Un proyecto innovador a la par que ecológico es el que ha culminado con una renovación de la iluminación de la catedral de Notre-Dame de París, con el objetivo no sólo de mantener la atmósfera propia del culto o de subrayar la genialidad de esta obra maestra del gótico, sino también para ahorrar en la factura de la luz, que aun siendo un tema terrenal, importa muy mucho a la hora de administrar los gastos de un lugar tan espacioso.
Como es sabido, los LED permiten un consumo energético eficiente, ofreciendo durabilidad, un menor consumo y una vida larga. En concreto, se han sustituido 400 luminarias de 140 kw por luces LED de sólo 30 kw, lo que supone un gran ahorro.
Sin duda, lo que más juego ha dado ha sido su versatilidad , otra de las características de este tipo de luces, que en este caso son LEDS de Philips, una elección que lógicamente ha encantado a la marca, “muy orgullosa de haber puesto la tecnología al servicio de este maravilloso proyecto”, cuyo objetivo principal era conjugar la eficacia de la iluminación con el respeto del famoso monumento, visitado cada año por millones de personas.
“La iluminación tenía que realzar la belleza del lugar, en cualquier momento y sin abrumar”, explican los responsables del proyecto, cuyo resultado ha sido crear un ambiente reverencial y tantos tipos de atmósfera como fuera necesario en cada momento y lugar. Y, algo muy hermoso: se ha intentado que la piedra emane una luz que parezca natural, así como dar protagonismo a las magníficas vidrieras que adornan sus tres grandes rosetones.
VÍA/ECOLOGIAVERDE