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El desafío de los recursos hídricos para Chile

Roberto Pizarro, Director Centro Tecnológico de Hidrología Ambiental Universidad de Talca

Al conmemorar el 22 de marzo un nuevo Día Internacional del Agua volvemos a hacernos las preguntas de siempre. ¿Serán por el agua las próximas guerras? ¿Nos alcanzará el agua para nuestras necesidades futuras? ¿Será necesario acumular la mayor cantidad de agua para poder sobrevivir en el futuro? Este recurso es vital y necesario para nuestra producción y economía, y es la base del funcionamiento de nuestros ecosistemas. ¿Pero todos y todas así lo entendemos?

La disponibilidad de agua que posee Chile alcanza a los 57.000 m3 (por habitante en un año). Muy por sobre los 6.500 m3 de la media mundial. La Unesco plantea que el mínimo para que exista sustentabilidad de las poblaciones humanas, es de 1.700 m3.

Pero este promedio no debiese tranquilizarnos. Ello porque de Santiago al norte la disponibilidad del recurso hídrico es en promedio de tan sólo 1.000 m3 (por habitante en un año). Bajo la línea de sustentabilidad que define la Unesco. Por otro lado, en el sur existen graves problemas de abastecimiento. Si a ello sumamos un escenario creciente de variabilidad y cambio climático, entonces el futuro se ve contextualizado por grandes problemas y carencias para la población del país.

Por otra parte, el crecimiento económico de Chile se ha incrementado en casi 3 veces desde el año 1990 a la fecha y en la misma tasa se ha incrementado el consumo de agua, al que acceden los sectores tradicionales consumidores de agua, como agricultura, minería, turismo, forestal, industria, etc. Es decir, si queremos ser un país desarrollado y generar mayor crecimiento, parece que debemos pensar necesariamente en un aún mayor consumo de agua y esa parece ser una ecuación no sustentable.

La respuesta a nuestros futuros problemas de sustentabilidad pasa por 4 ejes:

El primero es el conocimiento para generar buenas políticas públicas y ello implica una mayor inversión en ciencia y tecnología. Destinamos a la investigación en agua sólo un 0,0025% del PIB y el agua es responsable de al menos el 60% de PIB de Chile. Parece injusta esa cifra ¿no?

Además, se necesita la articulación entre actores y usuarios del agua. El escenario del agua abundante ya no existe y es necesaria una concertación en ideas y acciones que aseguren sustentabilidad en el uso del recurso.

Vamos a requerir inversión, pública y privada, para llevar a cabo las obras necesarias que aseguren un buen cuidado y abastecimiento.

Por último, se necesita educación y cultura para el uso del agua y así establecer y enraizar en la población una conciencia que nos permita ser eficientes y responsables con su consumo.

Pero todo lo anterior debe darse además procurando avanzar hacia un nuevo marco institucional que considere los principios de la declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que a través de su resolución 64-292 del 28 de julio de 2010, declaró el acceso seguro a un agua potable salubre y al saneamiento como un derecho humano fundamental para el completo disfrute de la vida y de todos los demás derechos humanos.

Como decía Da Vinci, “acudamos primero a la experiencia y luego a la razón”. Y la experiencia dice que el agua es clave para nuestro desarrollo actual y futuro y que, si no hacemos lo correcto, podríamos situarnos en un escenario de crisis sin parangón.