El Mercurio se refiere al primer estudio que mide los esfuerzos por preservar la biodiversidad animal. Te invitamos a conocer sus conclusiones.
Aunque varias especies se han salvado de desaparecer gracias a los cuidados del hombre, aún la tasa de exterminio de la vida salvaje va en aumento en todo el planeta. Si nada se hace, un quinto de las especies podría desaparecer.
Actualmente, un quinto de los mamíferos, reptiles, anfibios, pájaros y peces están bajo algún grado de peligro de extinción. Y la cifra va en aumento sin un freno efectivo.
“Los programas que buscan aumentar las poblaciones de las especies en peligro son útiles, pero no suficientes”, concluye un estudio que involucró a 174 científicos de 38 países y que aparecerá en la edición de esta semana de Science.
Durante 15 años, este grupo de investigadores se dedicó a entender cuán grave es el peligro que acecha a las especies y qué tipo de programas de conservación son útiles. El trabajo cubrió las 25 mil especies que están en el ranking de peligro de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN).
Éxitos aislados
“El que no se hayan alcanzado las metas mundiales de biodiversidad para 2010, que sigan desapareciendo especies del planeta y que otras muchas sigan en franca disminución no significa que las medidas de conservación no sirvan”, advierte Ana Rodrigues, del Centro de Ecología Funcional y Evolutiva de Francia, en una teleconferencia que reunió a los principales investigadores del trabajo.
Por primera vez, los científicos lograron medir la calidad de este tipo de iniciativas y se dieron cuenta de que sí son útiles.
Craig Hilton-Taylor, encargado de la Lista Roja elaborada por la UICN, asegura que si no fuera por estos programas de conservación “el estado de las especies en peligro de extinción estaría un 20% peor”.
El estudio explica que más de 60 especies de mamíferos, aves y anfibios han salido exitosas en su proceso de recuperación. Incluso, varias de ellas -como el cóndor californiano, el hurón de pies negros y el caballo salvaje mongol- fueron recuperadas en cautiverio y reintroducidas a la vida salvaje.
Las regulaciones comerciales también han servido. Tanto la vicuña en la zona andina como la ballena jorobada han aumentado sus poblaciones por la baja en su caza.
Pero no es suficiente. Craig Hilton-Taylor aclara que también el estudio “deja en claro que las acciones del mundo para proteger la biodiversidad no son suficientes”. El experto cuenta que una de cada ocho especies de pájaros está en peligro; en el caso de los mamíferos es uno de cada cuatro y en los anfibios, uno de cada tres.
El principal problema que enfrenta el mundo es la diversidad de ecosistemas y de realidades en los distintos países, lo que dificulta la fijación de metas para recuperar la biodiversidad a nivel global. Ana Rodrigues asegura que “se necesitan compromisos concretos”, refiriéndose a la reunión que se desarrolla en Nagoya, Japón, entre más de 170 países y que deberían fijar las metas en biodiversidad para 2050.
“Ejemplos como las islas Mauricio y Seychelles, donde han logrado recuperar especies de aves, partiendo con unos pocos individuos, son difíciles de replicar en los continentes”, explica la ecóloga. “En una isla pequeña es más fácil controlar la pérdida de hábitats u otros factores, pero en zonas como la Cordillera de los Andes o el sudeste asiático, ese control es casi imposible”. De ahí la necesidad del compromiso internacional.
VIA/ EL MERCURIO