Una idea muy innovadora nos llega desde Dinamarca, donde quieren crear islas de energía sustentable. Conoce cómo en la siguiente nota:
En medio de otros tantos proyectos verdes, Dinamarca pretende dar un fuerte impulso a las energías renovables para, en un futuro no muy lejano, dejar de depender de los combustibles fósiles y evitar así la contaminación. En esta oportunidad, el país está buscando garantizar la producción eólica y solar a través de una Isla de Energía Verde, donde se generaría batería para hacer funcionar los molinos de viento y los paneles fotovoltaicos aún cuando las condiciones climáticas no lo permitan.
Una de las grandes dificultades de la energía solar o eólica es que funcionan sólo cuando hay sol o sopla el viento. Así, para asegurar la producción en todo momento es fundamental crear vías de almacenamiento. Esto es lo que se pretende hacer con la isla artificial, la cual funcionaría con bombeo de agua para equilibrar el sistema energético.
La idea está siendo desarrollada por un grupo de arquitectos e ingenieros daneses, del estudio de arquitectura Gottlieb Paludan y del Laboratorio Nacional para la Energía Sostenible en Riso de la Universidad Técnica de Dinamarca, quienes pretenden construir islas artificiales para almacenar la energía. Sin embargo, la iniciativa busca que este sistema también funcione en otros lugares del mundo como China, India, Bahrein y Florida.
El procedimiento es similar al que se utiliza para generar energía hidroeléctrica convencional, pero con particularidades de la energía renovable: el agua de mar iría a parar a una especie de laguna- embalse construida en la isla y cuando la demanda es baja, por ejemplo por la noche, las bombeadoras impulsadas por turbinas eólicas vacían el embalse. En épocas de mayor actividad, el agua regresa al embalse a través de turbinas que generan electricidad para satisfacer la demanda. Gracias a que el embalse ya se encuentra dentro del agua, no es necesario crear dos embalses a alturas diferentes.
Según los primeros análisis, el tamaño de las islas podría ser de entre 1,5 y 45 kilómetros cuadrados, con capacidad para almacenar energía de entre 800 a 35.000 MWh. Dependiendo de su localización y tamaño también podrían albergar viviendas, áreas verdes, etc.
El proyecto danés aún requiere ser estudiado, por lo que los análisis geológicos, comerciales y económicos podrían llevar tres años, haciéndose realidad la isla en un período no menor a los siete u ocho años. Sin embargo, la ventaja radica en ser un sistema conocido por lo que no se trata de algo muy dificultoso para llevar a la práctica, a la vez que sería sumamente positivo para el medio ambiente por basarse en el recurso más abundante del mundo: el agua de mar. Proyectos como la Isla Verde demuestran que con trabajo y compromiso se puede lograr un vuelco definitivo hacia la producción sustentable.
VIA/TUVERDE