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Conversaciones de IBM por un “Planeta Inteligente”Nuestros líderes políticos no son los únicos a los que se ha conferido un mandato para el cambio. Los líderes de empresas e instituciones de todo el mundo se enfrentan a una oportunidad única para transformar la manera en la que funciona el planeta. Nos encontramos en la situación actual porque la crisis de nuestros mercados financieros nos ha despertado con una sacudida. Ahora nos tomamos en serio la naturaleza y los peligros de los sistemas globales de gran complejidad. Y ésta no es la primera sacudida. En efecto, la primera década del siglo XXI ha sido una serie de llamadas de aviso con un solo tema: la realidad de la integración global. Los problemas del cambio climático y energías globales, las cadenas de abastecimiento de alimentos y medicamentos, los nuevos problemas relativos a la seguridad, desde la suplantación de identidad hasta el terrorismo, en resumen, todos los problemas de un mundo hiperconectado han surgido desde el principio de esta década. El mundo es cada vez “más pequeño” y “más plano”. Sin embargo, ahora nos damos cuenta de que no basta con estar conectados. Por suerte, se está dando otro fenómeno con un potencial nuevo: el planeta es cada vez más inteligente. Lo que queremos decir es que se está infundiendo inteligencia al funcionamiento del mundo: los sistemas, los procesos y la infraestructura que permiten diseñar, fabricar, comprar y vender bienes físicos. Esto permite ofrecer servicios que facilitan el movimiento de lo que sea, desde dinero hasta petróleo, agua o electrones. Y que permiten que miles de millones de personas puedan trabajar y vivir. ¿Cómo es posible? En primer lugar, el mundo está cada vez más instrumentalizado. Imagine, si puede, mil millones de transistores por cada ser humano. Casi hemos alcanzado esta cifra. Se están implantando sensores en todos los ámbitos: automóviles, electrodomésticos, cámaras, carreteras, tuberías, incluso en la medicina y el ganado. En segundo lugar, nuestro mundo está cada vez más interconectado. Pronto habrá dos mil millones de personas en Internet, sin contar que ahora los sistemas y los objetos también pueden “hablar” entre ellos. Imagine un billón de entes inteligentes conectados y los océanos de datos que crearán. En tercer lugar, todos esos entes instrumentalizados e interconectados son cada vez más inteligentes. Se están conectando a nuevos sistemas dorsales de gran eficacia que pueden procesar todos esos datos y a sistemas de análisis avanzados que pueden convertirlos en elementos reales conocimiento en tiempo real. Gracias al poder informático aplicado a entes no reconocibles como computadoras, cualquier persona, cualquier objeto, cualquier proceso o servicio y cualquier organización (ya sea grande o pequeña) puede convertirse en un ente digitalmente consciente, conectado e inteligente. Con tanta tecnología y tantas redes disponibles a un costo tan bajo, ¿hay algo que no desearía mejorar? ¿Qué es lo que no conectaría? ¿Qué información no analizaría para comprenderla? ¿Qué servicio no ofrecería a un cliente, ciudadano, estudiante o paciente? La respuesta es que hará todas estas cosas. Porque puede. Pero existe otro motivo. Todos lo haremos porque debemos. Tenga en cuenta lo siguiente: Según distintos informes publicados, varios países de todo el mundo están perdiendo entre el 40% y el 70% de su energía eléctrica porque sus sistemas de redes no son “inteligentes”. Las autopistas colapsadas de los EE.UU. suponen un costo de 78.000 millones de dólares en forma de 4.200 millones de horas de trabajo perdidas y 9.000 millones de litros de gasolina desperdiciados anualmente, sin tener en cuenta el impacto en la calidad del aire. Las cadenas de abastecimiento ineficientes suponen un costo de 40.000 millones de dólares estadounidenses anuales en pérdida de productividad, más del 3% del total de ventas. Nuestro sistema sanitario no es realmente un “sistema”. No permite relacionar los diagnósticos, la entrega de medicamentos, el personal sanitario, las aseguradoras y los pacientes, al tiempo que los costos se encuentran en una espiral fuera de control que amenaza tanto a las personas como a las instituciones. Actualmente, una de cada cinco personas no tiene acceso a agua potable. Y, por supuesto, ya hemos visto lo que ha ocurrido en nuestros mercados financieros: un sistema en el cual las instituciones pueden generalizar el riesgo pero no realizar un seguimiento del mismo. No obstante, todos estos problemas se pueden resolver con un mundo más inteligente. Estocolmo ha utilizado sistemas de tráfico inteligentes para reducir los colapsos en un 20%, reducir las emisiones en un 12% y aumentar espectacularmente el uso del transporte público. Los sistemas alimentarios inteligentes utilizan tecnología RFID para realizar un seguimiento del ganado y las aves a lo largo de la cadena de abastecimiento hasta los estantes de las tiendas. Los sistemas sanitarios inteligentes pueden reducir el costo de las terapias hasta en un 90%. Los sistemas inteligentes están transformando las redes energéticas, las cadenas de abastecimiento y la gestión del agua, además de ayudar a confirmar la autenticidad de productos farmacéuticos y la seguridad de los cambios de divisas. Existe un enorme mandato para un cambio positivo en el mundo. Disponemos de los recursos para llevarlo a cabo. En las próximas semanas, tendrá más noticias acerca de las formas concretas en las que IBM puede hacer que nuestro planeta funcione mejor. Vamos a construir un mundo más inteligente. Fuente: IBM |
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