La Conaf se ha puesto la ambiciosa meta de reforestar 460 hectáreas de la Isla de Pascua con especies endémicas y polinésicas. Conoce los detalles de cómo lo harán en esta crónica:
Cuando los primeros humanos llegaron a Rapa Nui se encontraron con una isla poblada de vegetación. El escenario incluía bosques de toromiro, palmas, sándalo, hau hau, ngaoho y decenas de especies de helechos. Hoy sólo un 7% de la superficie total de Isla de Pascua es ocupada por planicies vegetales y apenas un 5% por bosques, la mayoría de eucaliptos, Miro Tahiti y paltos, todas especies introducidas.
La sobreexplotación de la madera para construcciones y la agricultura intensiva terminaron hace años con gran parte de los bosques nativos de la isla, acelerando el proceso de erosión de los suelos, que puede apreciarse hasta el día de hoy.
Por eso, la Corporación Nacional Forestal, Conaf, lanzó hace unos días un proyecto que busca forestar, de aquí al 2016, siete zonas de la isla con árboles nativos y otros de origen polinésico.
El objetivo es revertir algunos efectos adversos provocados por la deforestación, como la disminución de las aguas superficiales y el descenso de las aves de la isla. “Esperamos ir paulatinamente recuperando bosques naturales e ir acercándonos lo máximo posible a lo que era Rapa Nui“, dice Andrés Mesa, ingeniero forestal de Conaf a cargo del proyecto.
En su fase piloto -realizada entre 2006 y 2010-, el proyecto logró reforestar una superficie de 15 hectáreas en la península de El Poike, ubicada al oriente de la isla y el área más gravemente afectada por la erosión. “Hemos tenido muy buenos resultados, con un 75 a 80% de rendimiento, en condiciones de suelo realmente muy malas. Eso nos tiene muy contentos”, explica Mesa.
El proyecto gobal, que comienza este año, es más ambicioso en la cantidad de hectáreas que se busca reforestar, lo que significa un desafío no menor, considerando los altos niveles de degradación del suelo. “En varias partes vamos a tener que llevar a cabo antes procesos de restauración ecológica”, aclara.
En los próximos cinco años esperan forestar las zonas de El Poike (70 hectáreas), Ovahe (10), Puna Pau (50), Orito (20), Munga Toa Toa (10), Rano Kau (100) y Manga Terevaca (200). Entre las especies nativas comprometidas en el proyecto están el toromiro (Sophora toromiro), endémica de la isla y extinta en su medio natural desde 1978; el makoi (Thespesia populnea), y el hau (Triumfetta, semitriloba), entre otros. A estas se suman otras seis especies exógenas, en su mayoría polinésicas.
Vivero y comunidad
Para reforestar la isla, la Conaf produce unas 20 mil plantas en el vivero del Parque Nacional Isla de Pascua. De allí provienen las palmeras de Anakena y otro centenar que esperan crecer lo suficiente para ser trasplantadas en el camino costero de Hanga Roa. También las especies nativas y polinésicas de este proyecto, que cuesta 1,5 millón de dólares y que es financiado por aportes público-privados franceses (entre ellos, la Oficina Nacional Forestal de Francia) y del gobierno chileno, que mediante la Conaf contribuye con capital humano e infraestructura. La comunidad, en tanto, aporta con voluntariado para las plantaciones.
En los últimos 50 años se han realizado en la isla tres iniciativas de reforestación. La primera fue en 1964, cuando se plantaron 5 hectáreas de palmas. Luego, entre los 80 y 90 se insertaron eucaliptos en 500 hectáreas y últimamente se han reintroducido algunos emblemáticos toromiros, que se habían extinto en Rapa Nui hace 33 años.
VIA/LATERCERA