La ONG Red de Agricultura Urbana (RAU) acaba de registrar en un catastro hecho entre julio y noviembre de este año un total de 39 huertos en la capital, con diferentes usos: un 36% destinado al autoconsumo; un 24%, a la educación (colegios y universidades que van a chacras municipales, entre otras, a estudiar cómo se hacen y cuidan); un 15%, a plantas terapéuticas (con propiedades medicinales) y un 14%, de carácter sólo estético y paisajístico.
El objetivo de la medición hecha por RAU fue crear una red entre los sostenedores de huertos y, así, potenciar la creación de estos en la ciudad. “Ya pasamos la etapa de los de subsistencia. Hoy la gente los crea porque quieren una ciudad sustentable”, asegura el presidente del directorio de RAU, Jorge Heitmann. Y agrega: “Queremos una ciudad participativa en el tema de la sustentabilidad, que aprecie la reutilización de desechos”. Heitmann se refiere a las personas que usan compost hecho con desperdicios orgánicos domiciliarios como abono de sus huertas.
Los huertos urbanos comenzaron a proliferar en Santiago hace cinco años y uno de los pioneros fue el proyecto municipal de La Pintana, abierto en 2007 en un terreno de 700 m2 dividido en 11 huertos. Es utilizado como un espacio de educación para colegios y universidades, pues ahí aprenden a cuidar y cosechar tomates y lechugas, entre otros productos.
Luego vinieron otros. Entre ellos, el que está en pleno Parque Quinta Normal, a cargo de la ONG Cultivos Urbanos. El lugar se encuentra cerrado en la semana, pero los días sábados se abre para quienes quieran aprender y almorzar alimentos orgánicos.
VÍA/SUSTENTARE