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OCDE advierte sobre consecuencias ambientales en el mundo
Cada vez más, lo social y lo ambiental se interconectan entre sí a la hora de buscar soluciones enfocadas al desarrollo sostenible, entretejiendo una red sutil de sinergias cada vez más difíciles de pasar por alto, incluso para los más escépticos. Si la economía verde se perfila claramente como una de las armas más efectivas contra el cambio climático, también su contribución al ámbito social es innegable, puesto que la inversión en transporte sostenible, bosques y agricultura respetuosa con el medio ambiente es esencial si se quieren conseguir los objetivos internacionales para reducir la pobreza. Así, el informe “Environmental Outlook to 2050: The consequence of inaction” publicado por la OCDE presenta las más recientes proyecciones de las tendencias socio-económicas de las próximas cuatro décadas, y sus implicaciones en cuatro áreas de preocupación: cambio climático, biodiversidad, agua y los impactos en la salud de la contaminación ambiental. A pesar de la reciente recesión, se calcula que la economía global se cuadruplicará para el año 2050. El aumento de los niveles de vida será acompañado de una mayor demanda de energía, alimentos y recursos naturales y de una mayor contaminación.
Según la OCDE, si las tornas no cambian, la Contaminación urbana del aire se cree será la principal causa medioambiental de muerte en el mundo en el año 2050, por encima del consumo de agua no potable y la falta de saneamiento. El número de muertes prematuras por la exposición a partículas contaminantes del aire que conllevan fallas respiratorias podría duplicarse de los niveles actuales de 3.6 millones al año globalmente, con una mayor incidencia en China y e India. Dado que el proceso de envejecimiento y urbanización de la población es más avanzado en los países de la OCDE, éstos serán quienes probablemente tengan una mayor proporción de de muertes prematuras por partículas de ozono al nivel del suelo en el 2050, seguidos sólo por India. Además, la demanda mundial de energía en 2050 será un 80% mayor, con un mayor crecimiento por parte de las economías emergentes y todavía la dependencia de combustibles fósiles será de un 85%. Esto podría conducir a un aumento del 50% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GHG) empeorando la contaminación del aire. Perspectivas Para muchos autores, es preciso valorar la sostenibilidad a largo plazo de los modelos de crecimiento, como escudo y protección frente a futuras crisis. Tal como ha señalado el Nobel de Economía Robert Solow, muy en la línea de la definición aportada por el Informe Brutland, es necesario otorgar a las generaciones futuras la posibilidad de producir bienestar en la misma medida que en la actualidad, para lo cual ha de conservarse no sólo el stock de capital físico, sino también el capital natural. La buena gestión de las comunidades es básica en un escenario global responsable. En la actualidad, aspectos como la velocidad de las comunicaciones, el auge de las nuevas tecnologías y los modernos sistemas de transporte afectan sobremanera a las relaciones entre países y continentes, dotándolas de gran complejidad. El agua y la biodiversidad ocupan también un lugar preeminente en las proyecciones de la OCDE. En las superficies continentales, se estima que la biodiversidad global disminuiría un 10% adicional, con significativas pérdidas en Asia, Europa y el sur de África. La demanda global de agua aumentará un 55%, debido a la creciente demanda de industria manufacturera (+400%), las plantas de energía térmica (+140%) y el uso doméstico (+130%). Este exceso de demanda por distintos usos mutuamente excluyentes pondrá en riesgo el uso de agua para fines agrícolas. Unas 2 mil 300 millones de personas más (el 40% de la población global) vivirán en las cuencas de ríos con escasez severa de agua, principalmente en el Norte y el Sur de África y en el Sur y Centro de Asia. VÍA/ICNR
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