(icono) No Borrar
COLUMNAS |
Imprimir
![]() Cambio Climático: Responsabilidad de todosPor Alejandra Millán, Directora de Programas de Cultiva Las evidencias del cambio climático ya se han hecho sentir en nuestro país; sequías por cerca de 6 años, aluviones en el norte del país, inviernos templados y copiosas lluvias durante la primavera. El pasado 9 de Octubre del año 2015, tuvimos en la sede del ex Congreso Nacional al experto economista Nicholas Stern, quien dio una conferencia magistral: “¿Por qué esperan? La lógica, la urgencia y la promesa de la lucha contra el cambio climático”. Stern advirtió que si no tomamos medidas en el corto plazo y continuamos con un modelo de “Business as Usual”, sufriremos prontamente incrementos en las temperaturas entre 4°C y 6°C. Un aumento tan rápido en las temperaturas afectará directamente al deshielo de los glaciares y de los polos, lo que puede tener un impacto importante en el aumento del nivel de los mares y en el consiguiente desplazamiento de la población a lugares que no se inunden. Los riesgos para la sociedad, a causa del cambio climático, son latentes en Chile; aluviones en el norte, elevación del nivel del mar afectando asentamientos costeros, el deshielo de nuestros glaciares afectando directamente la producción de alimentos que requieren de agua, el calentamiento del mar que produce cambios en el patrón de los períodos e intensidades de las lluvias, sólo por mencionar algunas de sus manifestaciones. El economista estima que de no realizarse inversiones para mitigar los efectos del cambio climático el mundo se expondrá a una recesión, que podría alcanzar al 20% del PIB global. Actuar hoy con inversiones de mitigación, tanto del sector privado como público, requeriría tan sólo el equivalente al 1% del PIB mundial para amortiguar los efectos del cambio climático. Con este análisis de costo-beneficio y focalizándolo a nivel nacional, no se comprende por qué las autoridades no han hecho campañas masivas sobre el Acuerdo de Producción Limpia (CPA siglas en ingles) y no han ampliado la convocatoria de este acuerdo voluntario a las grandes empresas y multinacionales con actividad económica en Chile. Estas iniciativas, sin duda, deben superar la normativa vigente y el Estado debe facilitar los cambios productivos a través de incentivos y establecer pronunciamientos claros y exigencias a los distintos sectores económicos para enfrentar y prevenir fenómenos catastróficos que cada vez serán más frecuentes en nuestro país. La transformación del sistema energético actual, por uno bajo en carbono utilizando energías renovables, es una necesidad imperante; por ejemplo, en la energía solar, Chile podría liderar el sector invirtiendo en esa energía renovable en el norte del país, ya que se ha confirmado científicamente, que el desierto de Atacama tiene la mayor irradiación del mundo, estimada entre 7 y 7,5 kwh/m2. Científicos de la Universidad de Chile han estiman que en una superficie aproximada de 400 Kilómetros cuadrados de paneles fotovoltaicos, se podría satisfacer la demanda de energía eléctrica de todo el país . Estas oportunidades evidencian que el desarrollo sustentable y el crecimiento económico pueden confluir, depende de cada uno de nosotros asumir la responsabilidad de materializar estos cambios. Tanto en el hogar como en la industria y los espacios públicos, se pueden tomar medidas para reducir el uso del agua, reducir el consumo de energía, reducir nuestros desechos o modificar los hábitos de consumo y/o producción para utilizar insumos que tengan un bajo impacto ambiental. Otra forma de poder contribuir a la mitigación del Cambio Climático es, la reforestación que permite, entre otras cosas, conservar los beneficios eco-sistémicos, regulando la temperatura, desacelerando el cambio climático, absorbiendo CO2 y contaminantes atmosféricos como el material particulado, reteniendo y conservando la humedad en el ambiente, conservando el agua y reduciendo la erosión de los suelos, entre muchos otros beneficios. Corporación Cultiva, en sus 15 años de vida ha plantado 31.500 árboles junto a más de 18.700 voluntarios, equivalentes a 88 há de nueva cobertura vegetal en más de 100 há de superficie. Ha contribuido a la captura de 555 ton de CO2; a la producción de 3.528 ton de Oxígeno y la captura 49 ton de MP10. Esto tiene un gran impacto la calidad del aire de Santiago, en la conservación de la biodiversidad, la mitigación de la desertificación y el cambio climático, entre otros impactos ecosistémicos. Estos resultados demuestran que a través de la acción es posible lograr un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente. La toma de conciencia transforma a las personas hacia un camino de solidaridad y responsabilidad con nuestro entorno, potenciando la toma de decisiones en forma consecuente no sólo en sus vidas diarias, sino también en su entorno laboral. La acción para frenar el cambio climático es posible y se debe hacer ahora. VÍA/COMUNICADO |