Desde el Viejo continente llega la noticia de que la Unión Europea ha dado a conocer un plan que busca eliminar el uso de automóviles impulsados por motor diésel y gasolina en 40 años más. Lee los detalles en esta crónica.
La Unión Europea quiere realizar una revolución en el sector del transporte, con el fin de terminar con la dependencia del petróleo y reducir las emisiones de CO2. Para ello, la Comisión Europea dio a conocer un drástico plan de acción en este sector, que establece una serie de objetivos que deberán ser cumplidos para 2050.
La más audaz de las propuestas del comisario de Transportes del bloque, Siim Kallas, pretende eliminar los vehículos a motor diésel y gasolina de los centros de las ciudades para 2050, por lo que los autos convencionales deberán ser cambiados a eléctricos, híbridos o con motor de hidrógeno. El comisario europeo explicó que el sector de transporte es el que más rechaza la reducción de emisiones de CO2, debido a que obtiene el 96% de sus necesidades de energía del petróleo. Kallas justificó la medida diciendo que, para cumplir con el objetivo propuesto de reducir emisiones, se tiene que realizar un cambio drástico del sistema de transporte.
El plan llamado Transporte 2050, que deberá ser discutido por los comunitarios, incluye, además, 40 iniciativas que tienen como objetivo reducir en un 60% las emisiones procedentes del transporte para el mencionado año. Entre ellas está obtener el 40% del combustible empleado en la aviación a partir de biocombustibles sustentables, que tienen un bajo contenido en CO2. Además, pretende reducir en otro 40% las emisiones del transporte marítimo y disminuir en 50% los desplazamientos de media distancia, ya sea de pasajeros como de mercaderías, que actualmente se realizan por carretera, para que se realicen por tren u otros medios de transporte. Bruselas también quiere unir los puertos y aeropuertos a la red ferroviaria y triplicar la red de trenes de alta velocidad para el año 2030.
“La opinión generalizada de que hay que moverse menos para combatir el cambio climático es sencillamente falsa”, dijo el comisario. “Podemos terminar con la dependencia del petróleo en el transporte sin sacrificar su eficiencia ni cuestionar la movilidad”, agregó.
Kallas señaló, además, que se calcula que serán necesarios US$ 2.116 millones en 40 años para poder llevar a cabo el proyecto. Este dinero, además de lo que se invierta en infraestructuras, va a provenir de la colaboración entre el sector público y las autoridades.
La propuesta provocó polémica y recibió las críticas de los fabricantes de autos. La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles lamentó “el giro de 180 grados en la política de la Comisión Europea“. Este gremio critica que se pida una reducción en el uso de vehículos a gasolina o diésel sin aportar alternativas para suplir la “flexibilidad” que actualmente ofrece el transporte por carretera respecto a otros medios de transporte. Además, esta asociación considera poco realista realizar previsiones a cuatro décadas pensando en la futura implantación de los vehículos eléctricos. En tanto, el grupo ambientalista Greenpeace acusó a la Comisión de no proponer estrategias coherentes y realistas para alcanzar los objetivos propuestos.
VIA/LATERCERA