Marcelo Berenstein, Director de www.emprendedoresnews.com, ha escrito esta columna para PROhumana.
Los seres humanos en general tenemos la tendencia de clasificar todo en antagónicos. Se está a favor o en contra, es blanco o negro, de izquierda o de derecha, y así con lo que se nos ocurra.
En los ámbitos emprendedores también hay una especie de antagonismo clásico que, sin llegar a ser una pasión de multitudes, siempre genera debates sanos, de esos que ayudan a abrir la cabeza y ampliar la visión.
Esta discusión tiene que ver con si nacemos o nos hacemos emprendedores. Las aguas están divididas. Hay quienes sostienen con fervor que las habilidades emprendedoras vienen “de fábrica” y otros que afirman que para emprender hay adquirir las habilidades necesarias a través de la formación. ¿Y en el medio qué hay?
Personalmente creo que todos los seres humanos nacemos emprendedores, cada uno con sus diferentes capacidades. Digo esto porque todo el tiempo estamos tomando decisiones, asumiendo riesgos, definiendo rumbos. Cada mañana al despertarnos emprendemos un nuevo día, ¿dónde hay que formarse para decidir amanecer quedarse en cama? Cuando nos enamoramos, decidimos emprender un camino compartido, ¿Existen universidades del amor? Yo podría haber dicho que no cuando me propusieron escribir esta nota para PROhumana, pero asumí un compromiso en forma consciente y decidí emprender este artículo.
¿Y para que formarse? Todos nacemos con potencial emprendedor pero cada uno debe descubrir sus virtudes y falencias y trabajar duro para perfeccionar lo bueno y corregir lo defectuoso. Formarse acrecienta las chances de éxito.
Hablando en términos de emprendimientos económicos, todo comienza con un sueño en el que se descubre una oportunidad o una ocasión para cubrir necesidades. Con mayor o menor esfuerzo, se consigue el dinero y se pone en marcha. Y ahí es el momento clave en donde los dones naturales y las habilidades adquiridas se combinan. Los primeros servirán para el impulso inicial, los primeros pasos. La formación es la pieza clave para la supervivencia, consolidación y crecimiento. Estudiar, capacitarse y profesionalizarse no garantizan que una persona sepa hacer todo, y bien pero da la capacidad para reconocer la importancia de generar un equipo comprometido con el emprendimiento. Y también agrega un plus al momento de conformar dicho equipo ya que la tendencia rodearse de gente afín, cuando lo necesario es armar un equipo de habilidades complementarias; de personas que completen el rompecabezas con las habilidades faltantes o los puntos débiles del fundador o fundadores del emprendimiento.
Hay gente que tiene una habilidad especial para crear oro donde la mayoría ve piedras y otros que convierten en piedra el oro que tocan. Algunos ven un pedazo de mármol y otros hacen esculturas con sus manos. El mismo instrumento puede servir para la música más inspiradora en manos de unos o el ruido más ensordecedor en manos de otros.
Lo importante es que cada uno encuentre su lugar en el mundo, porque todos y cada uno de nosotros es importante y único. Todos nacemos con capacidad de emprender pero como dice Fito Páez, lograrlo es una cuestión de actitud.
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