Columna de José Bernardo Guevara, abogado y docente universitario. Es socio del Rotary Baruta (Caracas) y Director de la AC Propaz, que promueve la responsabilidad social con perspectiva de DDHH.
Hemos apreciado con satisfacción, cómo los derechos humanos (DDHH) son cada vez tomados más en cuenta a la hora de tratar sobre la responsabilidad social empresarial (RSE) Sin embargo, siguen existiendo importantes reservas para acoger abiertamente este enfoque, para lo cual pueden considerarse varios elementos. No obstante, en nuestro criterio, un aspecto que sigue siendo fundamental para evadir en muchos casos ese enfoque, tiene que ver con la concepción según la cual, los DDHH implican una confrontación con el poder. Naturalmente, quienes se encuentran en el sector productivo, no están buscando confrontaciones, orientados como deben estarlo a la generación de riqueza, empleos y a la cancelación de los impuestos correspondientes, que en definitiva se traducirán en un beneficio para la sociedad en general.
Ante lo expuesto precedentemente, debe tomarse en cuenta que el rol de las empresas ha venido siendo reformulado desde hace más de diez años; y podría considerarse como un nuevo punto de partida el Pacto Mundial de las Naciones Unidas. En esta última iniciativa, se presentó una línea clara, directa, entre los DDHH y las empresas, entendidas éstas más allá de su vocación natural para la generación de la riqueza.
La apertura anterior no ha implicado, en la práctica, una variante respecto a la concepción tradicional sobre la empresa. En este sentido, sigue predominando el eje económico, en los términos que se describen a continuación, insertos en la muy difundida Wikipedia: “Una empresa es una organización o institución dedicada a actividades o persecución de fines económicos o comerciales”
Lo cierto es, que la RSE sí ha venido penetrando, con fuerza, en la razón de ser de las empresas; por lo cual es cuestión de poco tiempo, para que los conceptos sobre empresa sean revisados, para incorporar no sólo lo concerniente al aspecto económico, sino otros elementos fundamentales como son lo social y ambiental, con el paraguas de los DDHH.
La conexión con los DDHH parte de la premisa que las relaciones a nivel de la sociedad deben centrarse en un nuevo marco ético, donde la dignidad del ser humano tenga primacía. Este enfoque debe marcar la pauta, en las relaciones con los diversos grupos de interés. Esta afirmación no implica el desconocimiento de la responsabilidad del Estado en lo tocante a la garantía de los DDHH. El Estado conserva la obligación principal en la materia. Pero la vigencia efectiva de los DDHH exige una contribución de todos los sectores, tanto a nivel del Estado como de los individuos y de las instituciones en general, como advirtió sabiamente el Preámbulo de la Declaración Universal de Derechos Humanos, hace más de 60 años.
En conclusión, es necesario superar las reservas sobre la inclusión de los DDHH en el léxico de la RSE. Lejos de suponer una invitación a la confrontación con el poder, los DDHH representan ese marco ético necesario, donde el interés por el ser humano adquiera protagonismo fundamental, y se manifiesta en las múltiples relaciones que surgen en, desde y con las empresas.
En los próximos artículos nos referiremos a diversos avances que se han venido produciendo, en lo tocante a la concepción de RSE con perspectiva de DDHH.
@jbguevara