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Mujeres en la empresa, una mirada hacia el futuro

Por: José Antonio Garcés. Past President USEC

El 8 de marzo próximo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Más allá de definiciones políticas, ideológicas o de género, esta fecha rememora la lucha librada por muchísimas de ellas en pro de la igualdad en diversos ámbitos sociales y económicos. Pero debemos reconocer que, al menos laboralmente hablando, la celebración de esta fecha nos recuerda que aún nos queda camino por recorrer.

Si bien en Chile la inserción de las mujeres en el mercado ha aumentado en los últimos años (de 32.5% en 1990 a 48.4% en 2014), seguimos por debajo de otras naciones de América Latina. Aún mantenemos brechas significativas en su participación en puestos ejecutivos y de alta administración, y diferencias salariales importantes en relación a sus pares hombres.

Como empresarios estamos al debe, sobre todo en cuanto a los motivos que nos llevan a contratar mujeres, a las tareas que les asignamos y a la conciencia que tenemos respecto de su real aporte en el funcionamiento de la empresa. Una cosa es aumentar la planta femenina simplemente para parecer más inclusivos o mejorar nuestros indicadores en responsabilidad social y rankings del estilo, y otra muy distinta es hacerlo debido a que valoramos su manera de liderar equipos, sus capacidades para sumir desafíos importantes en cargos ejecutivos y en el gobierno corporativo de nuestras compañías.

¿Se han preguntado por qué prácticamente el 100% de las empresas son dirigidas por hombre?¿Cuántas mujeres tienen hoy la confianza de sus empleadores para ejercer labores de alta responsabilidad con total autonomía? ¿Por qué en las entrevistas de trabajo se les sigue preguntando- de manera absolutamente inadecuada- si son solteras, casadas o si piensan tener hijos?

Estas interrogantes me hacen pensar que aún estamos lejos de lograr la verdadera inclusión de las mujeres en el mercado laboral y que desde la propia empresa hemos fallado en abrirnos a repensar sus roles, a apreciar sus cualidades y a considerarlas para algo más que asistirnos en una reunión o en el orden administrativo de nuestro negocio. Y no se trata de excluir a los hombres o subestimar sus habilidades, sino más bien de comprender –como bien dice el economista Raj Sisodia, fundador del movimiento Capitalismo Consciente-, que la mujer y el hombre forman “un ser humano completo”, que se complementan en un nuevo tipo de liderazgo para impulsar un sistema económico que persiga más que la mera maximización monetaria, sino que también genere un impacto social y medioambiental positivo para la comunidad, en que la “dignidad de las personas esté en el centro” de nuestras preocupaciones.

El propio Papa Francisco se ha referido al inmenso aporte de la mujer más allá de su función en la sociedad o dentro de una institución. Ha dicho: “Es ella la que trae armonía, la que nos enseña a valorar, a amar con ternura y que hace del mundo una cosa hermosa”. Esta misma armonía ella la lleva al trabajo, distinguiéndose por su mayor capacidad de inclusión, empatía, compromiso, creatividad y solidaridad. Virtudes que en sinergia con las cualidades masculinas –disciplina, discernimiento, asertividad, competitividad, ambición- son la clave para fortalecer a la empresa y promover su crecimiento, lo que no quiere decir que las mujeres carezcan de las habilidades de los hombres o viceversa.

Todo esto suena muy bien como declaración de buenas intenciones, pero es momento de dejar la prédica, pasar a la práctica y cumplir con las expectativas de una sociedad que nos exige una mayor inclusión, no por un asunto temático o de cuotas, sino porque verdaderamente creemos en el potencial de nuestras colegas mujeres y estamos dispuestos a reconocerlo. Sólo así seremos capaces de mirar al futuro para construir una empresa realmente sustentable, integral, que genere verdadero compromiso y sentido de pertenencia en nuestros colaboradores, ambientes de trabajo positivos, líderes subsidiarios; en suma, todo lo que se requiere para humanizar a la sociedad desde la empresa y para seguir contribuyendo a su constante desarrollo.

VÍA/DIARIOFINANCIERO