El nuevo sistema consiste en un dendómetro -un aparato que mide el crecimiento del árbol- y de un circuito embebido que trabaja como un pequeño ordenador. El dendómetro, instalado dentro de un armario electrónico, se acopla al tronco del árbol como un cinturón y periódicamente registra datos sobre variaciones en el diámetro. De leer esta información y transmitirla se encarga el circuito embebido.
A través de un GPS, este soporte electrónico envía la información hasta la página web de DSP, desde donde puede ser consultada por los clientes. Tanto el sensor de crecimiento como el circuito específico se alimentan con un panel solar. “Existe una relación directa entre el crecimiento del árbol y su capacidad de absorción de CO2”, asegura Alexandra Pana, responsable de DPS.
Ya durante 2012, Bosques Sostenibles lideró el proyecto CarboCantabria, en colaboración con el Instituto Tecnológico Tecnalia, en el que se evaluó la capacidad de absorción de dióxido de carbono del abedul y de la encina, utilizando la técnica Eddy Covariance.
“Tenemos los datos de aquella investigación, que nos indican la correspondencia entre el CO2 absorbido por el árbol y su crecimiento. Ahora se trata de invertir el proceso. Vamos a registrar el crecimiento del árbol para calcular la cantidad de dióxido de carbono que está secuestrando”, añade Pana.
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