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PROhumana opina: “Heridas que no cierran”Ha transcurrido un año del terremoto que afectó la zona centro sur de nuestro país. Un año desde aquella madrugada en que el violento sismo nos despertó y logró quitarnos más de un sueño. Sin luz, sin agua y casi sin comunicaciones, la incertidumbre fue total. Aquella noche del 27 de febrero quedó grabada en la memoria de los chilenos, incluso de aquellos que no lo vivieron directamente, pero sobre todo, de quienes perdieron sus casas, o peor aun a sus seres queridos. Por eso, en un país como Chile cuyos cimientos se remecen cada cierto tiempo, es necesario mirar más allá y pensar en cómo podemos mantener nuestro bienestar y seguridad. Para eso hay que desarrollar políticas de largo plazo destinadas a prevenir y enfrentar estas tristes situaciones. Por ello es necesario generar una cultura de responsabilidad con nuestras ciudades, nuestro patrimonio y sobre todo con los más vulnerables de nuestra sociedad. Responsabilidad en las normas de construcción y responsabilidad en las promesas y decisiones que se adoptan.
Requerimos cultivar un espíritu de unidad que nos permita enfrentar la reconstrucción de manera efectiva, con sentido de urgencia, desplazando quizás a otras prioridades. Porque hay familias que no pueden seguir esperando y en la medida que se aproxima otro invierno sin techo propio la angustia crece en ellas. Para ello hay que superar las trabas burocráticas y corregir las fisuras a todo nivel, pero sobre todo superar las pequeñas peleas de poder, que en nada le pueden importar a cada una de las personas que esperan por una casa. La desigualdad se ha visto crudamente retratada durante este año, algo que no podemos seguir tolerando. Si queremos cumplir el sueño de lograr el estatus de nación desarrollada, primero demostrémosle al mundo, y a nosotros mismos, que podemos levantarnos. |
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