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Internet rompe las barreras de la ciencia

Internet continúa democratizando cada vez más la información. Esta vez la revolución llega al hermético mundo de la ciencia. Hablamos de la próxima eSciencie o ciencia electrónica, un nuevo espacio virtual estilo Wikipedia que pretende romper con las barreras del lenguaje científico, expandir el conocimiento y lograr una colaboración masiva.

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“The Commons”: Expresar una vieja idea

 El concepto anglosajón de “Common” siempre existió en las sombras, pero ahora toma fuerzas gracias a los nuevos paradigmas de la globalización y tras  el reciente Premio Nóbel  a Elinor Ostrom por “su análisis del gobierno económico, especialmente de los recursos compartidos”. 

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Nuevo documental de RSC

 

El Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa presenta “No a la Venta”, un documental de 65 minutos en el que reconocidos intelectuales como Susan George, Ramón Jáuregui, Edward Freedman o George Soros,  reflexionan sobre el poder que acumulan algunas grandes corporaciones.

La película da luces de diferentes visiones en torno a la RSC y de las nuevas exigencias del siglo XXI en el que “las grandes corporaciones ganan  poder al mismo ritmo que los estados lo pierden”.

El estreno del documental se realizará el próximo el próximo 27 de octubre en los cines Golem Madrid.

Te dejamos el trailer para que te animes a verla.

Ya nadie les puede quitar la pelota…

Que las mujeres estén siendo galardonadas con el Premio Nobel, por primera vez en la historia, significa que por fin están siendo consideradas y se ha abierto un espacio para ellas en el mundo de la ciencia, política y economía, haciéndose ciudadanas partícipes y responsables socialmente. ¿Por qué?

Porque la nueva era se abre para que las mujeres lideren, se desarrollen y construyan un mundo mejor; lejos de la sombra masculina, con la más pura autenticidad y el poder que les otorga su sexo. Basta subirse al transporte público a primera hora de la mañana y verlas arregladas para ir a sus trabajos,  con un libro grueso en sus manos para leer durante el trayecto. Fíjense, es una realidad. Estas mujeres cultivan su intelecto y no pierden minuto para realizarse de manera integral.

Este mes el Premio Nobel de Medicina recayó en dos mujeres estadounidenses; Carol Greider y Elizabeth Blackburn  que fueron reconocidas  por su visionario trabajo, que da luces respecto  del envejecimiento celular y del cáncer. Elinor Ostrom fue pionera también, tras obtener el Nobel de Economía por sus teorías sobre el papel de las empresas en la resolución de conflictos y sus análisis de cómo las transacciones económicas se realizan no sólo a través de los mercados, sino también dentro de empresas, asociaciones y familias.

¿Qué tal? ¿Será que la evolución hacia un mundo sustentable y sin violencia depende en gran parte de la obra femenina? 

Lo único que está claro es que la pelota se la tomaron y que ya nadie se las puede quitar.

Tiemblan las empresas y gobierno de EE.UU

 

Con un póster cuya frase principal es una áspera burla a uno de los inmortales enunciados de Kennedy, “No te preocupes qué puede hacer tu CEO por ti; pregúntate qué puedes hacer tú por tu CEO”, Capitalismo, el último trabajo de Michael Moore, fue presentado en el Festival de Venecia apenas el mes pasado y amenaza con llegar a las salas de cine comercial antes de fin de año.

En él, Moore examina la última crisis financiera global y opina sobre lo que está fallando en la economía de la primera potencia mundial. El documentalista empieza su trabajo con la misma empresa que fue blanco de su primer documental en 1989, la automotriz General Motors, que tenía una gigantesca planta en su ciudad natal de Flint, Michigan, hasta que cerró dejando hecha trizas la economía local.

Para continuar leyendo sobre este polémico documental pincha aquí.

La rentabilidad del “perdón”

Un estudio realizado en terreno empresarial por economistas de la Universidad de Nottingham, asevera que pedir perdón es una acción sorprendentemente eficiente, al constatar que las compañías que piden disculpas a sus clientes descontentos, en vez de  ofrecer compensaciones económicas, hace que los clientes renuncien a sus quejas.

¿Podemos ceder gracias a un “perdón”? ¿Somos capaces de pedir perdón de manera inteligente?

Parece sencillo decir una simple palabra que puede solucionar muchos problemas. Pero va más allá. Se trata de una estrategia que debe basarse en valores y significados, ya que nos adentramos al mundo de la transparencia, donde la información recorre los continentes sin censura.

Y en cosa de segundos, si una empresa falla en su atención, entrega un mal producto o comete actos poco ético e ilegales, estará expuesta a sucumbir ante una opinión pública informada y cada vez más exigente con sus derechos de consumidor. 

Por eso existen muchas empresas que contratan profesionales especialmente para pedir perdón a los clientes que han presentado quejas. Y no se trata de un perdón gratuito, sino de un gesto de humildad de la organización que evidencia su respeto hacia los consumidores y que reconoce sus propios errores.

El “perdón” puede ser una palabra poderosa y muy útil para la rentabilidad de la empresa. Pero si no tiene fundamentos valóricos y coherencia de quien lo dice, seguramente tenderá al fracaso. Recordemos que “errar es humano y perdonar es divino” y que las personas ya no compran cualquier cosa.