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Ricardo Lagos aboga por soluciones creativas y globales

Entrevista a Ricardo Lagos, Ex Presidente de la República y Enviado Especial para el Cambio Climático de la ONU.

“Lo peor que podría ocurrir es que las reglas las pongan algunos y las acatemos otros; dividir el mundo entre globalizadores, que ponen reglas, y globalizados, que las aceptemos”.

Si bien se mantuvo bastante alejado de los medios de comunicación, las cámaras y las luces por largo tiempo, el ex presidente de la República, Ricardo lagos, ha comenzado a volver a la palestra en el último tiempo, pero sobre todo, para hablar sobre los temas que lo convocan ahora, como enviado especial para el cambio climático de las Naciones unidas.

La designación de lagos, que se produjo en mayo del año pasado y que fue criticada por algunos ecologistas en Chile, tiene evidente relevancia: El ex mandatario, representando a la ONU, ha participado en grupos de alto nivel internacional para alcanzar acuerdos globales sobre el clima y el calentamiento del planeta.

Según los portavoces de las Naciones unidas, la designación de Ricardo lagos Escobar se debió fundamentalmente a sus méritos como creador de la fundación Democracia y Desarrollo, dedicada a promover el crecimiento económico sustentable, la justicia social y la profundización de las libertades dentro del régimen democrático.

Desde abril de 2006, el líder político es, además, presidente del Club de Madrid, donde trabaja para aumentar el grado de implicancia de este organismo en materia de medio ambiente. Así, lagos, ha cumplido su tarea al lado del secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, en sus consultas con gobiernos y otras organizaciones para determinar la forma de avanzar en las negociaciones mundiales sobre la crisis climática.
En ese marco, ha recalcado, desde el comienzo de su labor, que en el contexto mundial es de vital importancia que todos los países se involucren y se comprometan en la solución del problema del calentamiento global, pero cada uno de acuerdo con sus posibilidades y con su nivel de desarrollo.

‘Lo Verde’ como parámetro de eficiencia y equidad

¿Cómo ve este nuevo movimiento que tiene que ver con los Negocios Verdes, teniendo en cuenta la experiencia que usted ha tenido a nivel nacional e internacional?

Yo creo que se está entrando en una era distinta. En el pasado, lo importante era cómo se lograba un mayor desarrollo entendido sólo desde el punto de vista económico. Ahora, creo que el gran tema que surge es cómo se mantiene un nivel de desarrollo personal, colectivo, empresarial o nacional en forma simultánea con el cui-dado de los recursos de la naturaleza. En consecuencia, ecología y economía, deben ir vinculadas a un tercer elemento, que es la equidad, cómo se logra que el cuidado de los recursos naturales y el crecimiento sean suficientemente equitativos respecto del ser humano, que en definitiva es el objeto de todos nuestros desvelos.

¿Y en nuestro país ve viable este movimiento?, ¿Se dan las condiciones, hablando primero desde el mundo privado?

Yo creo que el mundo privado se da cuenta de que “lo verde” pasa a ser un elemento crecientemente importante para medir la eficiencia en su actividad. Creo que, como todos los cambios de época, requiere de un proceso. Por eso, el tema del cuidado de nuestros recursos naturales va a estar y va a cruzar toda la actividad del ser humano.

¿Usted cree que el mundo político está preparado para hacer alianzas en este sentido con el mundo privado y gubernamental, en esta nueva mirada de hacer negocios?

Creo que sí. Así como fuimos capaces de avanzar en la cooperación público-privado en el ámbito económico, se puede ahora incorporar esta modalidad en esta nueva mirada, y aquí creo que hay algo muy importante: Debemos ser capaces, por ejemplo, de avanzar en el tema de las energías renovables, uno de los temas más cruciales que enfrenta Chile para su desarrollo energético.

Necesitamos tener mayor imaginación en las peleas que nos proponemos. Hoy día es un lugar común hablar de entendimiento público-privado, teniendo como ejemplo el sistema de concesiones de obras públicas, pero 15 años atrás ese concepto no existía.

Usted dio un discurso en la Universidad Austral donde decía que ”las naciones que se proponen permanentemente nuevos sueños, nuevas ideas para construir su historia, logran hacer realidad las aspiraciones más profundas de su gente…”

Claro, pero eso lo hacen sobre la base de un gran grado de consenso. Yo creo que Chile está maduro para avanzar en eso. El problema es que a ratos el trabajo político aparece tan consumido por la coyuntura, que termina concentrándose en temas que sólo le interesan a los que están en esa actividad. En ese momento se pierde el hilo conductor en algo que, por definición, es una actividad ciudadana que debe llegar a todos.

Muchos gobiernos europeos como los ingleses, belgas y holandeses han sido ágiles para establecer políticas de responsabilidad social y ahora en torno a los temas verdes. ¿Por qué cree usted que hemos sido más lentos para poder avanzar?

yo creo que para avanzar en esto deberíamos poder socializar más los desafíos que tenemos como país, decir: ‘apreciemos dónde estamos, pero analicemos cómo somos capaces de abordar nuevas tareas, nuevos desafíos’. Debemos introducir en nuestras reflexiones cotidianas el elemento verde, de manera tal de no destruir lo que hemos recibido de nuestros padres y dejárselo en similares condiciones a nuestros hijos. Eso, creo, requiere más educación.

Pero en ese sentido ¿Cómo lograr que los líderes del mundo político y del mundo privado avancen también en esto?

Tienen que predicar con el ejemplo.

El gran salto energético

¿Por qué cree usted que en Chile nos hemos demorado en reaccionar en el tema de la eficiencia energética?, ¿Por qué nos costó partir en esto también?

Yo creo que le costó no sólo a Chile, sino a todo el mundo. Primero, porque teníamos fuentes energéticas relativamente abundantes, además, todo el engranaje del desarrollo capitalista después de la revolución industrial se basó en que los combustibles fósiles eran baratos: primero el carbón, después el petróleo. Lo mismo pasa con un país como Chile, que tiene un 75% de energía eléctrica producida por el agua, que es energía limpia y al mismo tiempo barata. Ahora, claro, cuando empezó la sequía y el cambio climático, se planteó importar gas de argentina y después éste ha disminuido fuertemente. por otro lado, si el barril de petróleo que costaba 10 ó 20 dólares, pasa a costar más de 100, se conforma un cuadro energético infinitamente más complejo.

Yo soy bastante optimista en todo caso. El año próximo el gas vendrá de otros países a través de la planta de gas natural licuado que se construye en quintero y de otra que está en construcción en el norte, pero además creo que Chile está en condiciones de dar un gran salto hacia el uso de energías renovables no convencionales, sea por el viento, sea por el sol. Nuestro desierto en el norte es de las regiones del mundo mejor preparadas para recibir los rayos del sol y capturarlos. Cinco mil hectáreas en el desierto podrían producir tres mil megas, es decir, más o menos lo que generaría el proyecto de Aysén.

No es menor…

Es un poco más caro.

¿Pero en el tiempo es más barato?

Claro, eso es así. Y hacer eso para Chile, permitiría ponernos en la vitrina del mundo mostrando que ésta es la forma sensata de enfrentar el tema energético en el siglo XXI.

¿Y cómo ha sido su experiencia como enviado de la ONU sobre cambio climático?, ¿Cómo ve el futuro en esto teniendo en cuenta las posturas de Estados Unidos y China?

El año pasado Estados unidos no estaba de acuerdo en discutir del tema dentro de las Naciones unidas y cuestionaba la validez científica que este cambio era producido por el ser humano a partir de la Revolución Industrial. Hoy día esos dos temas están zanjados: El cambio climático es consecuencia de las acciones del ser humano y debe discutirse en la ONU.

En Bali, el año pasado, donde nos tocó participar, se tomó el acuerdo de, hacia el año 2050, reducir las emisiones en al menos un 50% respecto del año ’90. Ése es un tremendo acuerdo que hay que ver cómo se cumple.

Ahora sabemos que lo primero es ser energéticamente más eficientes, ahorrar energía, así como avanzar hacia fuentes menos contaminantes, en transporte, a nivel agrícola e industrial y disminuir la deforestación, responsable del 20% de las emisiones anuales.

Hemos avanzado y hoy estamos en pleno debate en cuatro grandes temas: Cómo disminuimos las emisiones, cómo nos vamos a adaptar al calentamiento de la tierra, que va a producir un daño; cómo somos capaces de hacer transferencias tecnológicas para que los avances no sean tan caros en este ámbito, y por último, las transferencias financieras que van a incluir los mecanismos de producción limpia.
Algunos agregan también la necesidad de disminuir el ritmo de la deforestación.

¿Qué sugerencias haría para que en Chile avancemos en este Movimiento Verde?

Creo que lo principal es la creatividad, tal como lo decían los amigos chinos: ‘que florezcan mil flores’. Y a lo mejor, si van a florecer tantas flores por qué no pensamos en iniciativas que premien aquéllas que lo hagan de manera más hermosa. Debemos pensar cómo fomentar iniciativas, y creo que un entendimiento público-privado permitirá avanzar en esa dirección.

Apuntar a soluciones globales

¿Puede profundizar lo que dijo en un discurso: Que en la política internacional, nuestra capacidad de vivir juntos debe ser un eje central en la construcción de una sociedad de garantías? yo diría que como resultado de que este planeta se nos achica, hay un conjunto de temas que debemos resolver a una escala mucho más planetaria. El calentamiento global es un buen ejemplo.

Hay un conjunto de bienes públicos que todos los países quisieran lograr, pero esto implica una acción colectiva, que va más allá de lo que puede hacer cada uno de manera independiente. Eso es parte del fenómeno de la globalización en que estamos insertos y que, como todo fenómeno, requiere de algunas reglas que es necesario definir colectivamente. Lo peor que podría ocurrir es que las reglas las pongan algunos y las acatemos otros, dividir el mundo entre globalizadores, que ponen reglas, y globalizados, que las aceptamos.

El ser humano ha avanzado lo suficiente como para entender que vivir juntos quiere decir que este planeta es el único que tenemos, más vale que lo cuidemos entre todos.

Entrevista publicada en revista PROhumana Número 33, junio 2008.

Ciudad a prueba de futuro

Entrevista a Alejandro Gutiérrez arquitecto de Arup, lidera proyecto ciudad sustentable Dongtan.

“Creo que el desafío del cambio climático es global y cada vez más palpable en cualquier ciudad de occidente u oriente. Por ello creo que los habitantes de las ciudades empezarán a exigir soluciones a los problemas tangibles, como la contaminación atmosférica en Santiago.”

En una oficina en Fitzrovia, un barrio ubicado en el centro de Londres, trabaja Alejandro Gutiérrez, un arquitecto chileno que como muchos otros, vive fuera del país, tiene hijos pequeños, echa de menos a sus familiares y amigos, le gusta leer y jugar a la pelota, y se siente realizado con sus actividades en el ámbito laboral. Podría ser un chileno más que reside en el extranjero y que lo pasa bien con la vida que lleva, sin embargo, este hombre, titulado en la universidad Católica y master en Ciencias de la London School of Economics, es uno de los pilares a cargo de la construcción de la primera ciudad verde o sustentable del mundo: Dongtan, en China.

Gutiérrez, que se traslada todos los días a su oficina en bus o bicicleta y que en su casa utiliza energía eléctrica de fuentes eólicas, trabaja para ARUP, una consultora internacional de planificación, ingeniería y diseño reconocida internacionalmente por su participación en importantes proyectos arquitectónicos en el mundo. De hecho, además de Dongtan, esta empresa está participando en obras tan significativas como la academia de Ciencias de California, el nuevo museo de arte Contemporáneo en Manhattan, y el Estadio y Centro Nacional de Natación para los juegos Olímpicos 2008.

ARUP, a su vez, fue contratada a mediados del año 2005 por la Corporación de Inversión Industrial de Shangai (SIIC), una de las constructoras más importantes de China, para idear y llevar a la práctica esta eco ciudad, en un terreno de 8.400 hectáreas –poco menos de la superficie de la comuna de las Condes- cedido por el gobierno municipal de Shangai para ser cuidado en términos medioambientales.

De esta manera, ARUP y Alejandro Gutiérrez, a la cabeza de un gran grupo humano, se grabó a fuego la idea de construir una ciudad “a prueba de futuro”, pensando en que el desarrollo y el crecimiento pueden darse de una manera diferente a la de hoy, es decir, de una forma inteligente, respetuosa, sustentable e integrada ¿a qué se refiere con ello? a que a través de una ciudad verde como Dongtan se puede demostrar que es posible desligar el progreso del impacto económico.

Manos a la obra

A fines del año 2007 comenzó la construcción de Dongtan o “playa del Este”, a unos 50 kilómetros de Shangai, en las riberas del río Yangtzé. El proyecto, que contempla tres fases, está planificado para concluir el año 2050, con medio millón de habitantes en la ciudad, es decir, el equivalente a la población de la comuna de Maipú, en Chile.

La primera etapa, que terminará el año 2010 con 10 mil habitantes, 27 mil viviendas y 31 mil empleos, incluye parques urbanos, ecológicos e instalaciones para pasar el tiempo libre. la inversión en esta fase será de uS$ 1.000 millones.

Existirán tres grandes barrios con edificaciones de baja altura –entre tres y ocho pisos- y de diverso tipo, como por ejemplo, casas pareadas, inmuebles semiaislados y también departamentos, privilegiando siempre, eso sí, aquellas habitaciones de mayor densidad. Habrá también viviendas sociales y otras que se venderán a precio de mercado.

En un principio la planificación fue hecha con 40 viviendas por hectárea, ahora es con 75, lo que significa unas 240 personas por hectárea. El objetivo de esta densidad es generar eficiencia en la construcción y en la vida diaria de los habitantes, que podrán trasladarse a pie o en bicicleta.

El hilo conductor del proyecto en términos de diseño es “más actividad, más gente, menos impacto”, como lo asegura Alejandro Gutiérrez, quien ha recalcado las claves en este sentido: que los habitantes de Dongtan puedan realizar sus actividades dentro de la misma ciudad, que se maximice el ahorro del consumo energético, y que se respeten los parámetros de construcción tradicionalmente aceptados en China.

En lo concreto, la construcción y planificación de esta ciudad amigable se basa en el ahorro de energía. y ésta saldrá ciento por ciento de fuentes renovables ¿Cómo lo lograrán? Con la orientación de la ciudad respecto del sol y de los vientos; con la forma de estructurar la urbe, logrando que las distancias sean mucho más cortas que en un lugar convencional; con fuentes de energía renovables que permitan que la ciudad no tenga emisiones de CO2 o dióxido de carbono.

¿Será posible? al parecer, la creatividad de las cabezas pensantes de ARAP juega aquí un rol fundamental: utilizarán la energía producida por la cáscara del arroz. En vez de que ésta se queme en los campos, la llevarán a plantas de biomasa, donde el calor generado en la incineración se transformará en vapor y éste, a su vez, en electricidad. Un porcentaje menor de la energía provendrá del viento, del sol y de la digestión anaeróbica.

Otro punto importante para conocer Dongtan es el procedimiento a través del cual esta ciudad sustentable podrá financiarse a través de los CERS –reducción de emisiones certificada- otorgados por la Convención marco de la Naciones unidas sobre Cambio Climático. El protocolo de Kyoto permite que proyectos como éste se apoyen en el mercado del carbón. Así, si Dongtan incurre en una reducción de emisiones, obtiene CERS, que se transforman en acciones vendibles en los mercados financieros globales. De esta manera, la primera ciudad verde del mundo podría obtener ingresos por uS$ 22 millones al año.

La filosofía detrás de la ciudad verde

Alejandro Gutiérrez, que en su vida cotidiana también se plantea incluso el factor de los viajes a China como algo contraproducente con la ética de su trabajo, cuenta que en conjunto con ARUP, hacen un esfuerzo para reducirlo. “Viajar en avión es claramente una actividad que tiene un impacto negativo en relación con el calentamiento global, por lo que estamos tratando de minimizar el impacto de esto, mitigando nuestros viajes y haciéndolos neutrales.” Esto –explica- a través del mecanismo de las compensaciones definido en el protocolo de Kyoto. y agrega además que la contribución que están haciendo con Dongtan será cuantitativamente mayor que las emisiones realizadas –por ejemplo, con los viajes- en el proceso de proyectar la ciudad.

A simple vista, en la planificación de Dongtan, no se ha escapado ningún detalle. y es que detrás de lo concreto en la construcción de la ciudad -llámese departamentos, casas, sistemas de calefacción, iluminación, transporte, plan hídrico, cultivos, empleos, y todo el mar de variables que implica el proyecto- hay una clara manera de ver las cosas por parte de Gutiérrez. Él dice que la base de la propuesta se da en una plataforma donde se integran aspectos sociales, económicos, físicos y ambientales simultáneamente porque una ciudad no puede ser vista sólo como una construcción o meras relaciones económicas. Desarrolla así su idea de los llamados ‘círculos virtuosos’: “yo me refiero a hacer las cosas de una manera distinta cuando conectamos diferentes elementos o fuerzas motoras de un proyecto, que empiezan así a generar valor agregado.” y ejemplifica con la cáscara de arroz, en China. Sostiene que en el país asiático se generan 44 millones de toneladas al año y ése podría ser un problema. “para nosotros, en cambio, es una oportunidad. Tomamos una porción mínima, el 1% de eso, y lo utilizamos para producir energía en Dongtan.” Eso es para él un ‘círculo virtuoso’, el que un desperdicio pueda crear energía, empleo, calefacción y emisiones de CO2 que se usan para la horticultura; material particulado pesado para producir cemento, y electricidad para mover vehículos.

Por eso, para Gutiérrez, una ciudad sustentable es aquélla en que la infraestructura física se transforma en una especie de guía para que los soportes social, económico y ambiental se desarrollen en el tiempo, y presionen, a su vez, para que la infraestructura física evolucione.

Eco-ciudades: ¿Moda, utopía o desafío para el cambio climático?

Entrando de lleno en el tema del calentamiento global, Alejandro Gutiérrez asegura que para él existen tres elementos importantes en este ámbito. El primero es que a estas alturas ya nadie discute que se está produciendo un cambio climático a nivel de la tierra. El punto es ahora cómo lo enfrentamos. El segundo elemento es que muchos gobiernos se están planteando ante el problema con incentivos económicos y eso ha hecho cambiar los negocios afines. El tercer tema, según Gutiérrez, dice relación, con ciertos mecanismos de autorregulación de valor a nivel del sistema financiero global, que deben encontrar un foco de atención, y ahora este foco es “lo verde”. Agrega que la gente aún no ha cambiado su mentalidad, “no creo que haya más gente convencida a nivel valórico-filosófico de que este tema es fundamental”. Los cambios para él no se están produciendo desde la comunidad, sino hacia la comunidad, y desde arriba, desde el nivel de  los gobiernos.

China, según el arquitecto, ha comenzado a tomar medidas en cuanto al calentamiento global porque, por una parte, siente temor de que un gran deterioro de los recursos agua y aire produzcan descontento social y, por otra, porque se ve como el nuevo Estados unidos del siglo XXI, y para eso, tiene que generar conocimiento, desarrollo y tecnología del futuro.

Dices que China va a marcar tendencia a nivel de ciudades sustentables ¿Será que están dispuestos a sacrificarse por ellas más de lo que podría hacer un occidental? ¿Será replicable lo mismo en occidente, con otra cultura?

Creo que el desafío del cambio climático es global y cada vez más palpable en cualquier ciudad de occidente u oriente. Por ello creo que los habitantes de las ciudades empezarán a exigir soluciones a los problemas tangibles, como la contaminación atmosférica en Santiago. Con ello se generarán presiones a nivel de los gobiernos para producir cambios en las políticas públicas. Adicionalmente creo que esto cambios provocarán oportunidades en el sector privado de prestación de servicios, tecnologías y procesos que no existen. Por ejemplo, sólo para el 2010, las proyecciones globales indican que las oportunidades de negocios en tecnologías limpias alcanzarán a los uS$ 800 billones. Cuando el sector privado vea las oportunidades reaccionará de manera creativa e incentivará –a través del marketing- a cambiar actitudes y percepciones culturales. El ejemplo más notable en Londres, por ejemplo, es que hace 10 años los buses públicos eran vistos como un medio de transporte para gente de escasos recursos, hoy andar en bus es “cool”, es decir, como una cosa buena desde el punto de vista de la eficiencia del uso del tiempo personal y de los impactos individuales sobre las emisiones.

¿Crees que esta opción sustentable podría quedarse en una moda pasajera, en algo como un “boom” del momento?

Claramente no, ya que lo que veremos será un estrés en los recursos naturales y en los recursos primarios –como los alimentos- cada vez más agudo. Basta ver las protestas en Egipto, México y Haití, en relación con el alza en los precios de los alimentos básicos. Basta ver también la ola de calor que afectó a Europa en 2003, causando 35 mil muertes. Todos los modelos han pronosticado correctamente que el calentamiento global ha generado aumentos de las temperaturas promedio de la tierra, en cada hemisferio, y eso no cambiará en los próximos 50 años.

¿No crees que ciudades como Dongtan se pueden ver desde afuera como algo parecido a una utopía o al equivalente en este tiempo de “Un Mundo Feliz” de Aldous Huxley?

Si, desde una perspectiva. pero lo que es relevante es entenderlo como un inicio o un ejemplo de un proceso radical de cambio de los modelos de diseño, construcción y operación de las ciudades, que permita reducir los impactos que éstas tienen sobre el calentamiento global. Las ciudades son responsables del 54% de las emisiones de gases invernadero. Si las ciudades no cambian y no ven oportunidades en este cambio, los problemas de sostenibilidad que tendremos en 20 años más serán básicos, como el acceso al agua, al alimento y a la energía requerida para cocinar.

Alejandro Gutiérrez es evidentemente optimista. “Se puede, se puede -dice- hay que encontrar la voluntad política para cambiar los mecanismos de incentivos y de planificación territorial, los códigos de construcción y todo. De eso se trata, de eso se trata. Hay que cambiar creativamente y cambiar códigos”. En cuanto al caso de Chile específicamente, sostiene que el país tiene una ventaja comparativa gigantesca: “Es un país seguro, que tiene una economía estable y un gobierno relativamente estable, y al que lo único que le falta es tener un medio ambiente atractivo.” Desde su punto de vista, acá existe una mirada a corto plazo y una especie de inercia que lleva al país a estar muy alejado en el tema. “El cambio climático en Chile es una anécdota…es como ‘oye, mira lo que está pasando en el mundo’, y el mundo es una cosa en la que no estamos.”

Para Gutiérrez, el trabajar en esto y el vivir en Londres son factores que lo han ayudado a cambiar sus propios patrones de comportamiento. “Venirme en bicicleta o en micro a la oficina, no me cuesta nada, venirme en auto, me cuesta un dineral y es una lata porque me demoro mucho más. Entonces no se trata de una decisión basada en la filosofía, sino de una decisión práctica y obvia.”

Este arquitecto chileno, que quedará en la historia como uno de los líderes del proyecto de la primera eco-ciudad del mundo, cuenta que en Londres incluso a veces se va caminando hasta su trabajo porque no le queda tan lejos, y eso tiene que ver –aclara- con que las ciudades deben ser lo suficientemente compactas y mixtas para que la gente pueda hacerlo. “Eso es lo que está detrás de la falla del Transantiago y de Santiago, como ciudad. Las densidades y el nivel de expansión territorial al que se ha llegado ha sido tal, que ahora necesitamos de un sistema de transporte mucho más sofisticado…nos hicimos un autogol ¿no?”

Basura Espacial: Contaminación alrededor de la tierra

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Esta basura espacial aumenta cada año, y supone un peligro creciente para las misiones de astronautas y los sistemas de satélites. De seguir este contaminante ritmo, en las próximas décadas será misión imposible transitar estas zonas, avisan los expertos. Por ello, las principales agencias espaciales desarrollan programas específicos para combatir y controlar este problema.

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Energía limpia para 4000 millones de personas en 2030

La energía solar puede contribuir enormemente a las necesidades energéticas de dos tercios de la población mundial, incluidos aquellos que viven en zonas remotas, para 2030. Esta es la principal conclusión del informe Solar Generation 2008, publicado hoy por Greenpeace y la Asociación Europea de la Industria Fotovoltaica (EPIA).

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Libro “Integral Consciousness”

En esta ocasión queremos invitarlos a leer el libro “Integral Consciousness”. Aquí Steve McIntosh argumenta que la nueva perspectiva integral representa el próximo paso crucial en el desarrollo de nuestra civilización. De esta manera retrata la transformación integral del mundo y la forma en que puede realizar el cambio que queremos para nuestra sociedad.

Ferexpo Energías 2008

Bajo la premisa del fomento de energías renovables y oportunidades ambientales sustentables, Der Münchner producciones expuso durante el 25 y 28 de septiembre, diversos productos destinados al ahorro ambiental, donde se pudo apreciar de manera didáctica y entretenida productos desde una cocina solar hasta bolsos y mochilas cargadores de Notebook con energía solar.