Así es. El grupo francés Ginger de planificación urbana sabe muy bien cómo convertir este símbolo de modernidad en un jardín vertical que cambiaría la imagen de esta mole de miles de toneladas de hierro, hormigón, grava y acero, por la de un hermoso árbol que eliminaría 87.8 toneladas de CO2.
La verdad es que este proyecto aún no tiene la autorización de las autoridades ni de la compañía que opera la Torre Eiffel, pero está tan super armado y bien pensado que podría ejecutarse hoy día mismo.
Mediante 600.000 plantas correspondientes a 378 toneladas de cubierta vegetal con un sistema de riego, que serían plantados por todo el largo de la estructura- de 324 metros de altura- con 12 toneladas de tubos de goma a un costo de 72 millones de euros (alrededor de 97 millones de dólares) se eliminarían 87.8 toneladas de dióxido de carbono del aire de París.
Los creadores han dicho que esta metamorfosis ”simboliza la reconciliación de la naturaleza y la humanidad” y con respecto a que aún no se les dé la autorización, han contestado en un comunicado “¿No debería ser justamente el deber de los ingenieros el imaginar un nuevo futuro donde la naturaleza vuelva a estar en el corazón de la ciudad?”.
Esperamos que las modificaciones no solo se queden en el cambio de la luminaria a una Led y se pueda concretar este estupendo proyecto en completa sintonía con la idea de que el futuro es verde. Por mientras veamos el proyecto de superárboles en Singapur.
VÍA/VEOVERDE