Consolidarse como una industria sustentable, premium y diversa de aquí a 2020, es uno de los principales objetivos de la Asociación Gremial Vinos de Chile que busca promocionar la imagen del vino, bajo los lineamientos de su plan estratégico, con soluciones eficientes y orientadas a la mejora de las ventajas competitivas en el mercado internacional.
Actualmente, los principales destinos de este producto son EEUU, Canadá, Reino Unido, Brasil, Japón y China. No obstante, otro de los objetivos de la industria es capturar otros mercados, principalmente, el “continente asiático, los países nórdicos y Latinoamérica”, asevera Claudia Carbonell, gerente general del Consorcio I+D Vinos de Chile.
Para cumplir ambas metas y competir con otros productores y exportadores de vinos que han avanzado en materias de trazabilidad e inocuidad para cumplir con los estándares que exigen, por ejemplo, los países nórdicos, el sector vitivinícola nacional está innovando para mejorar su competitividad, asegura René Araneda, presidente de Vinos de Chile. Detalla que estas innovaciones se están aplicando en toda la cadena de valor del vino: almacenaje y conservación; eficiencia energética; optimización de riego; y mecanización de algunas labores agrícolas, entre otras.
Además, tanto las viñas, como el Consorcio I+D Vinos de Chile, están desarrollando diversas innovaciones, en materia de mejoramiento genético, conservación de vinos, gestión del agua, entre otras.
Valentina Lira, subgerente de Desarrollo Sustentable en Concha y Toro, detalla que la viña viene realizando una serie de iniciativas en torno a la sustentabilidad, como por ejemplo, potenciar el uso eficiente del agua. En efecto, sostiene que han sido pioneros en la “implementación masiva del sistema de riego por goteo en los campos, lo cual permite entregar a cada planta la cantidad de agua y nutrientes que necesita su desarrollo. La técnica está presente en más del 92% de nuestros viñedos y, la idea es continuar implementándola en nuevos campos y en aquellos donde aún no está presente, dado sus múltiples beneficios”, puntualiza Lira.
Remarca que la sustentabilidad ha sido un pilar fundamental para el desarrollo de la compañía. “La viña trabaja de acuerdo a los principios de calidad y excelencia en todo su accionar”.
Proceso de mecanización para uva fina
La empresa realizó un estudio para saber qué procesos podían mejorar la calidad de la uva y vieron que la mecanización de éstos arrojaba positivos resultados. “Claramente es una uva más trabajada, más fresca, más protegida de hongos y, por ende, una calidad de vinos altamente superior. La clave es que al mecanizar logras técnicamente un mejor producto y reduces costos”, sostiene.
Con todo, dice que sin la mecanización las viñas no lograrán “mantener la calidad cada vez más competitiva a nivel mundial, lo que puede afectar la rentabilidad del negocio”, finaliza.
Combatir las plagas y enfermedades
En 2013 Viña Cono Sur se convirtió en la primera empresa vitivinícola de Sudamérica en cumplir los requisitos que exige el código de conducta Business Social Compliance Initiative (BSCI).
Vino de menor contenido alcohólico
Esgrime que para poder producir este tipo de vinos es de suma importancia tener un manejo de viñedo impecable. Por ello, “uno de los aspectos más importantes es la fecha de cosecha de la uva. Hay que entender que mientras más madura esté la fruta, más azúcar tendrá y, por lo tanto, más alcohol se producirá en la fermentación”.
En ese sentido, esgrime que han estudiado cada variedad y cada viñedo con cuidado para determinar cuándo es el minuto exacto de cosecha. Esto, dice, incluye la observación de las condiciones climáticas del año en curso y también de períodos anteriores.
Optimización del uso del agua
“Logramos importantes resultados en ahorro de agua, ya sea vía disminución de la evaporación de los emisores (cubierta sobre la hilera), y disminución de la cantidad del recurso aplicado, gracias al uso de tecnología que permite tomar decisiones de riego con mayor precisión, llegando incluso a situaciones de cero riego”.
Comenta que también han trabajado en la conversión de espaldera tradicional (sistema que mantiene los brotes afirmados por alambres) a espaldera abierta (sin alambres), logrando importantes mejoras en la calidad de las uvas.
Empresas proveedoras aportan a la innovación
Enzimas y nutrientes son tan sólo algunos ejemplos de técnicas biotecnológicas utilizadas en procesos previos al embotellamiento del vino con el fin de hacer de este un producto más eficiente o de potenciar ciertos sabores y olores con la meta de agradar el paladar del cliente.
La empresa Laffort, ofrece insumos enológicos con el fin de que enólogos de diversas viñas puedan crear, modificar o potenciar el cuerpo, sabor y olor de ciertos vinos. Entre ellos, destaca el uso de enzimas, técnica que está comenzando a extenderse en la industria nacional explica Fernando Córdova, responsable Técnico, Laffort Sudamérica.
Las enzimas facilitan y aceleran las transformación de moléculas específicas en el vino permitiendo, por ejemplo, clarificar o revelar aromas en el producto entre otras funciones. “Catalizan y respetan la integridad y calidad de las uvas y del vino. No afecta su sabor”, asevera Córdova.
La empresa Partners, en tanto, importó una máquina que realiza un proceso de electrodiálisis por estabilización tartárica, capaz de procesar unos 12.000 litros por hora. La tecnología representa una alternativa a otros procesos de estabilización y evita que el vino se precipite y deje residuos.
La máquina de Partner se encuentra operando desde agosto de 2013, y responde a la necesidad creciente de las bodegas de estabilizar, en tiempo récord, grandes volúmenes de vino sin riesgo de alteración ni de residuos en la botella.
“Los vinos de consumo rápido se deben estabilizar porque si no se precipitan. La principal ventaja de este proceso es la seguridad de estabilidad del vino, sobre todo, en la exportación”, afirma Rafael Lira, responsable del proyecto que se esta ejecutando en las bodegas de Viña Montes y Correa Albano.
La empresa está también realizando una investigación sobre la nutrición de la vid enfocada a su equilibrio nutricional. “La idea es tener un impacto desde el viñedo en la calidad del vino. De este manera hacemos vino de una manera más eficiente”, afirma Arnaud Faupin, especialista en ciencias de la vid de la Universidad de Bourgogne, quien agrega que la firma está desarrollando productos nutricionales que se aplican a nivel de suelo en forma de compost.