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Las chilenas más poderosas del mundo judicial

María Luisa Brahm, ministra del Tribunal Constitucional desde 2013:

¿En su carrera ha tenido problemas por ser mujer? ¿Qué tipo de liderazgo ha buscado ejercer?

Laboralmente no he tenido problemas por ser mujer. Mi carrera la he desarrollado con igualdad de derechos, obligaciones y oportunidades. He trabajado intensamente y sin pausa desde que era estudiante universitaria. Y siempre de igual a igual. No me victimizo, tampoco busco privilegios. En posiciones de liderazgo me he esforzado por trabajar en equipo, con claridad de roles, metas y propósitos. Mucha coordinación y transparencia. Soy frontal, exigente, delego y respaldo. Mi orgullo es haber formado a muchos profesionales, actualmente muy exitosos.

En la institución en que se desempeña, ¿hay un tratamiento igualitario para hombres y mujeres?

El sexo de quienes trabajan en el TC no ha sido tema. No obstante, conductas machistas (agresivas o condescendientes), puntuales, han estado presentes de manera esporádica, porque como casi todas, el TC es una institución chilena heterogénea, que reúne personas muy diversas.

¿Cómo evalúa el actual movimiento reivindicativo y contra el acoso en universidades y, en particular, la toma de la Escuela de Derecho de la U. de Chile?

Tengo una evaluación positiva del movimiento, en cuanto a que visibilizó realidades. Impactó la agenda del gobierno, del Congreso y de instituciones públicas y privadas, llegando a ser tema obligado en nuestra sociedad. Unido a otros movimientos, ha sido un motor de cambio, sin duda. Dicho eso, me parece que su radicalización y pérdida de foco lo están transformando en un movimiento cada vez más disperso y menos efectivo. La toma de Derecho de la Universidad de Chile la considero ilegítima. Una cosa es manifestarse, otra es atribuirse una representación de la que se carece. Por la vía de hecho más extrema, ha tratado de imponer las particulares condiciones de un grupo, desconociendo el derecho de otros alumnos a estudiar (afectando proyectos individuales y colectivos) y de profesores, investigadores, administrativos y auxiliares, a trabajar. Además, de muchos otros afectados, como las familias, proveedores y el Estado, por los recursos públicos involucrados. Inexplicable, especialmente en una facultad de Derecho.

Ximena Chong, jefa de la Unidad de Delitos de Alta Complejidad de la Fiscalía Centro Norte:

¿Qué tipo de liderazgo ha buscado ejercer?

El liderazgo que he buscado ejercer hoy lo defino como feminista, integrador, convocante, con equivalentes énfasis en el proceso y en los resultados, donde lo que espero es ser una facilitadora que permita que mi equipo pueda trabajar mejor.

En la institución en que se desempeña, ¿hay un tratamiento igualitario para hombres y mujeres?

Si bien uno de los aspectos donde a nivel mundial se advierte de mejor manera la inequidad de género es en la brecha salarial, el sector público chileno, al funcionar sobre escalas, esa diferencia se ve impedida. Donde sí se advierten ciertos déficit es a la hora de mirar los cargos de jefatura. Si bien en los grandes números, el Ministerio Público revela paridad, esta disminuye en el caso de las fiscales jefas, de las directoras ejecutivas regionales y de las fiscales regionales. Sobre todo, en los dos primeros casos, que son cargos de confianza, cabe reflexionar sobre la adecuada visualización de las habilidades de las mujeres y el acceso de ellas a cargos directivos.

¿Cómo evalúa el actual movimiento reivindicativo y contra el acoso en universidades y la toma de la Escuela de Derecho de la U. de Chile?

El acoso sexual en todo contexto debe ser repulsado y sancionado. No resulta admisible, bajo ningún punto de vista, que se pueda afectar el derecho de toda persona a desarrollarse en un ambiente saludable. Y, lamentablemente, como todos hemos sido testigos, se trata de conductas frecuentes y que dejan huellas profundas en las afectadas. Por lo mismo, visibilizar el problema y exigir soluciones se enmarca dentro de un proceso de empoderamiento femenino que ciertamente se agradece. Particularmente destacable es la valentía con que se han afrontado estas movilizaciones, por cuanto muchas veces se suele estigmatizar a las denunciantes, e incluso, sus propias conductas quedan expuestas (inmerecidamente) al escrutinio público. Creo que el movimiento universitario surgido a partir de casos de acoso sexual saca la voz y pone en su justa dimensión un problema grave, además de poner en el debate público las reivindicaciones del feminismo

María Eugenia Manaud, presidenta del Consejo de Defensa del Estado:

¿En su carrera ha tenido problemas por ser mujer?

No me parece haber sido víctima de discriminación laboral en lo absoluto, en ninguno de mis desempeños, porque en la Administración Pública en que me he desenvuelto, existe el sistema de concursos para acceder a los cargos y grados, habida excepción de los cargos de consejero y presidente en el CDE, que son de designación del Presidente de la República y en los que, por haber sido justamente nominada, menos puedo considerar haber sufrido ningún tipo de postergación.

En la institución en que se desempeña, ¿hay un tratamiento igualitario?

Sí, categóricamente, aunque persisten algunos resabios, como por ejemplo que los directivos hombres son 30 y las mujeres, 21. Pero, en general, existe igualdad de género en la dotación y en el cuerpo colegiado del consejo.

¿Cómo evalúa el actual movimiento reivindicativo y contra el acoso en universidades y la toma de la Escuela de Derecho de la U. de Chile?

Sin duda, el movimiento es fruto de un cambio social en el que influyen las nuevas generaciones y estimo que tuvo la virtud de poner sobre el tapete el tema incluso más allá del ámbito universitario, haciéndolo más visible y posibilitando la dictación de protocolos y procedimientos que regulen las formas preventivas para evitarlo y, en su caso, sancionarlo. Apruebo, sin duda, todo lo que se refiere a terminar con el abuso de poder sobre la mujer, lo que exige también un cambio en las generaciones mayores, porque comienzan a salir a la luz pública situaciones de abuso que por miedo y por vergüenza permanecieron ocultas y que hoy en día no son socialmente aceptables, y esto se ha visto en instituciones de todo orden, en la Iglesia, en la administración y en la política.

El movimiento en la U. de Chile me ha parecido excesivo, pues estas manifestaciones de fuerza de tan larga duración solamente perjudican el desarrollo de las propias carreras y a los estudiantes y sus familias, por el costo de tiempo y recursos que implican. Además, lamento profundamente la exposición pública de que ha sido objeto, consecuencialmente, el profesor Carlos Carmona, ya que aunque desconozco los antecedentes totales de la investigación sumaria, que creo no está concluida aún, considero que afecta su destacada trayectoria como excelente abogado, funcionario, ministro y presidente del TC.

Vía La Tercera