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![]() Cristina Tébar: “Ya no se trata de que una empresa respete su propio principio de sustentabilidad, sino también, el de sus proveedores”Ser socialmente responsable al momento de producir, es una de las grandes máximas impulsadas por la OCDE. Para la directora de la Unidad de Conducta Empresarial Responsable de la División de Inversiones de dicho organismo, Cristina Tébar, este factor está siendo cada vez más ejercido por diferentes economías del mundo, con beneficios directos a proveedores, consumidores y al sistema productivo en general. En este aspecto, Tébar destaca el que empresas de potencias mundiales como China y EEUU, estén concientizadas sobre estos temas. La experta internacional estuvo de visita en Chile, en un encuentro organizado por la OCDE y la Direcon para analizar los denominados “Puntos Nacionales de Contacto” . ¿Cómo ha evolucionado el compromiso con la sustentabilidad y la RSE de los países miembros de la OCDE? De forma significativa. En RSE elaboramos un instrumento clave, el cual fue adoptado por las naciones miembros en 1976, con una última actualización en 2011. Aquí se incorporaron elementos más ambiciosos en sustentabilidad y RSE, principalmente en el mecanismo “Responsabilidad de las Multinacionales” (nombrado así por el organismo), el cual incluyó un capítulo de derechos humanos, considerado como el paso más importante. ¿Qué otros avances se desprenden de ello? Le sigue el concepto de las cadenas de valor, asumido con fuerza en la actualidad. Ya no se trata de que una empresa respete su propio principio de sustentabilidad, sino también, el de sus proveedores. Es una de las principales recomendaciones que hacemos como OCDE. ¿Qué es lo que contempla la sustentabilidad en esta cadena de valor? Esto va más allá de cuidar el medioambiente. Las directrices de la OCDE para la “Responsabilidad de las Multinacionales” tienen 11 capítulos. Uno sobre medioambiente, relaciones laborales, consumidores, anticorrupción, impuestos, competencia, comunidades locales y derechos humanos (añadido en 2011), entre otros. ¿Tales pasos han sido asumidos por economías externas a la OCDE? Sí. La OCDE tiene 34 países miembros, donde se incluyen las economías más poderosas del mundo, a excepción de China que sin estarlo, se ha transformado en una de las más importantes. Pero estas directrices también están abiertas a naciones que no son parte del organismo. De hecho, tenemos 12 países que han asumido tales conductas y que están fuera. Por ejemplo, Chile antes de ser parte de la OCDE ya había adherido a este protocolo. Hoy, más de una cuarta parte de los que asumieron tales prácticas, todavía no adhieren a la organización. ¿Cuál es son los beneficios directos para las economías que asumen dichas medidas? Existen dos tipos de beneficios, unos por el lado de las conductas adheridas a los 11 capítulos para las multinacionales, y otros, desde las inversiones verdes, orientadas a energías renovables y otros sectores empresariales de similares características. En cuanto al primero, la conducta responsable otorga un alto valor añadido a la compañía que lo ejerce, porque disminuye sus riesgos de tener multas por no cumplir leyes medioambientales. Baja también las probabilidades de huelga de sus trabajadores y reduce el costo social, ya que no afecta a las comunidades aledañas a su proyecto. Es decir, mejora la licencia social para operar. Así, vemos a muchas empresas chinas que han invertido en África, con altos índices de multas a pagar por no respetar las leyes medioambientales. Hoy son consideradas como unas de las con peor reputación en el mundo. ¿Y cómo impactan las inversiones verdes en ello? Se ha visto un aumento en el ejercicio de este tipo de inversiones, según los propios informes de la OCDE, el cual ha sido motivado por políticas tanto de nosotros como de los propios gobiernos de los países miembros. ¿Qué tipo de incentivos? Hay uno que subvenciona la energía renovable generada, poniéndolo al mismo precio que aquella creada de forma tradicional. También, existen ayudas de inversión en sectores verdes o préstamos a bajo precio. Además, organizamos reuniones con empresas y la sociedad civil, sindicatos y gobiernos, explicándoles los beneficios de estas prácticas. Ello, sumado a los “Puntos Nacionales de Contacto” (PNC) que son instituciones instaladas en cada una de las naciones adheridas a nuestras directrices, las que, junto con promover dichas conductas, actúan como mediador en caso de conflicto entre trabajadores y empleadores, o entre comunidades y empresarios. Si bien no es miembro de la OCDE, China ha dado pasos importantes ¿cuáles? Siendo muy probable que sea miembro en un futuro próximo, China se ha dado cuenta que es necesaria la RSE en sus empresas, las que antes tenían toda la libertad de no respetar criterios de medio ambiente, laborales, anticorrupción, entre otros. Pero hoy buscan revertir su pésima imagen, pidiéndonos como OCDE que les ayudemos a elaborar principios para sus empresas. ¿Qué otras naciones destacan en estas estrategias? EEUU, que ha anunciado el lanzamiento de un programa nacional de RSE basado en las directrices de la OCDE. La UE por su parte, va a adoptar un plan aplicable a todos los países de su organización en dichos temas también. Se suma a ello un número creciente de Tratados de Libre Comercio que incluyen nuevas referencias a la RSE. Es decir, toda una tendencia ha incorporar este concepto que hasta hace unos años era muy vago. ¿Cómo ves el camino tomado por Chile en esta materia? Sin tener mucho conocimiento al respecto (porque como OCDE no lo hemos evaluado), por lo que he visto, tengo la sensación que hay una abertura hacia la RSE. Un interés de que las compañías actúen de forma más responsable. No sólo desde ellas mismas sino también desde el gobierno. En muchos países que hemos visitado no existe esta complicidad, derivando el ejercicio sustentable y de RSE sólo a las empresas. Los gobiernos a través de las legislaciones por ejemplo, deben ayudar a que éstas sean responsables. VÍA/SUSTENTARE |