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La encrucijada del empresario chileno

Por Soledad Teixidó, Presidenta Ejecutiva de PROhumana

El tiempo como lo entendíamos casi no existe, nos queda poco de él para todo. No cabe duda que los estudios de tendencias sobre cómo serán las sociedades de aquí a 10 años, o los planes estratégicos empresariales se desactualizan con una rapidez en ocasiones difícil de manejar.

El modelo de control y de planificación en los negocios está en tensión por los cambios de las sociedades, las altas y bajas de los mercados, las necesidades de las naciones y, finalmente, por cómo se mueve el crecimiento de los países, entre un número creciente de factores. El propio mundo empresarial reconoce, a través de uno de sus líderes, la falta de proactividad que los ha caracterizado estos últimos años en Chile, tal como expresó hace unos días Bernardo Larraín, actual presidente de Sofofa, en Tolerancia Cero.

Llama la atención que este mismo líder en alguna forma exculpara al directorio de CMPC Tissue por lo ocurrido en el caso de colusión, argumentando además que podría ser por incredulidad de estos mismos directores el que no hayan sido capaces de detectar lo ocurrido. Impresiona también que Larraín recalque que el camino que debe seguir Chile es el de crecimiento a secas, con foco en los negocios, y que en ningún momento haga mención a qué aspectos de desarrollo deberían relacionarse con este crecimiento económico. Al escucharlo pareciera que no maneja una visión de país integrado y con equilibrios sociales, económicos y ambientales.

Por lo cual, como él mismo lo dice en la entrevista, ha faltado innovación para enfrentar los cambios actuales en nuestras sociedades, y por qué no decirlo, para tener una mirada sobre cómo desarrollar los negocios en Chile tomando como referente el primer mundo.

Frente a esta escasez estratégica y de visión empresarial, aparece relevante mirar qué es lo que discutimos a nivel de la macroeconomía como país. En este sentido, impresiona constatar la escasez de reflexión en un grupo no menor de economistas, líderes empresariales y políticos con respecto a los temas que hoy mueven al mundo y que deberían preocuparnos a nosotros, tales como cambio climático, crecimiento verde, migraciones, cambio y reformulación del empleo, ética de los negocios y la revolución tecnológica.

Desespera ver esta desidia en un gran número de líderes empresariales de tirar el elástico en lo que significa el desarrollo económico sustentable para los países, ese egoísmo de seguir manteniendo un modelo de desarrollo económico cortoplacista y que sólo satisface el interés de unos pocos.

¿Hasta cuándo permitiremos los chilenos que esto ocurra, que el crecimiento económico a secas siga impactando nuestro país y no generando un desarrollo humano sustentable?

Columna publicada en El Libero