Buscando más temas relacionados con la RSP (Responsabilidad Social Personal), nos hemos encontrado con este artículo de Veo Verde que nos cuenta que hemos perdido gran parte de nuestro instinto, pero que de igual manera podemos enfrentar los desafíos que se nos presentan rescatando nuestro instinto. Pero ¿Cómo?
Al depararse con desafíos que requieren decisiones rápidas, en la mayoría de las oportunidades no se encuentra un sendero trazado previamente que se pueda transitar con certeza. A diferencia de los animales, el ser humano perdió gran parte de su instinto, que sin duda constituye una orientación más que clara para el resto de los seres vivos.
Dado que no disponemos de esa guía, la capacidad de aprender se vuelve prioritaria para nuestra especie. Sólo a través de la acumulación de experiencia y la identificación de los propios errores se puede trazar un plano de la ruta a seguir: en una palabra, aprendizaje.
Según este punto de vista, la adquisición del conocimiento precioso para realizar elecciones acertadas, en relación con la especie y el individuo, se logra mediante la prueba y el error. Puede ocurrir que las decisiones que favorezcan a la especie perjudiquen al individuo y viceversa: en el reino animal prevalece siempre la especie; el ser humano tiene la prerrogativa del libre albedrío.
Si la forma de llegar a un método para resolver determinado problema es equivocándose algunas veces, el miedo al error es injustificado, por la utilidad que tiene como forma de detección de soluciones viables. Si sus consecuencias negativas son indeseables, por otro lado eso ayuda a fijar el aprendizaje y evitar la frustración de tropezar dos o más veces con la misma piedra.
En una de las películas de la saga de Indiana Jones, el protagonista se encuentra súbitamente ante un precipicio, y descubre no sin cierta alarma que para llegar al otro lado un salto no va a ser suficiente. Entonces invoca toda su fe y da el primer paso en el vacío. Para su sorpresa, bajo sus pies aparece un camino que va materializándose con cada paso, en tiempo real.
Más allá del milagro fílmico, en lo cotidiano suele ocurrir algo similar. A veces sólo hace falta avanzar, aunque no se sepa bien cómo, para que la propia puesta en marcha vaya dibujando el sendero.
VIA/ VEO VERDE