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RSE en el sector forestal: en busca de sólidas raíces

Se ha visto que el sector forestal ha trabajado de la mano con las comunidades que habitan en torno a sus faenas, como también protegiendo la flora y fauna dentro de sus terrenos. Actualmente, la RSE es una estrategia de negocios que permite ser más eficientes y optimizar recursos. En este artículo, dos empresas del sector forestal chileno, Masisa y Araucoesta última adherente a PROhumana RED-, explican cuál es su postura frente al tema y las principales iniciativas de RSE que han implementado.

Organizar campeonatos de fútbol y competencias deportivas, construir canchas, gimnasios, escuelas o bibliotecas, implementar obras de servicio público como redes de alumbrado y agua potable, u obras viales como puentes y señalética, organizar cursos de capacitación laboral, y cualquier iniciativa de carácter productivo, laboral, educativo y recreacional que adopte una empresa en beneficio de la comunidad vecina a la zona en que tiene sus faenas son actividades que han desarrollado las compañías forestales en el marco de sus programas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE). Las políticas de RSE apuntan a potenciar el desarrollo local sustentable especialmente en regiones, generando oportunidades que ayuden a la comunidad a superar la pobreza y mejorar la calidad de vida, así como aportan a que la empresa se integre socialmente en su entorno, ayudando a mejorar las relaciones y el diálogo con sus vecinos.

Visión de largo plazo

Entre 2009 y 2011, WWF (www.panda.org), una de las organizaciones independientes de conservación más grandes del mundo, que trabaja para conservar la diversidad biológica y promover el uso sostenible y no excesivo de los recursos naturales, ejecutó el proyecto “Plantaciones de Nueva Generación” (www.newgenerationplantations.com), que proponía un cambio en el enfoque para manejar las plantaciones forestales con un criterio de sustentabilidad y armonía con el medio ambiente, según modelos productivos industriales que les permitan cumplir un rol social, ecológico, medioambiental y económico en perfecto equilibrio.

La idea es que generen productividad, crecimiento económico y empleo, pero manteniendo la integridad y biodiversidad de los ecosistemas y el respeto al medio ambiente, a los bosques nativos y a los valores sociales.

Entre las empresas forestales nacionales que adhirieron a este proyecto estuvieron Masisa y CMPC, dispuestas a introducir propuestas innovadoras en el manejo de algunas de sus plantaciones. Tal como explicó el entonces gerente forestal de Masisa, Jorge Correa, en el artículo “Emerge nueva generación de plantaciones” (Lignum N° 122), “este proyecto da una nueva mirada a los cultivos forestales, porque considera los valores asociados a ellos y mira a una escala paisaje más allá del rodal o unidad predial, permitiendo que las plantaciones generen valores adicionales a través de sus atributos ambientales, sociales y de sus servicios ecosistémicos para generar inversiones responsables, algo que no está distante de nuestra realidad nacional, puesto que el país está incorporando en forma sostenida mejores prácticas en el manejo de las plantaciones, como el cuidado del suelo, del agua, de la biodiversidad, de los servicios ecosistémicos y la relación con las comunidades vecinas”.

Por ejemplo, en la zona del secano interior del predio Llohue, Masisa estableció un ensayo de especies dendroenergéticas con la Universidad de Concepción, y en los predios El Rincón y La Higuera organizó un equipo de recolectoras de productos forestales no maderables a partir de plantaciones de la empresa. En Nueva Etruria, Masisa implementó un nuevo concepto en campamentos forestales para mejorar la calidad de vida de los trabajadores en terreno y generar los espacios para desarrollar actividades de capacitación y formación. Todo esto tendiente a rescatar los valores ambientales, como la conservación de la biodiversidad, la restauración de zonas de protección, la planificación a escala de paisaje, el monitoreo de cuencas y área de alto valor ambiental presentes en el patrimonio, así como el manejo de renovales de bosque nativo.

Asimismo, en los predios de Guanaco, Llohue y Nueva Etruria, Masisa realiza estudio de conectividad biológica en plantaciones con investigadores de la Universidad de Chile en cuanto a abrir corredores o pasillos de 40 metros de ancho en medio de las especies plantadas y de otros cosechados, dejando 100 metros de separación con la vegetación nativa más cercana, para estudiar cómo afecta la cosecha de los árboles a la fauna que habita en medio de las plantaciones, y que es tan abundante como la que vive en medio del bosque nativo.

“Masisa ha contribuido a esta dinámica con una convicción profunda acerca del desarrollo sustentable y la conservación de los recursos naturales. Esperamos que esta iniciativa sea valorada por los actores forestales y considerada en sus prácticas de manejo, ya que estamos convencidos de que tendrá una gran proyección en el ámbito del manejo de las plantaciones a nivel mundial”, sostuvo Jorge Correa el año 2010.

Hoy, la gerenta de RSE de la empresa a nivel corporativo, Francisca Tondreau, afirma que adhirieron al proyecto de WWF pensando en cómo mejorar el manejo forestal de la empresa a futuro. “Para Masisa es clave pensar a futuro y en sus metas de sustentabilidad hacia el año 2025, porque el negocio forestal es a largo plazo, y apuntar en ese sentido marca una diferencia con otras empresas a nivel nacional, poniéndonos a la par con empresas forestales internacionales”. Todo esto de acuerdo al compromiso que la empresa manifiesta con el concepto de sustentabilidad como una variable más del negocio. “Para Masisa, la RSE combina aspectos sociales, ambientales y financieros que se traducen en un triple resultado”, señala Francisca Tondreau. Con la herramienta de medición Sustainability Balanced Scorecard, la empresa evalúa cómo la RSE y la sustentabilidad están insertas en el negocio, e implementa nuevas políticas y medidas.

Vara alta

Otras medidas de RSE implementadas por la compañía son mantener diálogos permanentes con las comunidades vecinas a sus plantas de producción e implementar planes de desarrollo que aborden sus problemas y las ayuden a solucionarlos, por ejemplo, oficiando de puente entre las comunidades y las autoridades locales, participando en diversas iniciativas de desarrollo local, e implementando consultas sociales y programas de desarrollo a largo plazo. “Como el negocio forestal es a largo plazo, los planes de desarrollo son quinquenales y se van renovando”, explica Francisca Tondreau.

Aclara que nada de esto es filantropía, ya que lo que se busca es recatar valor del negocio, pero también crean valor económico según las oportunidades de negocios que se abran y adelantarse a las tendencias de mercado. “Esto tiene que ver con una forma y una ética de hacer negocios con clientes y aserraderos pequeños y medianos; a ellos les vendemos madera y se nos simplifica la logística del negocio, porque están muy cerca de nuestras plantas, y ellos se aseguran que podrán seguir con su negocio en el largo plazo, de modo que todos ganamos”, afirma Tondreau.

Otras prácticas son fidelizar clientes con productos responsables, manifestar un compromiso ambiental mediante certificaciones de sus operaciones con sellos internacionales, crear valor para los productos y capacitar y fidelizar a sus colaboradores mediante un plan de desarrollo de proveedores para ayudarlos a mejorar su negocio. Un ejemplo es la Red de Mueblistas que Masisa implementó en toda Sudamérica y que para el año 2015 contará con 30.000 asociados.

“En materia de sustentabilidad estamos dejando la vara cada vez más alta, pero lo importante es que la gente y el país perciben que a través del tiempo somos consistentes en nuestras políticas y estamos siempre apuntando al futuro”, indica Francisca Tondreau.

Buenos vecinos

Por su lado, Arauco también implementa sus propias prácticas y políticas de sustentabilidad y RSE en el ámbito de las comunidades vecinas a las zonas donde radican sus actividades productivas bajo el concepto de Buen Ciudadano, lo que implica trabajar con ellas manteniendo siempre un diálogo y aportando al desarrollo socioeconómico local. El compromiso es fuerte; en 2012 Arauco destinó US$13,4 millones a programas de RSE con la comunidad en Chile, Argentina y Brasil, efectuó 91.594 contactos con personas asociadas a grupos de interés de zonas específicas, realizó 56.806 contactos a través de casas abiertas, foros públicos, encuentros, visitas y opiniones recibidas en los diferentes ¿ canales dispuestos por la compañía para ello, y aplicó una Encuesta de Percepción en siete comunas de las regiones del Maule, Biobío y Los Ríos.

“La RSE forma parte de la estrategia de negocios de Arauco y, en este sentido, entendemos que una empresa responsable, junto con maximizar el valor para los accionistas, debe crear valor para los trabajadores y la comunidades de la que forma parte”, declara Charles Kimber, gerente de Asuntos Corporativos y Comerciales de la empresa. “En este sentido, la naturaleza de nuestro quehacer implica una mirada de largo plazo, que apunta a construir relaciones de mutua colaboración, que se expresan a través de las acciones que impulsamos desde hace décadas en las distintas zonas donde desarrollamos nuestras operaciones y que hoy se enfocan principalmente en iniciativas que apuestan al desarrollo local, en base a la innovación y a la creación de valor compartido”, dice Charles Kimber.

Para cumplir con el compromiso que adquirió con las comunidades, la empresa creó el Modelo Integrado de Desarrollo Sustentable (MIDES), de acuerdo con el cual desde 2010 se han establecido relaciones estructuradas con los grupos de interés centrándose en tres ejes: Programas de Inversión social, Programas de Involucramiento y Planes Territoriales.

Dentro de los Programas de Inversión social se han implementado proyectos de impulso al empleo local, apoyo a la educación y cultura, un programa de viviendas que contempla construir 9.000 casas entre 2012 y 2016, profundizar las relaciones con las comunidades mapuches, e implementar el Programa Bosques Nativos y Áreas de Alto Valor de Conservación, entre otras.

Los Programas de Involucramiento, en tanto, contemplan realizar consultas a las comunidades en cuanto a las operaciones forestales, establecer y entregar fondos concursables, organiza actividades de voluntariado con las comunidades, llevar adelante el programa Unidos por el Deporte, realizar foros sobre temas relevantes como el proceso de certificación de manejo forestal (FSC) para las operaciones forestales y organizar escuelas de formación para viveristas y carpinteros.

Entre las actividades de los Programas Territoriales destaca el Plan de Reconstrucción Sustentable, que consistió en la generación de un plan maestro de reconstrucción para Constitución, el cual considera US$157.000.000 de inversión para reconstruir la ciudad y una participación en diálogo comunitario de más de 22.000 personas. También el Programa de Vivienda de Trabajadores (PVT), soluciones habitacionales que considera acompañamiento técnico en el proceso de postulación a subsidios públicos y la contratación de terceros para el desarrollo de los proyectos. Para el año 2016 se habrán construido 9.000 viviendas. Por último, se realizó una mesa de diálogo público-privada con pescadores artesanales y el programa de investigación de excelencia marina Pimex en la Región del Biobío.

En el ámbito de la innovación social, la empresa creó el Centro Acerca Redes en San José de la Mariquina, un centro de innovación y emprendimiento diseñado para zonas de baja densidad demográfica que genera redes a nivel local, regional y nacional con el fin de aumentar el desarrollo local. Además, estableció la red Concecta2 en Constitución, que promueve el intercambio de conocimientos, habilidades y servicios entre los trabajadores, sus familiares y organizaciones vecinas a las operaciones de Arauco.

La educación es uno de los ámbitos en los que la empresa ha desarrollado sus mayores esfuerzos. Así fue como creó la Fundación Educacional Arauco para apoyar la educación municipal y el acceso cultural de niños y jóvenes de las comunas en las que opera la empresa. Su labor se focaliza en el perfeccionamiento de docentes mediante programas específicos. En 23 años la fundación ha implementado 73 programas en 33 comunas, impactando positivamente a 557 escuelas. Gracias a estos programas se ha beneficiado a 4.750 profesores y a 85.740 alumnos. Por otro lado, fundó dos colegios privados –Arauco y Constitución– y Cholguán, particular subvencionado.

En lo que se refiere a la relación con los pueblos originarios, vecinos a sus áreas de producción, Arauco ha implementado una política de relacionamiento e intentado generar proyectos de desarrollo local en conjunto, por ejemplo identificando sitios de interés religioso y cultural en el patrimonio de la empresa –ha protegido 557 áreas de Alto Valor de Conservación culturales y religiosas asociadas a las comunidades mapuches– estableciendo el programa de Formación Continua para crear conocimiento específico en cultura mapuche y el mecanismo de estímulo al empleo local mapuche para generar oportunidades de capacitación y empleo. También se lleva adelante un proceso de consulta antes de iniciar las operaciones forestales –1.114 personas han participado en 59 consultas– y un programa de desarrollo local de comunidades mapuches en el ámbito de negocios inclusivos o de la compatibilidad productiva en lo que se refiere a leña, carbón, apicultura y riego.

VÍA/SUSTENTARE