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Así son las 70 hectáreas de bosque protegido en cerro El Boldo
“Esa es una Calceolaria corymbosa “, dice María Eliana Varas, botánica de la Escuela de Agronomía de la U. Católica de Valparaíso, quien se detiene frente a una rama poblada de flores amarillas parecidas a pequeñas bolsas. Lo de “calceolaria” viene del latín zapato o pantufla. Estamos en el corazón del parque privado El Boldo de Zapallar, uno de los contados lugares de la zona central que más bien parecen un rincón del bosque valdiviano. Hace miles de años, cuando las lluvias eran mucho más abundantes de lo que son hoy, el paisaje estaba cubierto por el mismo tipo de vegetación que actualmente abunda de Valdivia al sur. Sólo en las zonas costeras, gracias a la neblina o camanchaca, ha sido posible la mantención de estos ecosistemas húmedos, pero la creciente actividad humana los ha reducido a su mínima expresión. De ahí la importancia de estas 70 hectáreas de bosque que un grupo de 22 vecinos decidió adquirir y preservar a perpetuidad como un área de conservación natural bajo el alero de la Corporación Bosques de Zapallar. El organismo, presidido por el médico Juan Carlos Johow (nieto del naturalista Federico Johow), ya ha conseguido el apoyo de dos grandes organizaciones ambientales: The Nature Conservancy y Rainforest Concern. Visitas guiadas Cuanto más se asciende, más tupida se pone la vegetación. Un árbol recién caído muestra lo dinámico que es el paisaje por estos rumbos. María Eliana Varas se agacha y muestra la clave de toda esta diversidad vegetal: “Este es el medio de cultivo de los árboles nativos, esta capa de hojas”. Se queja de que en otros lados la gente la saca y la vende, no hay una ley que lo impida. “Así es imposible que se recupere el bosque”. Un ave rapaz vuela en lo alto, y parece un jote o un águila. Fernando Mendía, jefe del proyecto del parque, nos alerta también de la presencia de un colibrí gigante, otro de los íconos del parque. Para llegar a la cumbre, primero hay que atravesar un rudimentario puente hecho de tres troncos en paralelo. El resto del camino incluye ortigas, espinas y varias pisadas en falso, pero la dignidad se mantiene en pie gracias a una caña. Finalmente, tras más de dos horas de caminata se alcanza la parte más alta de El Boldo, con una espectacular vista hacia el sur, desde donde se alcanzan a divisar difusos hasta los edificios de Valparaíso. Federico Ringeling, ex diputado y ex alcalde de Zapallar, ahora director de la Corporación Bosques de Zapallar, reconoce que la creación del área no estuvo exenta de polémica, pero asegura que ya fue superada. Para el verano, El Boldo estará abierto a visitas guiadas previa autorización en el celular 9324 2838. Trabajan también en el desarrollo de senderos temáticos para los que quieran una mejor comprensión. Eso sí, habrá áreas que se preservarán en forma exclusiva para la investigación científica. Punto de partida La idea del proyecto toma El Boldo como experiencia piloto. Victoria Alonso, de The Natural Conservancy, explica que la idea es conseguir la venia de otros vecinos para sumar más hectáreas bajo protección ambiental, de modo de desarrollar en el futuro un corredor natural que conecte la zona con otros bosques de Cachagua y también de Catapilco, unos 20 kilómetros al interior. VIA / EMOL |
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