‘Dar a los consumidores lo que quieren’. Es una máxima que ha servido bien a los vendedores en los últimos años, ¿pero es apto para la alta tecnología y la era digital hiper-conectado de hoy en día?
La respuesta aparentemente obvia es ‘sí´. Desde nuestras tuits hasta nuestras compras online de comida, las empresas saben más de nosotros que nunca. Y a medida que cada vez más de nuestras vidas se viven en línea, las oportunidades de echarnos “cosas” que nos gusten está expandiendo de manera exponencial.
Pero para aquellos que les interesan los límites de nuestro planeta, esto es un problema. La personalización de los mensajes comerciales, junto con la facilidad del comercio electrónico podría llevar a un auge de consumo. Lo vemos, lo queremos, ‘clic’ y lo compramos. Es el sueño de un vendedor, pero en un mundo de recursos naturales finitos, podría acabar en un desastre medioambiental.
La toma de desiciones basada en datos
Aún no ha llegado a ese punto. El comercio electrónico puede estar aumentando cada año, pero las lentas ventas por menor sugieren que lo que vemos es un cambio a la misma cosa. La gente está gravitando desde los distritos de lujo al Internet, pero sus patrones de gasto siguen siendo – por ahora – la misma.
Hay otra razón que mantiene a expertos en sostenibilidad de no entrar en pánico: datos. No son sólo los comercializadores que tienen más conocimiento a mano. Los consumidores lo tienen también. Las modernas tecnologías de la información ofrecen un nivel de transparencia sin precedentes acerca de los orígenes y de la ética de productos. Si no hay una aplicación para decirte el carbono incrustado en el repollo que compraste, puedes apostar que habrá pronto. Todavía es pronto, pero los bancos de datos de ética como nos guía en la dirección correcta.
Las tecnologías de comunicación da una razón para animarse también a la gente que está luchando por la sostenibilidad. ¿Quién necesita comprarse un auto, cuando se puede usar el Smartphone para alquilar uno (o buscar a alguien que te lleve)? El consumo en estos tiempos de tecnología alta podría parecer conspicuamente colaborativo, no codicioso. Pero, vamos a cambiar de ir de compras a compartir? Sin duda, es tanto una cuestión cultural como tecnológico.
Una de las áreas donde la tecnología ya está influyendo en nuestros patrones de comportamiento es la atención sanitaria. Todo tipo de aparatos ya existen para medir nuestros niveles de azúcar, por ejemplo, o el seguimiento de nuestro sueño. Armados con estos datos biométricos, los individuos se motivan para cambiar sus comportamientos y vivir una vida más saludable. Tecnología podría influir de manera similar a nuestros hábitos de compra? Imagínate si podrías cargar todas tus preferencias éticas a un “pasaporte digital”, por ejemplo. Entonces las marcas podrían destacar los productos de que se alinean con tus valores – y no haces caso al resto.
Pero qué pasa con aquellos que no se preocupen tanto por la ética o la sustentabilidad? De nuevo hay razón para ser optimista. La transparencia radical que ofrece la tecnología les podría considerarlo una vez más. Imagínate en una joyería comprándole un anillo de compromiso a tu pareja. Sacas tu tablet, ´clic´ y tienes un vídeo en directo de la mina, de donde viene el diamante.
Editar las elecciónes
¿Pero todo este hablar sobre habilitar a los consumidores tomar las decisiones “correctas” tangenciales? ¿No deberíamos en su lugar estar buscando para que las tecnologías inteligentes tomen las decisiones por nosotros?
La energía por ejemplo. Nadie quiere pagar más que necesario. Aún así lo hacemos. Pero no fuera necesario si todos utilizaríamos los termostatos inteligentes que realizan un seguimiento de nuestro uso de energía y que regulan constantemente la calefacción.
Asimismo, ¿las tecnologías automatizadas podrían guiarnos en las decisiones de compra? Al cabo quién, sólo un sicópata compraría unos vaqueros sabiendo que son cosidos por un esclavo. Así que, ¿no sería mejor si un sistema inteligente de datos nos lo calculara y eficazmente y propusiera una “elección editada” para nuestras compras?
Es fácil ganar con el concepto de ‘dar a la gente lo que quieren’, pero está plagado de enigmas de sostenibilidad. El éxito verdadero se basa en inspirar a la gente a querer lo que es mejor, no sólo para ellos, sino para todos – la gente, planeta y los que buscan rendimiento económico. Para ese fin, la tecnología es vital. Mucho más de lo que probablemente pensamos.
VÍA/THEGUARDIAN