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Chile y el Cambio Climático

El alto índice de emisiones per capita de CO2 que tiene nuestro país y la necesidad de integrarse a mercados más exigentes son parte de los desafíos que enfrenta Chile, este reportaje de Guioteca nos da una mirada por lo que debe enfrentar nuestro país.

No sólo las grandes potencias han debido asumir responsabilidades frente al fenómeno del Cambio Climático. Hoy países pequeños como Chile que deben dar señales de estar a la altura de la situación si no quieren quedar en el camino.

Han pasado seis años desde que se suscribió el Protocolo de Kioto, del cual Chile forma parte, con el objetivo de disminuir a 2012 nuestras emisiones de CO2 a niveles de 1990. Por esos días nadie dimensionaba los efectos que el cambio climático podría tener en Chile.

Hoy, la importancia que se le da al impacto que este fenómeno podría tener en Chile es mucho mayor de lo que habríamos podido imaginar. Con la concreción de Tratados de Libre Comercio (TLC), la incorporación al grupo de países OCDE y las presiones internacionales, nuestro país enfrenta un duro desafío en materia ambiental.

Si bien el país aporta sólo el 0,2% de las emisiones globales de GEI, en el último tiempo ha sufrido algunos traspiés en materia ambiental, luego de ser catalogado como uno de los principales emisores per cápita de CO2 de Latinoamérica (5,4%) y acercarse peligrosamente a países líderes como China.

Esta tendencia del cambio climático en Chile puede traer consecuencias ambientales y económicas, provocando el retroceso de los glaciares cordilleranos (hoy el 90% ha disminuido su tamaño) o un impacto sobre agricultores y demás exportadores por no responder adecuadamente frente a exigencias de mercados desarrollados.

A esto se suma una fuerte carbonización de nuestra matriz energética que pone cuesta arriba el objetivo de disminuir nuestras emisiones y con ello reducir los efectos del cambio climático en Chile.

Quemando energía

La matriz energética de Chile siempre se ha caracterizado por depender, en buena manera, de la hidroelectricidad y de la importación de combustibles fósiles, estos últimos grandes emisores de CO2 y con alta variabilidad de precios.

A mediados de los noventa, Argentina ofreció la solución perfecta a ese problema, por medio de la importación de gas a un precio muy conveniente. Pero, en 2004, cuando todo parecía estar bien, el vecino país decidió cerrar la llave y privilegiar su propio consumo dejando nuestras centrales térmicas sin combustible para generar electricidad.

Desde ese momento, el diesel y el carbón, han incrementado su presencia en nuestro suministro eléctrico, sobre todo en el norte grande, donde el 90% de la electricidad se genera en base a combustibles fósiles.

Según el documento, “Economía del Cambio Climático en Chile”, elaborado por Cepal, en 2008, el 73% de las emisiones totales provinieron del sector energético, mientras que un estudio de Cochilco revela que, entre 2001 y 2009, las emisiones del sector minero se duplicaron, al mismo tiempo que el consumo eléctrico se incrementó en 44% en el mismo periodo.

Este año las cosas no parecen ir mucho mejor, luego de que la empresa Electroconsultores informara que en la generación térmica habría superado a la hídrica, por primera vez en la historia de nuestro país.

Enfrentando el desafío

El actual escenario que enfrenta el mundo en materia medioambiental ha obligado a que diversos actores locales tomen medidas para responder a las nuevas tendencias que han aparecido en los últimos años, con personas más interesadas en el cuidado de los recursos naturales, y de mercados con una mayor noción de los que se viene en el corto plazo a prpósito del cambio climático en Chile.

Países desarrollados como Inglaterra y Francia han aplicado fuertes exigencias a productos provenientes de otros países, midiendo su huella de carbono y en un futuro cercano su huella del agua, castigando las emisiones por medio de impuestos, entre otras medidas.

Chile, por ser un país alejado de la mayoría de sus destinos de exportación (Asia y Europa, por ejemplo) corre con desventaja frente a sus competidores, ya que el mayor trayecto de los productos, genera más emisiones de GEI.

En respuesta, sectores como el vitivinícola han debido implementar diversas medidas como eliminar el uso de pesticidas, usar botellas de vidrio más livianas e implementar una mayor eficiencia energética en sus procesos, dando como resultado vinos carbono neutro.

Todo indica que esta es la tendencia que se viene para Chile y que viene fuerte. Sectores como la minería y la construcción, también están tomando medidas para convivir de mejor forma con el medio ambiente y reducir su huella.

Por otro lado, los chilenos también parecen estar más interesados en el medio ambiente, o así lo da a entender el último sondeo de la UDP, donde se revela que un 78% de los consumidores pagaría más por un producto sustentable.

VIA/GUIOTECA