Tras obtener el premio de innovación Avonni 2011, TriCiclos nuevamente vuelve a hacer historia. En enero 2012 la empresa recibió la certificación B, siendo la primera empresa de Sudamérica en recibir esta certificación.
El sistema de certificación B es un innovador agente de cambio para la sociedad. Las compañías que forman parte de éste, están redefiniendo el sentido del éxito en los negocios en todo el mundo. Son organizaciones que se han creado con un nuevo ADN empresarial, proponiendo una mejor manera de operar en el mercado y de esa forma ayudar a resolver problemas sociales y ambientales, al mismo tiempo que logran sus resultados financieros. Pero por sobre todo, estas organizaciones quieren marcar la diferencia frente a las compañías tradicionales.
Este nuevo tipo de empresas, que ya suman más de quinientas en el mundo, se han comprometido a cambiar su rol principal, enfocado exclusivamente en maximizar sus utilidades, a cambio de concentrar sus fuerzas en ser organizaciones que compiten por ser “las mejores para el mundo” y no solamente las mejores del mundo.
Las empresas B son promovidas por B Lab. Sus creadores son Jay Coen y Andrew Kassoy -en la foto junto al ministro Longeira-, quienes pertenecen hoy al listado de las personas más influyentes en el mundo según la Revista Forbes.
Y dentro de este grupo de empresas, desde enero de este año, una empresa chilena, TriCiclos, fundada por Joaquín Arnolds, Manuel Díaz y Gonzalo Muñoz fue reconocida con la certificación B como la primera del sur del continente, sumándose a este grupo de empresas internacionales que han sido creadas con el fin de ofrecer beneficios sociales y ambientales, y que consideran el retorno financiero como una herramienta para lograr esos fines y no como su única razón de ser.
Desde su fundación en el 2009, TriCiclos ofrece puntos limpios, plataformas y soluciones para organizaciones y ciudadanos con el objetivo de construir mejores hábitos y más conciencia dentro de la cadena de consumo. En 2011 consiguió reciclar más de 740 toneladas de materiales, lo que equivale a reducir la emisión de cerca de 2.300 toneladas de gases de efecto invernadero.
VÍA/COMUNICADO