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Solo hay dos formas de combatir el cambio climático, ¿las conoces?

Según un oficial de SEAL recientemente retirado, “tomamos decisiones y luego vivimos con las consecuencias“… pero no se refiere a actos de guerra, sino al cambio climático y las secuelas que tendremos que enfrentar si seguimos con los brazos cruzados. No es suficiente lo que el mundo hace para combatir el calentamiento global.
El más reciente Quadrennial Defense Review publicado en 2014, confirma que las presiones causadas por el cambio climático influirán en la competencia de recursos y pondrán cargas adicionales en las economías, las sociedades y las instituciones de gobernabilidad en todo el mundo. Todos esos efectos son multiplicadores de la amenaza que agravará los estresores en el exterior como la pobreza, la degradación ambiental, la inestabilidad política y las tensiones sociales, condiciones que pueden fomentar la actividad terrorista y otras formas de violencia.
Dos formas de combatir el cambio climático
Según HBR, solo hay dos formas de combatir el cambio climático: mitigación o adaptación.
La mitigación tiene que ver con acciones que reducen la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que están causando el cambio climático. Los ejemplos más destacados incluyen reemplazar las tecnologías actuales por otras de mayor eficiencia energética, y cambiar a combustibles renovables.
La adaptación se refiere a acciones que hacen que una compañía sea más resistente frente a cambios en curso y previstos en los sistemas de la Tierra. Ejemplos comunes incluyen la reubicación de las operaciones de uso intensivo de agua en áreas menos propensas a la sequía, y la ubicación y la ingeniería de edificios en formas que les permitan evitar, resistir o recuperarse de inundaciones y eventos meteorológicos severos. En otras palabras, resiliencia.
Hace treinta años, la mitigación y la adaptación podrían haber sido vistas como sustitutos: si hubiéramos invertido en una disminución más agresiva entonces, puede que no tendríamos que invertir tanto en la adaptación ahora. La mitigación puede reducir la magnitud de los problemas asociados con el cambio climático en las próximas décadas.
Mitigación
La fuerza marina se ha comprometido con numerosas iniciativas que reducen las emisiones de GEI. Desde el 2009 ha estado trabajando para reducir la vulnerabilidad de la marina de guerra, las interrupciones en las cadenas de suministro, los combustibles fósiles y la volatilidad de precios que se produce cuando las regiones productoras de petróleo son inestables. Otra meta es mejorar la eficiencia de combustible de sus barcos, aviones y vehículos de expedición.
Uno de los indicios de progreso es la iniciativa de la Gran Flota Verde, un grupo de ataque de portaaviones que viajó por todo el mundo en 2016, con cada buque de servicio y aeronave operando en una mezcla 50/50 de biocombustible y petróleo.
Adaptación
La fuerza marina está concentrando la mayor parte de sus esfuerzos de cambio climático no en mitigación, sino en adaptación. Sin embargo, como el clima del mundo cambia, debe abordar tanto la creciente demanda de sus servicios como la disminución de la capacidad para prestarlos.
Aumento de la demanda
La marina predice que el cambio climático llevará a sequías más prolongadas, lo que aumentará el potencial de más intervenciones militares. La sequía es uno de los varios “multiplicadores de la amenaza” relacionados con el clima. La violencia en Siria ha sido vinculada con la inseguridad alimentaria provocada por la sequía y la migración de las zonas rurales a las urbanas, y la marina de guerra de los Estados Unidos ha enviado buques al Mar Mediterráneo como resultado. Por eso, la marina espera que se requieran sus servicios con más frecuencia y en más lugares.
El cambio climático puede aumentar la demanda de asistencia humanitaria y respuesta a desastres. Casi cada año, la marina distribuye alimentos y medicinas después de una catástrofe, tal como hizo después del huracán Katrina, o en Haití en 2016, después del huracán Matthew.
Capacidad deteriorada
El cambio climático también complica la capacidad de la marina para prestar sus servicios. De acuerdo con la Hoja de Ruta de Adaptación al Cambio Climático del Departamento de Defensa, esta situación afectará de manera dramática la infraestructura construida y natural de los militares y su cadena de adquisición y suministro. Por ejemplo, se puede esperar:
• Crecientes inundaciones en las instalaciones navales de Norfolk.
• Inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra en Hawai, hogar de la Flota del Pacífico de la Armada.
• Sequías intensificadas en California, donde la marina de guerra tiene más de 40 mil millones dólares en activos.
• En Alaska, la marina se ve obligada a reconstruir y reubicar carreteras, edificios y aeropuertos a medida que el permafrost se derrite, y podría eventualmente tener que reubicar algunas de sus bases.
La subida del nivel del mar y las oleadas de tormenta relacionadas son las dos mayores amenazas a la infraestructura costera de la marina. No solamente se inundan las carreteras y se dañan los edificios, también peligran los barcos reparados en muelles secos.
La fuerza marina debe encontrar maneras de proteger sus bases, tanto invertir para evitar daños causados por el aumento de los mares y las tormentas, como mejorar su capacidad para recuperarse rápidamente cuando ocurre algún daño. Las amenazas del cambio climático son tan graves que la marina necesitará eventualmente decidir qué bases proteger y cuáles abandonar.
Sin arrepentimientos contra apuestas
Algunas de las acciones de la fuerza marina para enfrentar el cambio climático tienen sentido incluso si este no altera el mundo tanto o tan rápidamente como los científicos están pronosticando. Estas son inversiones que no tienen pierde o “sin arrepentimientos”. Por ejemplo, instalar generadores de energía de respaldo en posiciones elevadas en las bases navales, aumenta la resistencia operacional pues los protege de las oleadas de tormenta y el aumento del nivel del mar. Los generadores también refuerzan la disponibilidad de la flota, defendiendo las bases contra otras amenazas, como los ciberataques en las redes eléctricas.
Starbucks está desarrollando plantas de café y probando prácticas de cultivo para hacer que las cosechas sean más resistentes a nuevas plagas y enfermedades, como la roya de las hojas, que se propaga con temperaturas más cálidas. Sus primeros resultados han producido plantas más resistentes, pero de menor rendimiento y de crecimiento más lento. Esta es una estrategia de apuestas que tendrá un resultado favorable solo si continúan las tendencias de la temperatura en las regiones cafetaleras que ya están experimentando disminución de los rendimientos, justo como los científicos están pronosticando.
Enfoque estratégico para el cambio climático
Las empresas tienden a concentrar sus esfuerzos climáticos en el cuadrante ganar-ganar, haciendo inversiones (en su mayoría menores) que reducen las emisiones, pagan por sí mismas y hacen que la compañía se vea socialmente responsable. La Fuerza Marina de los Estados Unidos persigue iniciativas en los cuatro cuadrantes, dándose cuenta de que a menudo es indeseable escoger uno solo.

VÍA/EXPOKNEWS