Columna de Antonino Castellucci. Gerente General de Autopista Vespucio Norte. En los próximos días, asistiremos a la pandemia solidaria más impresionante de nuestro país, y me atrevería a decir que a una de las más relevantes de este lado del mundo. Se trata de esas conmovedoras, arrolladoras y unificadoras 27 horas de amor llamada Teletón. Años de historia, consolidación y una familiaridad con la voluntad de ayudar en torno a un objetivo común llamado rehabilitación.
Esta historia tiene rostros, personas, tareas, objetivos comunes. No ha sido fácil, pues hay años tras la consolidación de los objetivos de la Teletón; se trata de ayudar a personas, detrás se encuentra el bien común.
Estas tareas nacen de a poco, primero como un sueño, luego como una realidad posible, para muchos se trata de tareas imposibles. Así han nacido tantas campañas, ideas, propuestas y objetivos país.
En ese quehacer algunas empresas han cumplido un rol fundamental. El de levantar barreras, abrir sus puertas para las expresiones creativas y productivas en torno a la solidaridad, la responsabilidad con el medio ambiente, la política del buen vecino, el actuar responsable en torno a la formación de nuestros escolares, el uso eficiente de la energía, entre muchas otras.
Para impulsar tareas como la Teletón, y tantas otras campañas que se realizan con éxito en nuestro país, hay que estar dispuesto a romper esquemas, encontrar críticas, barreras, incluso el fracaso.
Hace 20 años, era casi imposible encontrar en los medios de comunicación discusiones con la apertura que se desarrollan en la actualidad, sobre contaminación de empresas, responsabilidad en materia contaminante con la comunidad, horas electivas escolares relacionadas con medio ambiente y uso energético, el rol de la autoridad en esta materia, y que decir de estructuras gubernamentales formales tales como “Ministerio de Energía”, de “medioambiente”.
Ayer el cara a cara, los medios formales, la institucionalidad estructuraba estos temas, los ponía a nuestra disposición con un sinfín de sesgos. Hoy asistimos en el día a día y frente a nuestros ojos, en cualquier punto que nos encontremos; a través de un computador, un celular, en nuestra casa u oficina, a un mar de personas presentes en esa aldea global que discute, comparte, se informa, opina y actúa a través de las redes sociales en la nueva pandemia, esa que permite detener proyectos que a todas luces son contaminantes, esa que tiene día a día una actitud de vida consecuente con el mejor uso de la energía, con cuidado hacia el medioambiente, con una consecuencia marcada por la necesidad de revertir ese proceso destructivo que durante décadas se desarrolló en nuestras ciudades.
En esa lógica, que se ha estructurado con un proceso de RSE, en Autopista Vespucio Norte seguimos avanzando en la tarea de, tal como hace la Teletón “consolidar una familiaridad con la voluntad de ayudar en torno a un objetivo; detrás se encuentra el bien común”.
Así lo entendemos con cada aporte a la comunidad y por cierto a nosotros mismos, así lo entendemos en torno a campañas de educación vial, de proyectos escolares en nuestra vecindad, el cuidado del medio ambiente, voluntariados corporativos y por cierto de transparencia hacia nuestros clientes.
Hace algún tiempo nos planteamos una nueva tarea en este camino hacia el bien común y hoy comenzamos a ver los frutos, se trata de un nuevo hito que nos enorgullece; durante el presente año Autopista Vespucio Norte alcanzará un ahorro de energía de hasta un 27%. Este logro se suma a una larga lista de objetivos logrados por nuestros colaboradores.
Con el propósito de alcanzar un alto estándar de eficiencia energética, generando ahorro de energía, Autopista Vespucio Norte ha implementado un intenso plan de gestión que le ha permitido avanzar a pasos agigantados hacia una posición de empresa “Energéticamente Eficiente”.
Esta tarea parte desde esa necesidad de levantar barreras y autoimponernos logros, a veces resulta mucho más difícil, son procesos que muchas veces no tienen rostros, personas, historias detrás, como tantas campañas y procesos de buena voluntad que involucran a todos los chilenos. Pero si tenemos la convicción de que cada acción emprendedora, en ese camino por mejorar y propender hacia el bien común, nos hace partícipes de esa pandemia solidaria, que comienza a cubrir nuestros valles, campos y ciudades con la convicción de que vamos por un buen camino.