Un reportaje de Efe Verde cuenta que el Mundial de Sudáfrica, que hoy 11 de junio arranca, superará con creces las emisiones de gases de efecto invernadero generadas en el último de Alemania, aunque desea convertirse en “el más verde de la historia” gracias a las numerosas iniciativas que emprenderá de aquí a diciembre para compensar estas emisiones.
Según estimaciones del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el total de emisiones superará los 1,6 millones de toneladas CO2 durante las semanas que durará el evento en la tierra de Nelson Mandela.
En el Mundial de Alemania celebrado hace cuatro años, el conjunto de emisiones contaminantes ascendió a casi 100.000 toneladas de dióxido de carbono (C02), de las que 73.000 toneladas correspondieron al transporte.
Tan sólo, la “huella contaminante” que deja tras de sí un viajero en clase turista que cubre los 8.104 kilómetros de la ruta Madrid-Johannesburgo asciende a 1.325 kilos de CO2.
Este cálculo, que puede hacerse en la web de la organización internacional de Aviación Civil, implica que un avión con 295 viajeros es responsable de la emisión a la atmósfera de casi 400 toneladas.
Para mitigar estos efectos negativos, han unido sus esfuerzos el país anfitrión del Mundial 2010, Naciones Unidas, el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (PNUMA), la FIFA y el Grupo de Facilidad Ambiental.
Entre las iniciativas destacadas se encuentra el programa del Comité Organizador del Mundial denominado “Green Goal” (Gol Verde), cuyo objetivo es identificar y evitar o reducir al mínimo las consecuencias negativas para el medioambiente que conlleve la competición y siempre que sea posible, compensar las emisiones.
Elaborado en 2006 y ya aplicado en el Mundial de Alemania, este proyecto establece medidas en cuatro categorías: consumo de agua, consumo energético, desechos y automoción.
El programa toma medidas en cuanto a la reducción y compensación de las emisiones de carbono, fomentando, por ejemplo, el transporte público, las medidas de ahorro energético y de agua y la utilización de “electricidad renovable o ecológica”, informa la FIFA.
Así, se han reducido al mínimo el uso de carteles publicitarios, periódicos y promocionales de un sólo uso, se utilizarán envases reciclables para la comida y se han empleado materiales reciclables en las instalaciones temporales.
Habrá separación de residuos tanto en las zonas públicas de los estadios como en las zonas de reunión de los aficionados y se formará a los conductores sobre la conducción ecológica.
El proyecto ha ayudado a seis de las ciudades anfitrionas (Pretoria, Johannesburgo, Ciudad del Cabo, Polokwane, Rustenburg y Nelson Mandela Metropolitan Municipality) a reducir su consumo de energía mediante la instalación de energía solar y la aplicación de sistemas eficientes de alumbrado público y semáforos.
Las distintas sedes se han preocupado también de trabajar en la conservación de la biodiversidad de su entorno.
El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha informado de que más de la mitad de los países participantes desarrollarán programas ambientales para compensar sus emisiones de dióxido de carbono.
El PNUMA estima que el total de emisiones, entre los equipos y los hinchas, llegarán a 1,62 millones de toneladas CO2, de los que los seleccionados serán responsables de 13.000 toneladas.
Para compensar estas emisiones, añade, se necesitarán 32,5 millones de dólares.
La misma agencia de Naciones Unidas apoya la iniciativa de turismo responsable “Pasaporte Verde”, que se distribuirá entre los visitantes durante la Copa Mundial y donde se ofrecerá a las personas consejos sobre cómo viajar de forma sostenible.
El Director Ejecutivo del PNUMA, Achim Steiner, ha declarado que “hoy las naciones del fútbol que representan a millones, si no miles de millones de fans, están de pie para ser embajadores del medio ambiente, en uno de los mayores acontecimientos en el calendario”.
Steiner ha señalado que espera que los espectadores también compensen sus emisiones de carbono y ha lanzado un llamamiento a los hinchas: “conviértanse en parte de la solución, entonces no serán parte del problema”.
VIA/ EFE VERDE