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Ética, el camino entre el cielo o el infierno

La sede del IESE en Madrid acogió el pasado 6 de febrero una nueva jornada sobre “La ética después de la crisis: cómo ponerla en práctica”, en la que participaron Alberto Andreu, director Global de Reputación y Responsabilidad Corporativa del Grupo Telefónica , y Jorge Oroviogoicoechea, director general del Grupo Boyaca.

Antonio Argandoña, profesor emérito de Economía y Ética Empresarial del IESE y Titular de la Cátedra “la Caixa” de Responsabilidad Social de la Empresa y Gobierno Corporativo, fue el moderador de la jornada “La ética después de la crisis: cómo ponerla en práctica”. Argandoña reflexionó sobre la dificultad de la ética, sobre todo en el mundo empresarial, en el que “si no eres perfecto, eres malo, no suele haber término medio”.

Durante el debate, Alberto Andreu, director Global de Reputación y Responsabilidad Corporativa del Grupo Telefónica, comparó el camino al infierno o al cielo que puede suponer para una organización apostar por la ética y los comportamientos responsables. Para ello puso el símil de dos canciones míticas, el “Highway to hell” de AC/DC, como ejemplo de camino al infierno, y el “Stairway to heaven” de Led Zepellin. “Cuando haces algo mal o tomas una decisión cuestionable, salta la alarma social, después pasa a los medios de comunicación, por lo que normalmente la decisión se traslada a la política y después suele intervenir el regulador, con lo que  tú comportamiento cuestionable te cuesta dinero. Lo que denomino el camino al infierno y cuando entra el regulador es el último escalón hacia el infierno”, comentó Andreu para quien “las cosas bien hechas, de manera ética y responsable influyen en la imagen y reputación de una compañía. Así, cada punto que se gana en reputación se traduce en un 0,7% de compra. Luego la ética es rentable y es como se puede convencer al resto de la compañía. Además, cuando una compañía actúa éticamente, hay mayor tolerancia al error y se suele prescribir cuando se corrige, lo que lleva a una recomendación de compra”.

Andreu explicó que Telefónica se dotó de un Código Ético global cuando compró a la británica O2, porque el cumplimiento normativo se lo requería. De este modo, en 2006 se integraron los anteriores códigos éticos existentes (Telefónica, Telefónica Móviles y O2)  en uno solo. En la actualidad, la multinacional cuenta con una Oficina de Principios de Actuación que vela por el cumplimiento ético de todos los trabajadores de Telefónica en los 25 países donde opera.

Para reafirmar la importancia de un Código Ético global, que se traducen en políticas y procedimientos concretos, el director Global de Reputación y Responsabilidad Corporativa del Grupo Telefónica puso como ejemplo dos frases de Louis Gerstner, que fue CEO de IBM: “¿Qué es la cultura de la empresa? Aquello que la gente hace cuando no le ve nadie” y “la cultura no es una parte del juego, es el juego”.

Argandoña destacó como aliados en una cultura ética, la estructura formal (la Oficina encargada de hacer operativo el Código de conducta del Grupo), la estructura informal (walking the talk,), la personalidad de la gente (que es buena y tiene ganas de hacer bien las cosas, y hay más que mala gente) y la tecnología (que abre posibilidades espectaculares).

Por su parte, Jorge Oroviogoicoechea, director general del Grupo Boyaca, explicó como en una gran compañía con más de 3.600 empleados se gestionaba la ética. Al contrario que en Telefónica, no cuentan con un Código Ético. “En las empresas se sabe todo y hay que decir la verdad y eso es lo que cuenta. La alta dirección tiene que dar ejemplo con sus acciones y comportamientos.  O conseguimos que las personas sean honestas o estamos perdidos, porque el CEO no se entera de nada de lo que pasa”, comentó Oroviogoicoechea para quien es muy importante que “la actividad diaria se llene de humanidad y sencillez porque funciona y se trabaja mejor”.

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