tendríamos más claro, cuando se le pide a la RSE si es rentable, si de hecho se le pregunta si es directamente rentable o si contribuye a la rentabilidad (y cómo); y sabríamos qué idea de rentabilidad tiene el preguntón y qué criterios de medida. En cualquier caso: o jugamos todos o rompemos la baraja. O preguntamos por la rentabilidad de todos, o por la de nadie. |
Columna: Una iniciativa casi ejemplar |
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Esta semana escribe Ximena Abogabir, Presidenta Ejecutiva de Fundación Casa de la Paz, sobre las cosas positivas y lo que faltó en la reconstrucción de las caletas en el Maule: Fui testigo del notable compromiso con que Antofagasta Minerals abordó la reconstrucción post 27/2. La pregunta inicial fue identificar dónde su aporte sería más significativo, ante las infinitas urgentes necesidades que se vivieron en gran parte del territorio nacional. La primera opción fue concentrarse en hacer aquello para lo cual la empresa es particularmente buena: construir rápido y bien. El segundo paso fue identificar el lugar donde podían hacer el aporte más significativo y la repuesta fue las caletas del Maule más afectadas por el tsunami. Todo el país estaba conmovido con la total destrucción no sólo de las viviendas de los pescadores, sino también de sus herramientas de trabajo. Por ello resolvieron concentrarse en Boyeruca, Duao, La Pesca, La Trinchera, Putú, Rio Maule, Maguillines, Pellines, Loanco, Pelluhue, Curanipe y Cardonal. |
Columna: Ley de Antenas celulares, los temas que faltan por discutir |
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Hoy escribe Antonio Rubio, Director de Proyectos en la Fundación Casa de la Paz y toca un tema muy sensible en el último tiempo como es la instalación de antenas celulares, principalmente, lo que le faltó a esta nueva ley y por donde orientar los problemas que ya surgen: Cada cierto tiempo aparece en los medios de comunicación y en el discurso público una preocupación ciudadana sobre los efectos en la salud que podría traer la instalación de antenas de telefonía celular en zonas pobladas. Con la entrada en vigencia del concepto de portabilidad numérica, la cada vez más creciente cantidad de aparatos móviles en el mercado (20.574.000 según datos del INE en diciembre de 2010) y la aprobación de la esperada “Ley de Antenas”, es necesario reflexionar sobre los posibles alcances que esta última normativa acarreará al ciudadano común. El 11 de enero pasado, la Asociación de Telefonía Móvil (Atelmo), entidad que agrupa a todas las empresas del rubro, además de las de banda ancha móvil, señaló que la aprobación de la ley minimizará el impacto generado históricamente por la industria telefónica en materia urbanística y paisajística, pero maximizará la conectividad de los chilenos. |