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Matthieu Ricard en Chile: En busca de un país más justo, sustentable y feliz

Mediante el entrenamiento sistemático de la mente y del espíritu, los seres humanos podríamos ser capaces de realmente vivir la vida que nos gustaría vivir y de ser felices. Sus planeamientos son avalados por ciencia del más alto nivel, que incluso se ha atrevido a explorar nuestro cerebro y los beneficios de la meditación en nuestro funcionamiento diario.

Matthieu Ricard nació en Francia en 1946 y es hijo del filósofo Francés Jean-François Revel y de la artista Yahne Le Toumelin. Se doctoró en Genética Celular del Instituto Pasteur, bajo el alero del Premio Nobel en Medicina, Francois Jacob. En 1972 dio un vuelco en su vida para dedicarse a la Práctica Contemplativa Budista. Desde esa fecha ha vivido en los Himalayas (India, Bután y Nepal), conviviendo con los más grandes maestros de esta tradición tales como Kangyur Rinpoche y Dilgo Khyentse Rinpoche. Hoy es monje budista, y desde 1989 se ha desempeñado como uno de los principales colaboradores e intérpretes del Dalai Lama.

Ricard ya está en Chile y será uno de principales expositores en el III Encuentro de Relaciones saludables y felicidad, organizado por el Instituto del Bienestar, que se realizará este fin de semana en Centro Parque. Además, tendrá un encuentro con jóvenes en la Universidad Adolfo Ibáñez, la población La Victoria y otros lugares emblemáticos de nuestro país.

Científicamente se ha dedicado a la investigación sobre el efecto del entrenamiento del altruismo, la compasión y la meditación de la mente humana. Su propio cerebro ha sido estudiado neurocientíficamente, lo que llevó a llamarlo el hombre más feliz del mundo, dada su gran activación de la corteza pre-frontal izquierda, lugar donde se encuentran radicadas las emociones positivas y parte de la felicidad.

Matthieu Ricard ha sido el primer puente entre la ciencia y la espiritualidad, demostrando científicamente que el altruismo es el mecanismo clave que puede ayudarnos a construir un mundo más justo, sustentable y feliz. Es autor de innumerables best sellers (algunos traducidos a 21 idiomas) tales como En defensa de la felicidadEl monje y el filósofoEl Quantum y el LotusFelicidad: una guía para el desarrollo de la habilidad más importante de la vida¿Por qué meditar? y; Migraciones Animales. Recientemente acaba de publicar en francés su último libro (La Revolución del Altruismo) el que en pocas semanas se ha convertido en uno de los mayores éxitos de los últimos tiempos, alcanzando más de 120.000 copias vendidas en su país.

Matthieu es, además, un fotógrafo de reconocido prestigio mundial, publicando diversos albums que incluyen éxitos mundiales de la talla de Buddhist HimalayasTibet: An Inner JourneyMotionless Journey and; Bhutan: The Land of Serenity. Dona todo lo que recibe de sus libros y de su tiempo a la preservación de la Herencia Budista en los Himalayas y a más de una centenar de proyectos humanitarios (clínicas, colegios, orfanatos, casas de ancianos, etc.) en Asia (Nepal, India y Tibet). Proyectos como este le han hecho merecedor de la Orden Francesa al mérito por su trabajo humanitario.

¿Cuál es la relevancia actual de Matthieu Ricard para Chile y para el mundo?

Tal como lo planteara el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon: “El viejo modelo [de desarrollo] ha colapsado…”. Nuestro actual modelo, basado fundamentalmente en la maximización del PIB y del consumo, ha acarreado innumerables beneficios a la humanidad. Sin embargo, a pesar que en las últimas décadas el mundo ha experimentado los mayores avances tecnológicos de su historia y, con ello, un fuerte progreso económico, las personas nos estamos viendo enfrentados al menos a cinco grandes dilemas que están poniendo en jaque la supervivencia de nuestra especie.

Primero, la crisis medioambiental. El calentamiento global, la disminución de la diversidad ecológica, y la degradación de nuestro ecosistema se han convertido en los desafíos más importantes del presente siglo. De continuar esta tendencia, necesitaremos 3 planetas el 2050 para hacer frente a nuestra necesidades materiales y ecológicas.

Segundo, los elevados niveles de pobreza – a nivel local y mundial – están afectando gravemente la legitimidad de nuestro modelo de desarrollo. Si bien es cierto que la pobreza extrema ha caído desde un 52% en1981 hasta un 22% en el 2008, desde esta fecha que no se han seguido observando disminuciones significativas. Actualmente, según el Banco Mundial, cohabitan en la Tierra más de 1.300 millones de personas en extrema pobreza (que viven con menos de US$ 1 al día). En Chile, la cifra de pobres alcanza a aproximadamente 2.5 millones de habitantes.

Tercero, los vergonzosos niveles de desigualdad. Al año 2013, el 20% más rico de la población mundial consumía el 86% de sus recursos, mientras que el 20% más pobre solo el 1.3%. El 20% de los más ricos utilizaba el 58% de toda la energía del planeta, mientras que el 20% más pobre, menos del 4%. El 20% más rico producía el 63% de los gases con efecto invernadero, mientras que el 20% más pobre generaba solo el 2%. El 20% más rico consumía el 84% de todo el papel y poseía el 87% de los vehículos, mientras que el 20% más pobre usaba menos del 1% de ambos. A nivel país, Chile es uno de los ejemplos más preocupantes de desigualdad socioeconómica, ostentando los mayores niveles de inequidades dentro de toda la OCDE y uno de los más elevados en el mundo.

Diversos defensores del modelo económico imperante han planteado que las desigualdades serían inherentes a la condición humana y, por lo tanto, deberíamos aprender a vivir con ellas. El supuesto “egoísmo humano” sería el argumento para defender tales planteamientos. Sin embargo, múltiples investigaciones sobre altruismo, muchas de ellas lideradas por Matthieu Ricard, han demostrado lo equivocados que hemos estado por siglos. Ya lo decía García Márquez en su carta de despedida He aprendido que  un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse …¨. Se ha demostrado científicamente que nuestra naturaleza humana (y sobre todo la de los niños más pequeños) es una naturaleza altruista, no egoísta. El hombre está hecho para cooperar, y no para competir. Lo que Matthieu Ricard ha descubierto y propone hoy en día es una revolución completa en la forma de entender el mundo, y de afrontar los problemas que hoy nos aquejan.

Cuarto, los graves problemas de gobernabilidad, junto a las consiguientes revoluciones civiles que hemos observado durante el último tiempo en diversas naciones del globo (Egipto, Siria, etc.) estarían poniendo en serio riesgo la estabilidad democrática de nuestro sistema de convivencia a nivel mundial.

Por último, y en quinto lugar, las demandas por un mayor progreso material que hemos visto durante las últimas décadas, habrían puesto una insostenible presión sobre la salud física y mental de la población. El crecimiento económico acelerado de muchos países (Chile por ejemplo) ha llevado a que las “tensiones del modelo social” se traduzcan en la aparición de síntomas psiquiátricos y psicosomáticos que hoy están afectando severamente nuestra calidad de vida. Hoy en día podemos observar aumentos sin precedentes en las tasas de obesidad, estrés, depresión, suicidios, alcoholismo, drogadicción, ansiedad, y automedicación a nivel mundial. Sin ir mas lejos, Chile por ejemplo, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, ostenta la segunda tasa mas alta en el crecimiento del suicidio. Además, nuestras tasas de depresión y obesidad no están lejos de las de los países más enfermos del planeta.

Matthieu Ricard, y sus investigaciones en neurociencias y en prácticas contemplativas, nos presenta una luz de esperanzas para abordar este tipo de dilemas de la modernidad. Con datos casi irrefutables, este científico de renombre mundial nos muestra el camino para prevenir las enfermedades mentales y las adicciones incluso antes de que aparezcan. Mediante el entrenamiento sistemático de la mente y del espíritu, los seres humanos podríamos ser capaces de realmente vivir la vida que nos gustaría vivir y de ser felices. Sus planeamientos son avalados por ciencia del más alto nivel, que incluso se ha atrevido a explorar nuestro cerebro y los beneficios de la meditación en nuestro funcionamiento diario.

Afortunadamente, en la actualidad existe un consenso internacional respecto de la necesidad de un Nuevo Paradigma de Desarrollo. En este sentido, han surgido voces de prestigiados científicos mundiales (incluidos varios Nobel de Economía) que nos están hablando de la necesidad de cambio. Para ellos, lo que necesitaríamos sería un paradigma alternativo de desarrollo, donde la búsqueda de la riqueza material se subordine a un modelo de sociedad sustentable, y donde el ser humano, su felicidad y la sustentabilidad del planeta estén al centro de este modelo. Esto, dado que se ha descubierto que la felicidad puede ser parte de la solución a los cinco graves dilemas que el mundo está enfrentando. Por ejemplo, más de treinta años de investigación científica han demostrado que la felicidad tiene notables implicancias en la calidad de vida de la población y de sus habitantes. A nivel individual, las personas más felices poseen menores niveles de ansiedad, estrés y depresión; sus sistemas inmunológico y cardiovascular están más protegidos; son menos propensos a la obesidad y a las adicciones, y viven más años. Además, a nivel organizacional, las personas más felices son más productivas, cooperativas y creativas, lo que debería aportar a un mayor y mejor progreso social para ir en ayuda de los más pobres. Finalmente, a nivel societal y planetario, las personas más felices protegen más el medioambiente, ayudan de mejor forma a mantener la paz social, y luchan con más fuerza por reducir las inequidades y la pobreza.

Por lo tanto, potenciar la felicidad tanto de las personas como de las comunidades, de las organizaciones y de los países, se ha transformado en un imperativo ético y moral para los seres humanos, para los gobiernos y para las políticas públicas.

VIA/ELDINAMO