"SIGUE EL RADAR DE LA SUSTENTABILIDAD"

Search

(icono) No Borrar
Imprimir Imprimir

Green washing… ¿Purple washing?

Conocemos lo que significa el “Green washing”, pero hemos escuchado algo sobre el ¿Purple Washing?. Este concepto se relaciona con el lavado de imagen -de una persona u organización- en relación a la equidad de género y feminismo. No existe un convencimiento, si no que un interés por moda o aparentar algo que no es, por un beneficio propio.

¿Haz visto esto?

La cuarta ola. Estamos en ella, surfeándola, dejándonos llevar tras tantos años preparándonos en la orilla, mientras la veíamos desde la distancia cómo iba creciendo, generando cada vez más y más ruido.

Esa cuarta ola feminista ya ha llegado. ¡Gloria bendita! Pero la espuma que se viene generando está siendo aprovechada de manera sensacionalista por muchas empresas e instituciones atestadas de señoros, con un fin más propio del marketing que del cambio social.

Pero ¿qué es purple washing?

Literalmente es “lavado de cara morado”, es decir, es aprovechar la causa feminista para un beneficio empresarial, usarlo a la ligera con eslóganes que luego no son aplicados al entramado empresarial y social. Es meterse en el agua ahora que la ola ya ha llegado para que no les coja de improviso como a un mero bañista más. Es meter la cuchara en tazón ajeno sin saber ni siquiera qué contiene. Es llenarse la boca de palabras que se les quedan grandes. Es verter opiniones disfrazadas de feministas pero que tienen un trasfondo xenófobo, racista y/o antiecologista.

El purple washing está en todos lados. No es feminismo de verdad cuando se intenta sacar tajada para un hecho puntual que, ¡oh, sorpresa!, conlleva un beneficio personal o profesional, ya sea económico o de reconocimiento. Y después… ya habrá otro movimiento social al que adherirnos y poder lucrarnos con él.

El feminismo es agua, no tiene forma compacta. Se derrama y llega a todos los rincones. No hace cambiar solo el jingle de un anuncio publicitario o hacer una línea rosa para mujeres (sí, hay quien cree que eso es feminismo).

No es simplemente surfear la ola, es dejar que nos lleve hasta el final. Alcanzar lugares que creíamos impenetrables e impermeables. Es cambiar las redes patriarcales que movían los hilos. Si quieres surfear, surfea conmigo, pero luego no temas si llega un maremoto violeta.

 Fuente: Feminarian