“Mi padre me dijo haz lo que quieras, haz lo que ames. Yo adoro los océanos, adoro bucear, adoro la naturaleza. Cuando amas algo tienes que protegerlo, y por eso desde hace un año me uní a la Sociedad Cousteau a tiempo completo”.
Pierre-Yves Cousteau, el más joven de los hijos del legendario Jacques Cousteau, quiere continuar la leyenda, como sus otros hermanos. Y tiempo le sobra, ya que tiene apenas 28 años.
Con motivo de los cien años del natalicio de su padre, esta semana está de visita en Chile junto a otros miembros de la Sociedad Cousteau. Estudió bioquímica y ciencias del espacio. Incluso trabajó para la Agencia Espacial Europea.
-¿Por qué un Cousteau se interesó en el espacio en lugar del mar, como ocurre con el resto de la familia?
“Pienso, en realidad, que ambos están conectados. La primera imagen de la Tierra tomada desde el espacio nos dio una nueva perspectiva de la humanidad, un mundo sin fronteras y en donde todo estaba conectado. El agua del océano también carece de límites y cambia constantemente de lo líquido a lo sólido y al gas, viajando alrededor del mundo y apoyando la vida.
Revela que su padre también estaba fascinado por el espacio. “Él fue invitado a viajar al espacio en un programa de divulgación de la ciencia. Fue una buena cosa que lo rechazara, porque fue justo la misión que terminó trágicamente, la del Challenger. No sé por qué lo rechazó exactamente; quizá estaba ocupado con otras cosas”.
-¿Usted quiere ir al espacio?
“Ser astronauta es una de las cosas más increíbles y heroicas que se puede llegar a ser. ¡Cómo no querría ser astronauta! Pero en los últimos años he buceado cada vez más. Cuando lo hago también se siente como si no hubiera gravedad, pero en vez de estar en una pequeña caja en el espacio, estoy rodeado por un bello ambiente”.
-¿Tal vez la exploración submarina del futuro tenga lugar en otros mundos?
“Absolutamente. Es curioso. Tuve un sueño hace pocos días. Estaba viajando a otro mundo para ir a bucear en el océano de otro planeta. Pienso que nosotros, los Cousteau, compartimos esta pasión de explorar e ir a lugares que no han sido visitados antes”.
-¿Qué podemos hacer por los océanos para enfrentar sus problemas?
“La pregunta no es tanto qué podemos hacer nosotros por los océanos, sino qué podemos hacer por nosotros, porque los océanos son el sistema sobre el que se sustenta la vida. Sin los océanos no estaríamos aquí, estaríamos muertos. No podemos vivir sin el medio ambiente. Hasta ahora no hay otro lugar para vivir sino este planeta. Hemos visto cómo están muriendo diferentes especies y la biodiversidad se está erosionando progresivamente. El sistema es cada vez menos capaz de soportar nuestra propia existencia”.
-¿Planea una nueva generación de expediciones?
“Recién finalizamos una con National Geographic en el Mediterráneo, visitamos áreas marinas protegidas y fuimos testigos de cuán poderosas son y lo bien que funcionan. Una cosa quiero hacer particularmente. Mi padre filmó en cientos de países, tenemos las películas, las fotos; sería fantástico volver a estos lugares y hacer una comparación de antes y después. Ser testigos del impacto ambiental en los últimos 50 años. Podemos ver la situación y comprender qué pasó”.
Adelanta que también está interesado en filmar en Chile. Para eso cuenta con la ayuda de Henry García, uno de los tripulantes históricos del Calypso que se quedó a vivir en Isla de Pascua hace 26 años y desde entonces ha trabajado en la divulgación ambiental. “Hoy, gracias a su trabajo tenemos una idea de las expediciones que queremos hacer, y estamos buscando asociados. Chile tiene un tremendo potencial, mucha diversidad, tanto en el mar profundo como en la línea costera, y una gran belleza natural”.
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