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![]() Más chilenas en la economía, palabra de mujerPor Katia Trusich, Subsecretaria del Ministerio de Economía Hace un par de semanas firmamos con la CPC Acción y Más Mujeres, el primer compromiso público privado por incorporar a más mujeres a la fuerza laboral chilena, a nivel ejecutivo y de directorios. Nunca antes en Chile el sector empresarial y el público habían suscrito un acuerdo para aumentar la participación de las mujeres. La concreción de esta alianza, en la que ya estamos trabajando de la mano con los firmantes, nos alegró, pero también redobló el desafío de avanzar por abrir más espacios a las chilenas.
Desde la subsecretaría estamos impulsando la labor de género en tres áreas: emprendimiento, productividad y empoderamiento. El compromiso firmado con los empresarios tiene que ver con el último eje, porque queremos que muchas más puedan aportar con su talento en el sector privado, en el público y en la academia. ¿Por qué necesitamos más mujeres? La primera respuesta es sin duda la necesidad de avanzar en la igualdad de género, objetivo declarado por la Presidenta Bachelet y requerimiento del país menos desigual que queremos construir. La segunda respuesta es económica. En un artículo publicado recientemente por The Economist se proyecta que el PIB de Chile podría ser 8 puntos más alto si las mujeres que actualmente pueden trabajar se incorporaran a la fuerza laboral. Y no es solo esta publicación; la OCDE y el Banco Mundial han advertido la pérdida de competitividad, que significa para el país que el millón y medio de chilenas que pueden trabajar no lo haga. Las razones de que tengamos solo un 55% de fuerza laboral femenina (última Casen) son variadas: culturales, que dan cuenta de que la mujer en casa mantiene el bienestar de la familia; de roles históricos y de falta de infraestructura para el cuidado de niños y ancianos (sector en que el Gobierno está trabajando). Pero específicamente en los cargos de toma de decisión, la identificación de brechas se constata en que el escaso grupo de mujeres del nivel gerencial limita la masa crítica para asumir puestos directivos. Además, pese al pequeño avance de los últimos años, los números de Chile resultan vergonzosos: el 6% de los CEO son mujeres y ellas están en solo el 11,8% de las gerencias de servicios. Así lo constata el estudio del BID (Chile liderazgo femenino en el sector privado, 2015), que también reafirma un diagnóstico de falta de promoción y visibilidad de las mujeres. No es antojadizo, no lo planteamos nosotros solamente, lo afirma el BID. Por eso el compromiso que firmamos con los gremios empresariales se vuelve más relevante, porque en dos de sus cinco puntos este acuerdo se refiere a avanzar en visibilidad: mostrar las buenas prácticas de equilibrar la fuerza laboral, promover y dar a conocer los casos de correlación entre equipos equilibrados y buenos resultados financieros. Porque también está estudiado que las mujeres en cargos relevantes aportan una visión diferente, sobre todo en innovación y liderazgo. Porque solo incorporando más mujeres podremos seguir avanzando en el desarrollo de Chile. VÍA/ELMERCURIO |