¿Un batallón para combatir las amenazas del medio ambiente? Sí, es posible:
Mientras gran parte del mundo desarrollado continúa debatiendo sobre las formas más eficaces de luchar contra las emisiones de carbono a nivel global en reuniones y foros internacionales a puerta cerrada, varios de los países más afectados por el cambio de los patrones climáticos están empezando a adoptar un enfoque más directo.
En vista de que considera que el cambio climático plantea un riesgo para la seguridad nacional, el gobierno de Nicaragua formó un batallón ecológico, un equipo de soldados de élite dedicados a combatir las amenazas ambientales.
Durante las últimas tres décadas, la cubierta forestal de esta nación centroamericana que en su día fue exuberante, ha disminuido en casi un 25 por ciento debido principalmente a las operaciones ilegales de la industria maderera, que despojaron de árboles a las regiones de reservas naturales prácticamente sin ninguna resistencia. Ahora, sin embargo, gracias al recién designado eco-batallón conformado por 580 soldados, los depredadores más inescrupulosos de estos bosques tienen los días contados.
Según los líderes nicaragüenses, la desaparición continua de sus bosques provocó un aumento de las temperaturas y una reducción de la cantidad de precipitaciones. Este último asunto se ha convertido en la gran preocupación de los líderes de la nación, particularmente de los funcionarios del gobierno, que buscan optimizar los recursos hidroeléctricos para satisfacer sus demandas de energía.
“El gobierno de Nicaragua está tratando de cambiar la matriz de su suministro de energía. Y para lograrlo tenemos que preservar nuestras reservas y bosques naturales, de manera que podamos obtener el agua necesaria para operar la que será la mayor planta hidroeléctrica de América Central: Tumarín”, declaró el coronel Juan Ramón Morales, comandante del batallón ecológico. “Pero si no tenemos bosques no produciremos la lluvia necesaria para que este proyecto sea sostenible. No podemos tener una planta hidroeléctrica en el desierto”.
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Según la BBC, el Batallón Ambiental de Nicaragua es el primero de su clase creado para luchar contra el cambio climático en Centroamérica. Y parece que se tomaron su trabajo muy en serio. Aunque los soldados portan armas mientras patrullan los bosques amenazados, también llevan consigo palas para plantar árboles en las zonas ya desforestadas.
“Llevamos el color verde de la naturaleza en los uniformes…” declaró el jefe del batallón Néstor López“… y ahora debemos llevarlo también en nuestras conciencias”.
VÍA/TREEHUGGER