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La asociatividad como ruta para la sostenibilidad empresarial

David Noe, Vicepresidente de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad Transelec

Hace un año, estábamos trabajando en Transelec junto a dos empresas vecinas a nuestras oficinas corporativas, Sura y VTR, para conformar una comunidad interempresas que permitiera a los colaboradores de las tres compañías compartir sus autos y hacer más eficientes y sustentables los viajes entre nuestros hogares y la oficina.

“Súbete” llamamos a esta iniciativa de carpooling que a la fecha es utilizada por más de 500 personas de las tres empresas y que desde marzo ha ahorrado casi una tonelada de emisiones de CO2 al medio ambiente.

Este principio de asociatividad no es casual ni aislado: está al centro de nuestro modelo de relacionamiento con stakeholders y estamos comprometidos con él, porque convoca a actores diversos y complementarios; porque genera sinergias y mayor eficiencia y, sobre todo, porque se ven resultados más rápidos y de mayor impacto para las comunidades.

Otro ejemplo. Desde septiembre de este año, 2,5 kms. de la carretera de acceso a Charrúa, en la Región del Biobío, están iluminados con tecnología Led gracias a la Mesa Asociativa de Charrúa que integran el Ministerio de Energía, el Municipio de Cabrero, la junta de vecinos y las empresas Orazul Energy, Generadora Metropolitana, GGO Los Guindos, Colbún, además de Transelec. Este era un sentido proyecto de los vecinos de esa comunidad, quienes hoy declaran sentirse mucho más seguros a la hora de transitar por la vía pública y usar transporte público.

La asociatividad entre empresas para aportar al desarrollo local o a mejorar su entorno permite alinear los diferentes esfuerzos en torno a un objetivo común, incrementando su impacto. Además, estas acciones ayudan a legitimar la labor empresarial, más allá de las obras de una empresa individual, en un contexto en el cual los niveles de confianza empresarial son bajos dificultando en algunos casos incluso el desarrollo de proyectos.

Sin embargo, trabajar de manera asociativa no es fácil. Al hacerlo las empresas deben estar dispuestas a que se diluya su presencia de marca, ya que prima la iniciativa y su carácter colectivo. Las empresas y las comunidades usualmente deben flexibilizar sus requerimientos, porque distintos actores tienen diferentes interesas. Y todo ello puede implicar demoras en la materialización de los proyectos.

Estamos prontos a comenzar un nuevo año, donde esperamos que se sigan multiplicando las iniciativas llevadas delante de manera colectiva, lo que implicará más beneficios a nivel local y una sana y constructiva relación con nuestros vecinos en el tiempo.

Vía Diario Financiero