Hoy compartimos esta columna de Antonio Vives en la que hace referencia al artículo “Empresas que practican el “capitalismo con conciencia” rinden 10 veces más” publicado en el sitio de Harvard Business Review. Dice Vives: “¿Han encontrado la solución a todos los problemas de sostenibilidad? Lo que hay que hacer es practicar el capitalismo con conciencia y tendrán 10 veces más beneficios que las demás empresas. Imagínense lo que podrán hacer con todos esos beneficios. Podrían ser más responsables. Círculo virtuoso”. Los invitamos a que sigan leyendo.
Lamentablemente es otro titular irresponsable. Recuerda el del famoso artículo sobre la Creación de Valor Compartido, CVC, (de Porter y Kramer en el Harvard Business Review de enero de 2011) con el subtítulo “Como reinventar el capitalismo y desatar una ola de innovación y crecimiento”. ¡Casi nada! Debería aplicarse la ética no sólo al contenido de los artículos sino además a los titulares. Son titulares irresponsables. De acuerdo que hay que llamar la atención para que sigan leyendo el artículo, pero con ética.
El artículo que comentamos promueve la penúltima moda, el “capitalismo con consciencia”, CCC. Según los autores del libro que promueve la idea las empresas con conciencia son aquellas que tienen:
1.- Integración con sus stakeholders;
2.- Liderazgo consciente;
3.- Cultura y gestión consciente; y,
4.- Elevado propósito y valores.
(Conscious Capitalism: Liberating the heroic spirit of business, J. Mackey y R. Sisodia, Harvard Business Review Press, 2013). Parece ser la definición de buena gestión. El subtítulo del libro también se las trae: Liberando el espíritu heroico de los negocios.
Como Porter y Kramer, estos autores tienen que hablar mal de la RSE para poder promover su idea. Dicen que “la RSE está basada en la falacia de que la estructura básica del negocio está contaminada o es a lo sumo éticamente neutral” y la RSE es para redimir pecados. Como la CVC, presentan una tabla comparativa con los defectos de la RSE y las virtudes del CCC. Para no extendernos mucho, citemos varios de los supuestos defectos de la RSE: “Independiente del propósito y cultura de la empresa”, “Visión mecanicista de la empresa”, “Poca superposición entre el negocio y la sociedad”, “Se puede cubrir con filantropía”. ¿Sabía Ud. que esto es la RSE?
Tampoco la CVC se salva de sus crítica, de hecho critican todos los conceptos que le preceden. Dicen que a la creación de valor económico y social en la empresa le faltan los “motivadores emocionales y espirituales, que son críticos”. No basta con compartir el valor como parte del negocio, hay que hacerlo con motivación emocional y espiritual.
Parece que a la gestión de la responsabilidad le hace falta añadir una cuarta P a las tres “P” de People, Planets and Profits……. ¡Passion!
Pero yendo al tema del título del artículo y de este blog. El titulo se deriva de una observación circunstancial de los rendimientos en bolsa de 18 empresas, comparados con el índice S&P de 500 empresas. Como no existe tal cosa como una certificación independiente de “empresas con consciencia”, las 18 empresas son seleccionadas por el co-autor del libro (parece que solo encontró 28 de las cuales 18 cotizaban en bolsa, que cumplieran con lo que quería demostrar) en base a características como su propósito, generosidad en la remuneración, calidad del servicio al consumidor, inversión en la comunidad e impacto sobre el medio ambiente. ¿Define esto a empresas con conciencia, a empresas con responsabilidad o simplemente a empresas bien gestionadas? Estas 18 empresas tuvieron rendimientos en la bolsa de 10.5 veces el índice S&P sobre el período 1996-2011.
Le iría mejor poniendo una oficina de corretaje de bolsa de empresas con conciencia que escribiendo libros. O mejor todavía, invirtiendo en ellas. ¿Cuáles?
Pero, ¿qué tiene de malo aquella aseveración? El problema es que no se ha demostrado nada. Pueden tener mejores rendimientos porque están mejor gestionadas, o porque se seleccionaron las que tenían mejores rendimientos (los criterios son muy generales, debe haber miles de empresas que los cumplan, ¿por qué estas 18?) o puede ser que las empresas con altos rendimientos se dan el lujo de pagar mejores sueldos, invertir en la comunidad, etc. (la causalidad no ha sido demostrada).
En resumen, el análisis es sumamente circunstancial, los criterios son sumamente generales y la conclusión no se puede usar para gestionar las empresas. ¿Qué hay que hacer? ¿Ser consciente?
Como dijo uno de los comentaristas al artículo: “La próxima gran idea: Los conductores conscientes conducen 100% mejor que los inconscientes”.
Además, son estas exageraciones las que hacen perder la confianza del público sobre las actividades responsables de las empresas. La exageraciones y los análisis tergiversados no son conducentes para la promoción de prácticas responsables.
Obviamente que las prácticas responsables pueden conducir a mejores rendimientos a nivel de empresas individuales, pero de allí a generalizar que las empresas que practican capitalismo con conciencia (¿todas?) tienen rendimientos 10 veces superiores y sobre un periodo de 15 años es un poco difícil de creer. Centenares de estudios estadísticos más completos no han podido demostrar la superioridad generalizada de prácticas responsables en los rendimientos en bolsa.
En vez de seguir inventado nombres y confundir el asunto, nos conviene dedicar nuestros esfuerzos a IMPLEMENTAR y reducir la brecha entre la retórica y la práctica.
En las próximas semanas escribiré un artículo más extenso sobre los múltiples nuevos apellidos que se les dando al “capitalismo” para, supuestamente, contrarrestar los vicios del capitalismo a secas, sin apellido.