Una interesante forma de producción de energía es la que nos cuentan en Carboneutral, la que además evita la liberación de metano a la atmósfera. Lee más en esta interesante nota.
Un relleno sanitario es un sitio para la disposición de una variedad de materiales de desecho incluyendo residuos sólidos de los hogares, residuos sólidos comerciales, industriales y no peligrosos. Los rellenos sanitarios pueden ir desde vertederos abiertos hasta estructuras sofisticadas construidas y diseñadas cuidadosamente en la superficie o bajo tierra.
En este último caso, el relleno sanitario está aislado de su entorno (aguas subterráneas, aire, lluvia) a través de revestimientos impermeables en la base y una cobertura diaria del suelo. En la ausencia de oxígeno, las bacterias descomponen los residuos para producir gas de vertedero, que consiste en alrededor de 50% de metano, 50% de dióxido de carbono y una mínima cantidad de compuestos orgánicos no-metano.
El metano es un gas de efecto invernadero (GEI) que puede ser extraído de los rellenos sanitarios para su uso posterior, evitando que se liberen a la atmósfera. Se excavan pozos en varios intervalos en estos sitios para capturar este gas y bombearlo para su combustión y/o utilización para la generación de energía. Su combustión permite que este gas se convierta en dióxido de carbono, que tiene un potencial significativamente menor de calentamiento global que el metano.
Para utilizar el metano para la creación de energía, se instalan generadores que produccen energía y calor a través de este gas. La captura de este gas no sólo reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, sino también evita la liberación de compuestos tóxicos, compuestos orgánicos volátiles y olores.
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