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Prevengamos la violencia de género

Por María Inés Salamanca, representante ONU Mujeres Chile

Para construir las bases para una política exitosa de prevención contra la violencia hacia las mujeres y las niñas es elemental comprender que esta pandemia es una manifestación de discriminación y de vulneración de los derechos humanos de las mujeres.

Contamos hoy con evidencia indiscutible de que la violencia contra las mujeres tiene serias consecuencias y puede ser prevenida. Para ello es importante contar con leyes integrales que sean acompañadas de acciones coordinadas de los servicios del Estado que en su conjunto logren mitigar las graves consecuencias de la violencia contra mujeres y niñas.

Un aspecto que hemos podido constatar es que los países varían en la forma como destinan recursos a la prevención de la violencia de género, siendo este un elemento crucial para abordar estrategias que apunten a eliminar desde la raíz los actos y acciones de violencia que afectan a miles de mujeres en el mundo. Una de las principales tareas al respecto es asegurar los recursos adecuados para la prevención y que los medios existentes puedan ser usados estratégicamente.

Al respecto hemos identificado en ONU Mujeres que las políticas de prevención de la violencia hacia las mujeres y las niñas que cuentan con el apoyo de organizaciones de mujeres son más exitosas, y que el apoyo sostenido a ellas es crítico para estos esfuerzos. Por eso contar con la participación de la Sociedad Civil es crucial para que las medidas, programas y acciones lleguen a todas y todos.

En este sentido cobran relevancia los mecanismos y sistemas de evaluación, ya que aseguran la recolección de evidencias que sirvan para mejorar la implementación de futuras acciones de los programas de prevención de la violencia de género. En este ámbito han sido importantes en Latinoamérica contar, por ejemplo, con encuestas sobre actitudes, así como con indicadores que han permitido comparar en el tiempo su impacto.

Entre las prácticas emergentes para prevenir la violencia, podemos mencionar el rol fundamental que pueden cumplir los medios de comunicación al eliminar la representación sexista de las mujeres que perpetúa la discriminación y la violencia. Otra estrategia de prevención a destacar es la incorporación de una perspectiva de género en las escuelas y liceos, reconociendo que la educación es la principal puerta de entrada para la prevención de la violencia desde la niñez y la juventud.

Este año desde Naciones Unidas, en el marco del día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres que pronto conmemoraremos, hacemos un llamado a poner fin a la violencia contra las mujeres, sin dejar a nadie atrás. Esto significa que los programas de prevención también deben considerar la diversidad de grupos de mujeres. Es por ello que en las políticas de prevención de violencia contra las mujeres también se deben incluir las necesidades de mujeres migrantes, mujeres con VIH/SIDA, mujeres indígenas, mujeres en situación de discapacidad, lesbianas, bisexuales, transgénero, entre otras.

 

Vía La Tercera.